Francisco Fernández Yuste, orientador laboral: “Cuidado si te sientes así, debes cambiar algo antes de quemarte del todo”

El síndrome del ‘burnout’ provoca cansancio persistente y falta de motivación en el trabajo, pero también afecta a la vida fuera del puesto laboral

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El 'burnout' provoca consecuencias tanto
El 'burnout' provoca consecuencias tanto a nivel laboral como personal. (Freepik)

El síndrome del burnout ya no es un término reservado a manuales de psicología laboral. En los últimos años se ha convertido en una palabra habitual en conversaciones cotidianas, en informes de recursos humanos y en consultas médicas. Se traduce como “estar quemado” y describe un estado de agotamiento físico, mental y emocional provocado por una exposición prolongada al estrés, especialmente en el entorno profesional.

Sus síntomas más reconocibles son el cansancio persistente, la sensación de saturación, la irritabilidad y la pérdida de motivación. A esto se suma, en muchos casos, una desconexión emocional con el trabajo: lo que antes generaba implicación ahora provoca apatía. La productividad cae y aparece la sensación de estar atrapado en una rutina que no ofrece recompensa ni sentido.

Sin embargo, el impacto del burnout no termina cuando se apaga el ordenador. El cansancio no se queda en la mesa de la oficina, sino que se lleva en la mochila también a casa. Esa fatiga acumulada se traduce en pereza para hacer deporte, desgana para leer, cocinar o ver a los amigos. Actividades que antes resultaban placenteras se convierten en obligaciones. El agotamiento profesional termina colonizando el ámbito personal.

El 'burnout' puede provocar falta
El 'burnout' puede provocar falta de motivación para hacer cosas que antes se disfrutaban. (Freepik)

El orientador laboral Francisco Fernández Yuste (@mejoratuexitolaboral en TikTok) advierte precisamente sobre esa extensión silenciosa del problema. “Cuidado si te pasa esto porque es una señal de que estás en un proceso de burnout casi seguro”, señala. Para él, uno de los indicadores más claros no es solo el estrés en horario laboral, sino lo que ocurre después.

“Y es que cada día te cueste más después del trabajo hacer cosas que te gustan, disfrutar de la vida o salir a socializar”, explica. Este síntoma suele pasar desapercibido porque muchas personas normalizan el cansancio extremo como parte inevitable de la rutina. Sin embargo, cuando la falta de energía se convierte en un patrón constante y afecta al ocio y a las relaciones personales, conviene prestar atención.

El ‘burnout’ acaba afectando a la vida personal y social

El experto subraya que el burnout no se limita al rendimiento profesional. “El burnout tiene que ver también con ese agotamiento que tienes en tu vida personal y que te impide hacer planes y cosas con las que disfrutabas”. La clave, insiste, está en observar la pérdida de interés y la reducción progresiva de actividades gratificantes.

Esta desconexión tiene consecuencias que van más allá del ámbito laboral. La renuncia sistemática a planes sociales puede derivar en aislamiento, deterioro de las amistades y sensación de soledad. A su vez, la falta de espacios de disfrute alimenta el círculo vicioso del agotamiento: menos ocio implica menos recuperación emocional, y menos recuperación intensifica el desgaste.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

El problema no suele aparecer de un día para otro. Se trata de un proceso gradual en el que la persona va acumulando tensión sin introducir cambios. Por eso, el orientador laboral licenciado en Psicología insiste en la importancia de detectar señales tempranas y actuar antes de que el desgaste sea total: “Así que, si empiezas a notar estos síntomas durante varios días, tienes que cambiar algo antes de quemarte completo”.

Recomendaciones para evitar el ‘burnout’

Entre las medidas preventivas que se pueden llevar a cabo para evitar el burnout se encuentran la revisión de la carga de trabajo, la negociación de límites claros en horarios y responsabilidades y la recuperación de espacios de descanso real. También es recomendable reconectar con actividades que generen placer, aunque al principio cueste. El objetivo es romper la dinámica de trabajo–cansancio–aislamiento que alimenta el síndrome.