Este semana se cumplen 11 años desde aquel fatídico accidente de tren en el que 80 personas perdieron la vida y otras cientos resultaron gravemente heridas. Las familias han querido mostrar su recuerdo a las victimas de aquel fatídico día con una manifestación en busca de justicia para todos aquellos que fallecieron por la imprudencia del maquinista y del ya exdirector de Adif, que este viernes han sido condenados a dos años y medios de prisión por el suceso.
Todo sucedió un 24 de julio de 2013. El tren salió a las tres de la tarde de Madrid. Los viajeros se encontraban tranquilos durante su trayecto. El transcurso del viaje iba bien, sin ninguna incidencia. Únicamente se registraron dos avisos: uno por superar en un kilometro la velocidad de los 200 kilómetros por hora y otro por bajar en tres km de los 200. Los pasajeros aguardan con ganas la llegada a la estación de Santiago de Compostela. Sin embargo, la situación se empieza a torcer cuando, según las investigaciones posteriores, el maquinista realiza una llamada de cerca de dos minutos en la que habla con el interventor del tren. Durante esos momentos de conversación, el tren cruza varios puntos que indican la llegada a una curva en la que se debe reducir la velocidad. Sin embargo, el maquinista reacciona tarde.
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Tras los pasos por esos puntos, que son túneles y viaductos, el tren se encontraba a escasos cinco kilómetros de la estación a la que se dirigía. Esa llegada jamás se produciría. El tren se aproximaba a velocidades cercanas a los 200 kilómetros por hora a Angrois, una curva que está limitada a una velocidad máxima de 80 kilómetros por hora. Cuando el maquinistalo ve, decide activar los frenos de emergencia, con la intención de evitar un accidente trágico. No lo consigue. El tren descarrila y termina de arrastrarse por los alrededores de las vías a las 20:41, hora en la que oficialmente se registra el accidente.
La situación es de pesadilla. Un tren totalmente destruido y con cientos de personas por los suelos, muertas o heridas. El libro El peor día de Galicia. Tragedia en Angrois, publicado por La Voz en 2014, recoge las palabras que el maquinista dijo momentos después del accidente: “¿Me oyes? (...) ¡Uf! (...) ¡Ay!. Debe de haber heridos, muchos, porque esto ha volcado. Y no puedo salir de la cabina”. Inmediatamente después los servicio de emergencia, se desplazaron hacia el lugar. Una vez allí, bomberos, policías, personas que se acercaron a ayudar y viajeros, más o menos en buen estado, se dejaron todas sus fuerzas para salvar y atender a los heridos. De los 227 pasajeros, incluyendo a los miembros de la tripulación, hubo 80 fallecidos y 145 heridos. Eso quiere decir que sólo dos personas salieron totalmente ilesas.
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A día de hoy, 11 años después, las familias y victimas siguen recordando emocionadas a sus allegados que perdieron la vida por esa imprudencia en los mandos del tren en esa fatídica curva de Angrois.
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