Un año de Murtra en Telefónica: un nombramiento polémico por su cercanía con Pedro Sánchez, un ERE y un nuevo plan para recuperar la rentabilidad

El presidente llega a su primer aniversario en la compañía con hitos como un plan de ajuste de personal, renovación de la cúpula, recorte de dividendos y la salida de mercados latinoamericanos

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Marc Murtra, presidente de Telefónica.
Marc Murtra, presidente de Telefónica. (Europa Press)

Este domingo se cumple un año del nombramiento de Marc Murtra como presidente de Telefónica, una designación que desde el inicio estuvo marcada por la polémica política. La elección de Murtra, formalizada tras una reunión urgente del Consejo de Administración y respaldada por el 90% de la Junta, reavivó el debate sobre la independencia de la gestión en una empresa considerada estratégica y sobre el creciente peso del Ejecutivo en su rumbo corporativo.

Su llegada supuso además la salida de José María Álvarez-Pallete, en un contexto de tensiones internas y presión institucional por la intervención de Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), accionista con un 10% de la compañía. Algunos actores del mercado interpretaron el relevo como una transición ordenada, aunque bajo la lupa política y la atención de los principales accionistas, mientras que otras vieron la decisión como una maniobra del Gobierno para aumentar su control sobre Telefónica.

Con el objetivo declarado de mejorar la rentabilidad y fortalecer la posición financiera de la operadora, Murtra desplegó un giro estratégico que ha definido el último año, entre ajustes de plantilla, recorte de dividendos y concentración del negocio en mercados clave.

La estrategia de desinversión en América

Ya como presidente, Murtra presentó el nuevo plan estratégico 2025-2028, que define la concentración de la actividad en España, Alemania, Reino Unido y Brasil. El programa contempla la aceleración en la salida de mercados de Hispanoamérica, una política iniciada en la etapa anterior pero ejecutada con mayor firmeza bajo su mandato. El ajuste incluye un recorte del 50% en el dividendo a partir de 2026, la vinculación de la retribución futura al flujo de caja, un objetivo de ahorro de más de 2.000 millones de euros y una reducción del 25% de los costes operativos. El plan prevé invertir 2.000 millones de euros hasta 2028 en redes de telecomunicaciones, automatización e inteligencia artificial, así como en la simplificación y descentralización del modelo operativo.

La desinversión en Latinoamérica marcó el año de gestión de Murtra. Telefónica vendió sus filiales en Argentina (1.190 millones de euros), Perú (900.000 euros, más la asunción de una deuda de 1.200 millones), Uruguay (389 millones), Ecuador (330 millones) y alcanzó un acuerdo vinculante para la salida de Colombia, aún pendiente de cierre. El proceso continúa en México, Venezuela y Chile, con dificultades particulares en el caso venezolano. El repliegue busca reducir la exposición de la compañía a la volatilidad macroeconómica y regulatoria de la región.

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Como parte de la estrategia de simplificación, Telefónica anunció su salida voluntaria de la Bolsa de Nueva York, un hito que pone fin a casi cuatro décadas de presencia en el mercado estadounidense.

Un ERE que costará hasta 5.500 puestos de trabajo

Otro de los aspectos más destacados de la trayectoria de la empresa este año ha sido el plan de ajuste interno aplicado, que incluye un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectará a entre 4.500 y 5.500 trabajadores, con un coste estimado de 2.500 millones de euros y previsión de ahorros recurrentes a partir de 2028. En paralelo, se ha producido una reorganización en la cúpula directiva: Emilio Gayo fue nombrado consejero delegado, Borja Ochoa asumió la presidencia de Telefónica España, Javier de Paz pasó a presidir Movistar, y Juan Azcue sustituyó a Laura Abasolo en la dirección financiera. Se renovó un tercio del comité ejecutivo en menos de un año.

Números rojos y fusiones en el horizonte

En el plano financiero, la empresa deberá esperar para que el impacto positivo de estas reformas se note. La compañía registró pérdidas por 1.080 millones de euros hasta septiembre de 2025, frente a los beneficios del año anterior, como resultado de las minusvalías derivadas de la salida de Hispanoamérica y una caída de ingresos. El equipo de Murtra apunta a los ajustes del cambio de estrategia y la herencia del mandato anterior como culpables principales de los números rojos en las cuentas, aunque esta justificación no ha evitado que la acción de la ‘teleco’, cuyo valor se ha desplomado casi un 16% en un año. El recorte del dividendo y la reducción de la previsión de caja libre a 1.900 millones de euros impactaron en la valoración bursátil.

Mirando al futuro, Telefónica contempla potenciales operaciones de fusión y adquisición en sus mercados principales. Murtra defiende la consolidación del sector en Europa, al considerar que solo los grandes operadores podrán competir con los gigantes estadounidenses y chinos. Pese a los rumores sobre movimientos con otras operadoras, la compañía mantiene una política de discreción y evita confirmar posibles negociaciones.