
El consumo de fruta en España es algo esencial, a pesar de que se haya disminuido de 91,8 kilogramos en 2021 a 80,6 kilogramos en 2022 por persona al año, según datos del Informe Anual del Consumo Alimentario en España 2023, publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Aun así, España sigue siendo uno de los países que mantienen un consumo por encima de la media mundial. Las temporadas en las que los habitantes se animan más a probar estas delicias suele ser entre la primavera y el verano, cuando el clima invita a la sensación refrescante de estas piezas.
Entre las frutas más consumidas en los doce meses del año se encuentran la naranja, el plátano, la manzana y la mandarina, pues su compra supone el 50% de adquisición de la población, sin tener en cuenta el 20% que representan la sandía y el melón en verano. Su ingesta sin duda beneficia al equilibrio digestivo y del metabolismo, pues el alto contenido en vitaminas y nutrientes hacen benefician notablemente al organismo. No obstante, hay que saber cómo almacenar estas piezas en el hogar para evitar que maduren demasiado rápido y se echen a perder.
Una de las frutas que tienen un tiempo de maduración más elevado son los plátanos. Por lo que a pesar de ser una de las frutas más consumidas, también son las que más rápido se descomponen. De esta manera, la mayoría de los clientes evita comprar muchas piezas a la vez. Sin embargo, existe un truco muy sencillo que han recomendado algunos expertos para prolongar la vida de este producto sin que se ponga malo en pocos días.
Cómo conservar los plátanos en casa

Tal y como ha comentado Food Republic al medio británico Express, hay una manera extremadamente fácil de mantener los plátanos frescos: envolviendo los tallos en papel de plata. El aluminio es muy útil para ralentizar el tiempo de crecimiento. El motivo de ello es que consigue absorber el gas etileno, un elemento que se libera según envejece la fruta. Además, se desprende principalmente por el tallo, por lo que es fundamental tapar esa parte: “La mayor parte de este gas se libera a través del tallo expuesto de la fruta, lo que permite que el racimo de plátanos siga madurando incluso después de haber sido recogido del árbol”, han desarrollado los expertos.
Según su información, se puede evitar que los plátanos obtengan ese color marrón al atrapar el gas y, por ende, se podría alargar su vida útil y mantener el frescor de las piezas. Concretamente, esta hormona vegetal contribuye no solo al cambio del color, sino también de su suavidad, generando que los almidones se descompongan y se formen azúcares. De este modo, los plátanos amarillentos son más dulces que los verdes, y los marrones tienen un sabor más dulzón que los amarillos.
“En comparación con otras frutas y verduras, los plátanos son uno de los mayores productores de gas etileno, un compuesto químico natural que promueve la maduración”, ha explicado Food Republic. Igualmente, es fundamental tener esto en cuenta, pues el etileno puede influir en la maduración de otros alimentos y que tengan un proceso de envejecimiento más corto.
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