
Todos los organismos de nutrición y salud coinciden en la importancia de seguir una alimentación rica en frutas y verduras. Siguiendo estas recomendaciones, muchas personas incorporan a su rutina semanal la visita al supermercado o a la frutería para abastecerse de una amplia variedad de frutas.
Con ellas ya en la despensa, se imaginan desayunos equilibrados, tentempiés saludables o postres naturales. Sin embargo, la planificación ideal no siempre se cumple. Los olvidos, los cambios de planes o simplemente el antojo por otro tipo de postre provocan que, en muchas ocasiones, la fruta quede relegada y su consumo se retrase. Entonces surge una preocupación común: que la fruta se estropee y acabe en la basura.
El desperdicio alimentario no solo implica una pérdida económica, sino también un impacto ambiental. Por tanto, si existe un compromiso contra este último, se recomienda tomar medidas para evitarlo. Así, existen algunos trucos sencillos que permiten alargar la vida útil de las frutas y aprovecharlas en su mejor momento. A continuación te revelaremos uno de ellos.

Cómo evitar que la fruta se ponga mala
Las frutas son productos frescos y delicados. Algunas variedades, como los plátanos, los melocotones o las fresas, maduran con rapidez y, si no se almacenan correctamente, pueden pudrirse en pocos días. Factores como la temperatura, la humedad y la forma de conservación influyen directamente en su durabilidad.
Así pues, nutricionistas y expertos en conservación de alimentos, uno de los trucos más eficaces para evitar que las frutas se estropeen es almacenarlas en el frigorífico, pero no de cualquier manera. El consejo es guardar las frutas ya maduras en un recipiente hermético, limpio y seco, y conservarlas en la nevera con papel de cocina absorbente. Este papel ayuda a eliminar la humedad excesiva que favorece la aparición de moho y hongos, especialmente en frutas blandas como los frutos rojos, las uvas o los higos.
La humedad es uno de los principales enemigos de la fruta madura. Si se mantiene en un ambiente húmedo, las bacterias proliferan más rápido. Por eso, el uso de papel absorbente, que deberá cambiarse cada dos o tres días, es una medida sencilla y eficaz para alargar la vida útil de estos alimentos.
Así es como debes guardar la fruta para evitar que se ponga mala
No todas las frutas requieren las mismas condiciones de conservación. Algunas, como las manzanas, los plátanos o los kiwis, liberan etileno, un gas natural que acelera la maduración de los productos cercanos. Por esta razón, es recomendable almacenarlas por separado de frutas más delicadas, como las fresas, las peras o las ciruelas, que se estropean con mayor facilidad. En cambio, los cítricos, como las naranjas, los limones o los pomelos, pueden mantenerse fuera del frigorífico durante varios días, siempre que estén en un lugar fresco y seco.
Para evitar el desperdicio, conviene revisar la fruta a diario y retirar las piezas que muestren signos de deterioro. También es útil congelar la fruta madura en bolsas herméticas para su uso posterior en batidos o repostería. Las frutas blandas, aunque hayan perdido su textura original, pueden aprovecharse en compotas, mermeladas, tartas o salsas.
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