Así es la F-110, la nueva fragata española diseñada para la guerra del futuro

El Gobierno de España ha invertido 4.320 millones de euros en la construcción de cinco de estos buques desarrollados por la empresa pública Navantia

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Así es la F-110, la nueva fragata española diseñada para la guerra del futuro

El astillero público Navantia continúa avanzando a buen ritmo con el desarrollo de las fragatas F-110, los buques más poderosos con los que contará la Armada de cara a las próximas décadas. Esta semana, el constructor naval español ha sumado el segundo bloque de la embarcación en la grada, después de haber colocado la quilla a principios del pasado agosto, en las instalaciones que posee en Ferrol (A Coruña). De esta manera, la empresa estatal viene cumpliendo las previsiones en su cronograma, que pasan por incorporar un bloque cada mes de aquí hasta diciembre, para finalizar 2023 con cinco bloques ensamblados.

La primera, de un total de cinco, de estas fragatas, la F-111 Ramón de Bonifaz, estará compuesta por 33 secciones, de las que 18 ya están fabricadas. La construcción de la Bonifaz, que inició en marzo de 2022, se extenderá hasta febrero de 2027. Antes, Navantia marcará otro hito en este importante proyecto cuando, en 2025, ponga a flote la embarcación. Si los planes salen como están previstos, toda la familia de estos nuevos buques de guerra estará navegando a partir de agosto de 2031. El Ministerio de Defensa ha decidido que cada una de las fragatas lleven nombres de marinos ilustres de la historia naval del país; así, a la F-111 Ramón de Bonifaz se le sumarán la F-112 Roger de Lauria, F-113 Menéndez de Avilés, F-114 Luis de Córdova y F-115 Antonio Barceló.

El Gobierno de España ha destinado 4.320 millones de euros para la construcción de las futuras espadas de la Armada. Su desarrollo implicará más de 20 millones de horas de trabajo y generará 9.000 puestos de trabajo directos e indirectos a lo largo de los nueve años que demorará el proyecto. Actualmente, además de Navantia, hay otras 15 empresas vinculadas a las tareas de la primera unidad, que emplean a cerca de 800 operarios.

La construcción de las F-110, diseñadas íntegramente por Navantia, supone el inicio de una nueva época para el astillero nacional, y va acompañado de una transformación de las tecnologías que hasta el momento ha utilizado y también de parte de sus infraestructuras. Entre otras mejoras, la empresa pública ha invertido 100 millones de euros en un nuevo taller de bloques, donde se fabrican las 33 secciones que componen los buques de forma más automatizada, en menor tiempo y a menor coste.

Características de un diseño innovador

Las cinco fragatas, que sustituirán a las F-80 que están en el final de su vida útil, están concebidas para ser escoltas oceánicos multimisión con capacidades de guerra antisubmarina y pensados para poder operar en escenarios de alta intensidad próximos a las costas. De esta manera, serán el complemento de las actuales fragatas F-100, escoltas oceánicos de gran capacidad antiaérea. Ambas familias de embarcaciones serán las responsables de proteger al portaaviones Juan Carlos I.

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La dotación de las F-110 será de 150 personas, 65 menos que las F-80 como consecuencia de la alta automatización de sus sistemas, un requisito que había solicitado la Armada durante la concepción del proyecto. Los buques tendrán una eslora de 145 metros, una manga de 18,6 metros, un desplazamiento de 6.000 toneladas y una planta propulsora híbrida, más eficiente y silenciosa.

Las F-110 contarán con un amplio armamento compuesto por un cañón principal en la proa de 127 milímetros, desarrollado por la empresa italiana Leonardo, y estaciones remotas de 12,7 y 30 milímetros de la familia Sentinel, diseñada por la compañía española Escribano. Al mismo tiempo, tendrán instalado un sistema de lanzamiento vertical de 16 celdas desde donde se despegarán misiles antiaéreos Harpoon de la firma Boeing y ESSM de la también estadounidense Raytheon. Esta última empresa también suministrará torpedos MK54.

Además, dispondrán de cubierta de vuelo, hangar para helicópteros, un espacio multimisión para portar drones, pequeñas embarcaciones y contenedores de material. Las nuevas fragatas incorporarán un mástil integrado con diferentes soluciones de sensores y antenas y estarán equipadas con el Scomba, el sistema de combate 100% español desarrollado por Navantia Sistemas, que a su vez incorpora un sofisticado sistema antiaéreo Aegis de origen estadounidense con capacidad de detectar y seguir más de 90 blancos a 500 kilómetros de distancia.

Una de las principales innovaciones de estas embarcaciones es el denominado gemelo digital: una réplica del buque en realidad virtual que recibirá datos en tiempo real de todos los sensores, lo que permitirá al personal en tierra conocer una amplia variedad de parámetros y realizar un mantenimiento predictivo para adelantarse a posibles fallos. Asimismo, serán las primeras unidades de la Armada en contar con un sistema integrado de ciberseguridad.