
La conexión entre Gonzalo y Frantxu no ha sido instantánea; sin embargo, a lo largo de la velada han tenido miradas, sonrisas y una complicidad que no han encontrado con otras personas que han conocido en aplicaciones de citas. Y es que, la facilidad para tener un encuentro sexual es algo verdaderamente fácil y rápido, pero conectar con alguien es cada vez más complicado y a lo que no todo el mundo está dispuesto.
Gonzalo, un madrileño de 42 años, ha dejado muy claro en su entrada al programa que está “cansado del sexo fácil. Es encender el móvil y tener a alguien en la puerta”. Para él “Madrid es una cazuela de zorras” y después de 17 años soltero se ha dado cuenta de que quiere buscar el amor y poder “compartir” el camino de la vida con un compañero. De esta manera, a pesar de disfrutar del sexo, ha acudido a First Dates porque “no es mi prioridad a día de hoy”.
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En cuanto a los atributos que busca en su pareja, están la naturalidad y el pelo: “Ya que no lo tengo que lo tenga él”. Un comentario que ha sido recibido con un zasca al ver a Frantxu, de 49 años, quien por desgracia para él tampoco tenía. No obstante, el madrileño se ha quedado satisfecho: “Le miraba y me fijaba en sus tatuajes, por la cabeza, en sus brazos...”. Esto ha sido el primer paso de acercamiento entre los solteros, pues Gonzalo tiene también muchos por el cuerpo. “Todas las líneas van insinuando a la joya de la corona”, ha mostrado a cámara.
“Al principio me ha dejado bloqueado...”

Frantxu ha confesado ser un muy tímido, a pesar de parecer ser “una persona echada para delante: Si voy por la calle y hay un grupo, sobre todo si es de chicos, y me cambio de acera”. No obstante, esto no ha sido un impedimento para conocer a su acompañante. Una vez sentados, los solteros han hablado de su gusto por los animales y del trabajo de Gonzalo, quien es peluquero desde los 17 años. Para Frantxu esto ha sido perfecto, así “tengo a quien me manipule y me toque la barba”.
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Más adelante, en la cena, el madrileño le ha confesado que se viste de drag. Aunque el de 46 no se ve en esa faceta, sí que le gusta y en la intimidad podría a atreverse a hacer algunas cosas. Esto ha pillado totalmente desprevenido a Gonzalo, porque “al principio me ha dejado bloqueado, no me esperaba que lo acogiera tan bien y que conociéramos a las mismas travestis”, ha reflexionado en el confesionario. En este punto, se puede decir que el madrileño ha podido notar cómo nacía la conexión con su acompañante, por lo que ha decidido pasar a un tema muy importante para él: el sexo.
Frantxu, por su parte, le ha comentado que es “muy fogoso”. No obstante, después de las experiencias en su vida, ha comprobado que la afinidad con la persona es lo más importante, ya que “es un complemento de todo”. Al notar que su cita pensaba lo mismo que él, Gonzalo ha aprovechado para desfogarse: “Llevo sin tener una cita con una persona para ir a cenar... Abres una aplicación y ves berenjena, berenjena, melocotón, melocotón. Quiero conocer a la persona que estoy conociendo. Me da igual que estés buenísimo si eres una mierda de persona”, ha soltado.
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“Me ha generado mucha curiosidad”

Antes de levantarse de la mesa para pasar al reservado, Frantxu, concordando con el discurso de su acompañante, ha reflexionado sobre el mismo punto y ha llegado a la conclusión de que “el problema es que enfocamos todo en el sexo y nos alejamos de mil historias. Para mí una relación es una amistad que va expandiéndose”, ha explicado. En este sentido, el madrileño opina que “si quieres sexo, lo tienes, pero lo otro...”. Por eso, el hecho de que el pensamiento de su cita coincida con el suyo “me pone incluso más”.
Después del postre y de una conversación en la que los solteros han conectado en todos los temas de la noche, se han dirigido al reservado, donde el amor ha comenzado a fluir entre ellos en forma de besos. “Había una química... Desde la cena se veían miradas y sonrisas. Por las dos partes estaba yendo todo muy bien”, ha comentado Gonzalo en el confesionario. De esta forma ha surgido el primer beso en la sala privada, que “ha sido bonito”. Sin embargo, “el segundo beso, ha sido un puntito más juguetón. El tercero más picante. Y menos mal que no ha habido más porque si no bajábamos las luces. Le he dado más besos que a mi madre este año”, ha confesado.
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Una vez terminada la cita, los dos solteros han ido a la sala de amor para decidir si quieren tener una segunda cita. Pero sus respuestas no han sorprendido a la audiencia por su gran conexión durante la velada. Frantxu ha respondido primero y ha aceptado una segunda quedada porque “me ha quedado cosas por preguntar y conocer”. Por su parte, Gonzalo ha comentado que su acompañante “es una persona que me ha generado mucha curiosidad. Da mucho gusto hablar con él”, ha concluido, justo antes de marcharse con su nueva ilusión.
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