Los alimentos que el actor Quim Gutiérrez ha eliminado de su dieta a los 43 años: “De vez en cuando me como un chuletón”

El catalán reconoce haber modificado su alimentación para mejorar su bienestar y su estado físico

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Imagen de archivo del actor Quim Gutiérrez (Europa Press)
Imagen de archivo del actor Quim Gutiérrez. (Europa Press)

Con el estreno de Un funeral de locos, Quim Gutiérrez vuelve a los focos, consagrándose como uno de los actores más prolíficos del momento en el cine español. No son pocas las ocasiones en las que el catalán ha manifestado preocuparse por cuidar su salud y su bienestar, mediante el ejercicio físico y la alimentación saludable.

Ahora, el actor ha confesado haber modificado su dieta para llevar una vida más saludable y sentirse mejor consigo mismo. Según reveló en una entrevista con GQ, ha dado más protagonismo a algunos alimentos en detrimento de otros: “Básicamente, he eliminado de mi dieta mucha carne y los hidratos. Tampoco como nada de trigo, solo aquello cuya base sea trigo sarraceno. En cambio, como muchísimo pescado, mucha verdura, fruta solo al principio de la mañana pero muy variada, muchas semillas y ave y derivados de ave”.

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Sin embargo, esto no significa que se trate de una dieta estricta e inamovible, pues en ocasiones se da algunos caprichos. “De vez en cuando me como un chuletón, pero más por gusto que por dieta. No consumo mucho cerdo, pero no hay problema si lo como de vez en cuando”, explicaba.

Los beneficios de la dieta de Quim Gutiérrez

Llevar una dieta rica en pescado, verduras, frutas, carne de ave y semillas ofrece una amplia gama de beneficios para la salud, como aseguran organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este patrón alimenticio, similar a la dieta mediterránea, proporciona los nutrientes esenciales que el cuerpo necesita para funcionar de manera óptima, reduce el riesgo de enfermedades crónicas y promueve el bienestar general.

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Uno de los beneficios más destacados de esta dieta es la protección del corazón, ya que el consumo regular de pescado graso (como salmón, sardinas, caballa o atún) aporta ácidos grasos omega-3, que ayudan a reducir los triglicéridos, bajar la presión arterial y disminuir el riesgo de arritmias y eventos cardiovasculares. Según la American Heart Association, se recomienda consumir pescado al menos dos veces por semana para mantener una buena salud cardíaca.

Uno de los pescados más sanos y completos es también el más barato: “Una ración casi cubre el 100% de los objetivos nutricionales del día”.

Las verduras de hoja verde, las frutas ricas en antioxidantes (como los frutos rojos) y las semillas (como las de chía o lino) también contribuyen a reducir la inflamación y el colesterol LDL (el conocido como “malo”), favoreciendo la salud vascular.

Este tipo de dieta es naturalmente baja en calorías vacías y rica en fibra, lo cual favorece la saciedad y evita el consumo excesivo de alimentos procesados. Las frutas y verduras aportan volumen al plato sin sumar muchas calorías, mientras que las proteínas magras como la carne de ave sin piel (pollo o pavo) ayudan a preservar la masa muscular durante la pérdida de peso.

Las semillas y los frutos secos, consumidos con moderación, ofrecen grasas saludables que también contribuyen a la sensación de plenitud y reducen los picos de glucosa en sangre, ayudando a mantener niveles estables de energía.

Llevar una dieta basada en estos alimentos ha demostrado reducir el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2, el síndrome metabólico, ciertos tipos de cáncer (especialmente los gastrointestinales y de mama) y enfermedades neurodegenerativas como el Alzhéimer. Esto se debe en parte a la gran cantidad de antioxidantes, vitaminas (como A, C, E) y minerales (como el potasio y el magnesio) que contienen estos alimentos.

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