
El cuerpo necesita energía. Son muchas las cosas que tiene que hacer una persona a lo largo del día: el trabajo, los viajes de ida y vuelta o las obligaciones personas son sólo una parte de su rutina. Ante esto, la fortaleza física es necesaria. La alimentación saludable y el deporte son dos aliados fundamentales para alcanzarla. Así, en la actualidad destaca la importancia del ejercicio físico para aumentar la masa muscular.
Y es que esta última es necesaria para el funcionamiento general del cuerpo humano. El fortalecimiento muscular reduce el riesgo de lesiones y mejora la estabilidad corporal. Del mismo modo, incrementar la masa muscular no solo optimiza el rendimiento en ejercicios de fuerza, permitiendo levantar mayores cargas y realizar entrenamientos más intensos, sino que también aumenta la capacidad del cuerpo para soportar el estrés físico. Esto mejora la eficacia y seguridad en la ejecución de los ejercicios, reduciendo la probabilidad de lesiones y favoreciendo un progreso más rápido hacia los objetivos físicos.
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Por qué se pierde masa muscular
La pérdida de masa muscular, o atrofia muscular, puede deberse a varias causas. La inactividad física prolongada, como el sedentarismo o la inmovilización por lesiones o enfermedades, es una de las razones principales.
Por otra parte, el envejecimiento también provoca una disminución natural de la masa muscular, conocida como sarcopenia, que afecta principalmente a personas mayores. Asimismo, una dieta deficiente en proteínas o nutrientes esenciales puede acelerar este proceso. De igual modo, otros factores como el estrés crónico, los desequilibrios hormonales o algunas enfermedades y ciertas afecciones neurológicas también influyen en la pérdida muscular. En este contexto, y dada la importancia de la musculatura para la salud general, es recomendable identificar los hábitos que pueden provocar la pérdida de masa muscular con el fin de evitarlos en el día a día.
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Cómo evitar la pérdida de masa muscular
Para prevenir la pérdida de masa muscular, es fundamental evitar ciertos hábitos. Como ya se ha dicho, la inactividad física o el sedentarismo son factores clave, ya que la falta de ejercicio contribuye directamente a la atrofia muscular. Por tanto, es importante llevar una vida activa e incluir ejercicios de fuerza en las rutinas de entrenamiento.
Mantener una dieta inadecuada, especialmente baja en proteínas, también afecta negativamente el mantenimiento de la musculatura. Por ello, es crucial seguir una dieta equilibrada y completa en la que se consuman las calorías necesarias. Para aumentar la masa muscular es necesario que la cantidad de calorías que se consume sea mayor de la que se quema.
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Además, no dormir lo suficiente también puede interferir en la recuperación muscular y en la síntesis de proteínas. Un descanso inadecuado eleva los niveles de estrés hormonal y disminuye la capacidad de recuperación muscular, lo que puede llevar a la reducción del tamaño de los músculos. Además, la falta de sueño favorece la acumulación de grasa corporal, especialmente en la zona abdominal en los hombres.
Otros hábitos a evitar incluyen el consumo excesivo de alcohol, que dificulta la absorción de nutrientes, y el estrés crónico, que puede aumentar la degradación muscular debido a la liberación de cortisol.
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