La naturaleza pide auxilio: las poblaciones de animales vertebrados disminuyen un 73% en tan solo medio siglo

Un nuevo informe de WWF y la Sociedad Zoológica de Londres indica que esa caída se debe a amenazas como la agricultura y ganadería intensiva, la sobreexplotación y la deforestación, por lo que urgen a los países a tomar medidas inmediatas

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Peces y corales en la Gran Barrera de Coral, Australia. (Shutterstock / Debra James / WWF)
Peces y corales en la Gran Barrera de Coral, Australia. (Shutterstock / Debra James / WWF)

La nueva edición del informe Planeta Vivo, elaborado por la organización WWF y la Sociedad Zoológica de Londres, arroja datos preocupantes. El estudio revela una “dramática disminución” del 73% en el tamaño de las poblaciones de peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos en solo 50 años y advierte de que se requerirá un “enorme esfuerzo colectivo” en los próximos años para abordar tanto la crisis climática como la de la naturaleza.

El informe, que evalúa el estado de la biodiversidad cada dos años, ha realizado un seguimiento de casi 35.000 poblaciones de 5.495 especies entre 1970 y 2020 y señala que son las especies de agua dulce las que han sufrido el mayor declive, con una caída del 85%, seguidas de las terrestres (69%) y las marinas (56%). A nivel global esta recesión se debe, principalmente, a la degradación y pérdida de hábitats, “impulsada por nuestro sistema alimentario”, la sobreexplotación, las especies invasoras y las enfermedades, si bien en América Latina y el Caribe la crisis climática es una amenaza adicional para las poblaciones de vida silvestre, que han registrado una disminución promedio del 95%.

“La naturaleza está pidiendo auxilio. Las crisis vinculadas a la pérdida de la naturaleza y el cambio climático están empujando a la vida silvestre y a los ecosistemas más allá de sus límites, con puntos de inflexión peligrosos que a nivel global amenazan con dañar los sistemas de soporte vital de la Tierra y desestabilizar las sociedades”, explica la directora general de WWF Internacional, Kirsten Schuijt. También recuerda que las consecuencias de perder algunos ecosistemas como la selva amazónica y los arrecifes de coral “tendrían consecuencias catastróficas”, ya que afectarían tanto a los recursos naturales como a la seguridad alimentaria.

La advertencia de la organización se produce después de que en el mes de agosto se disparara el número de incendios en la Amazonía, además de que a principios de año se confirmó un cuarto episodio de blanqueamiento masivo del corales, que suelen estar relacionados a un estrés térmico y cuya frecuencia está aumentando debido al calentamiento global.

Incendios en Parabubure, donde vive el pueblo indígena Xavante, en el Estado de Mato Grosso (Brasil). (Jacqueline Lisboa / WWF)
Incendios en Parabubure, donde vive el pueblo indígena Xavante, en el Estado de Mato Grosso (Brasil). (Jacqueline Lisboa / WWF)

Especies más afectadas

Algunas de las poblaciones de especies evaluadas incluyen a las tortugas carey, que han sufrido una caída del 57% en el número de hembras anidadoras entre 1990 y 2018 en la isla Milman, en la Gran Barrera de Coral en Australia. También destaca el caso de la población del delfín rosado del Amazonas, que ha disminuido un 65%, y el delfín tucuxi, el más pequeño, cuya población se redujo un 75% entre 1994 y 2016 en la reserva Mamirauá en Brasil. Además, recientemente, más de 330 delfines de río murieron en solo dos lagos durante un período de calor extremo y sequía en 2023.

El estudio también revela la estabilización o incremento de algunas poblaciones de especies gracias a los esfuerzos de conservación, como el aumento en la subpoblación de gorilas de montaña (alrededor del 3% por año entre 2010 y 2016) en Virunga, África Oriental, y el retorno de las poblaciones de bisontes europeos en Europa central. Sin embargo, “los éxitos puntuales no son suficientes”, señala WWF.

Una gorila de montaña (Gorilla beringei beringei) con su cría en República Democrática del Congo, una especie en peligro crítico de extinción. (Eric Baccega / WWF)
Una gorila de montaña (Gorilla beringei beringei) con su cría en República Democrática del Congo, una especie en peligro de extinción. (Eric Baccega / WWF)

Se necesitan planes nacionales “más ambiciosos”

A pesar de que los países “han acordado objetivos globales ambiciosos” para detener y revertir la pérdida de la naturaleza como el Marco Global de Biodiversidad o limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados, el informe evidencia que esos compromisos aún “están muy lejos de lo que se necesita para cumplir los objetivos planteados para 2030 y evitar puntos de inflexión peligrosos”.

Por ello, desde WWF consideran que las cumbres internacionales sobre biodiversidad y clima que se celebran este año (COP16 y COP29) son una oportunidad “para que los países estén a la altura del desafío” y hace un llamamiento a los gobiernos para que pongan en marcha planes nacionales sobre naturaleza y clima “más ambiciosos, que incluyan medidas para reducir el consumo excesivo y las emisiones”, entre otros objetivos.

“Aunque la situación es dramática todavía no hemos superado el punto de no retorno. Contamos con acuerdos y soluciones globales para encaminar a la naturaleza hacia la recuperación al 2030, pero hasta ahora los resultados son limitados y falta un sentido de urgencia”, indica por su parte Enrique Segovia, director de conservación de WWF España, que destaca que las decisiones que los gobiernos tomen en los próximos cinco años “serán cruciales” para el futuro del planeta.

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