
El gastrojeta, un hombre de 50 años que viste como cualquier turista estándar, sigue aumentando su historial de antecedentes. Este individuo, de origen lituano, suele sentarse a la mesa de cualquier bar o restaurante para disfrutar de suculentas comidas antes de fingir un infarto y marcharse sin pagar. El modus operandi siempre es el mismo y la Policía Nacional de Alicante, zona en la que normalmente actúa, lo tiene fichado.
Esta semana, el gastrojeta ha vuelto a los calabozos tras una nueva detención, la segunda en menos de siete días. La Policía Nacional lo han arrestado 20 veces en lo que va de año por pequeñas estafas de este tipo en distintos locales de la zona turística de Alicante. La última detención se ha producido este martes a las 18.15 horas. En esta ocasión, el menú del gastrojeta constó de una paella de marisco y dos whiskys en el restaurante-tapería El buen comer (calle Mayor), en pleno centro histórico de la ciudad.
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La cuenta que dejó sin pagar ascendía hasta los 34,85 euros. El hombre, de origen lituano, no habla nada de español, aunque sí parece que lo entiende. El gastrojeta no tiene domicilio conocido y lleva en la costa alicantina, como mínimo, desde finales del año pasado, fecha en la que tuvo lugar su primera detención. El varón, conocido por sus simpas, actúa tanto en comidas como en cenas e incluso de tapeo.
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Este supuesto turista ha pasado varias noches entre rejas, pero parece que no aprende la lección: cada vez que sale de la cárcel vuelve a buscar un restaurante en el que comer gratis. Las comandas no suelen cambiar mucho y evidencian su gusto por la cocina española. El arroz con bogavante, la ensaladilla rusa y los entrecots suelen estar entre sus platos favoritos, siempre acompañados de una o varias consumiciones de whisky (normalmente White Label).
El gastrojeta tiene por costumbre pedir una tapa antes de empezar a comer. Un agente del Grupo Operativo de Respuesta de la Comisaría de Alicante (GOR) ha confirmado que el individuo viste unos pantalones largos de color gris, un polo, zapatillas de trekking y un chaleco de marca, tal y como recoge la agencia EFE.
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El gerente del restaurante El buen comer, Moisés Doménech, ha explicado al mismo medio que el hombre llegó este martes a su negocio y se sentó en una de las mesas del interior del local. Además de la paella de marisco, se pidió un whisky que “se bebió de un trago”. Esta no fue la única bebida del almuerzo y a los pocos minutos se pidió otro doble whisky para acompañar al arroz.
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La factura, de 34,85 euros, quedó sin abonar. “El hombre se iba a marchar sin pagar, pero un compañero lo paró y le dijo que tenía pendiente la cuenta”, explica el dueño de la tapería. El gastrojeta, que parece estar acostumbrado a este tipo de comentarios, no se alteró y dijo que tenía que subir al hotel para coger el dinero. Los camareros no estaban por la labor y fue entonces cuando el lituano se arrojó al suelo y fingió estar indispuesto. Los agentes reconocen que el individuo suele hacer que se desmaya o que sufre un infarto.
Los trabajadores de El buen comer no cayeron en la trampa y llamaron a la Policía. El gastrojeta pidió una ambulancia, pero fue rápidamente reconocido por los agentes, que comprobaron su buen estado de salud. Acto seguido, lo esposaron y lo trasladaron a la comisaría. El lituano permanece en los calabozos y seguirá entre rejas hasta la celebración de un juicio rápido, previsto para este jueves.
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Moisés Doménech, que ha hablado con la agencia Efe, le ha sacado varias fotos al gastrojeta y las ha difundido por un grupo de restaurantes de la Asociación Provincial de Hostelería de Alicante (APEHA) para que sus compañeros puedan identificarlo en un futuro próximo. El agente que lo ha detenido asegura que el lituano suele “sonreír” cuando llegan los agentes y que nunca se sonroja ni pierde la tranquilidad, tal vez porque “se ve impune”. Los policías aseguran que siempre va con “varias copas encima” y le da igual pasar un par de noches en el calabozo. Está previsto que el gastrojeta tenga un juicio rápido este jueves en el Juzgado de Instrucción número 1 de la ciudad por un delito leve de estafa.
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