Amy Winehouse y los 20 años de "Back to Black": la historia detrás de la portada de su álbum más vendido

Un informe realizado por The Independent reconstruyó cómo una sesión improvisada y un vestuario alejado del lujo dieron origen a una de las imágenes más reconocidas de la cantante británica

Back to Black superó los 20 millones de copias vendidas en todo el mundo, llegó al primer puesto en el Reino Unido y al segundo en Estados Unidos, y le otorgó a Amy Winehouse cinco premios Grammy en 2008 (YouTube/@amywinehousevideo)
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La imagen muestra a Amy Winehouse frente a un armario de puertas corredizas, con un vestido prestado, un cinturón rojo económico y sus propios collares.

La fotografía, tomada sin grandes equipos ni luces de estudio, terminó como la portada de Back to Black, el álbum que definió la trayectoria internacional de la cantante británica.

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A 20 años del lanzamiento, el equipo que participó en aquella sesión recordó detalles de una jornada que comenzó con retrasos, incomodidad ante la cámara y una solución improvisada en la casa del fotógrafo.

Una foto tomada al final de una sesión sin planificación

La historia de la portada surgió de una sesión realizada por el fotógrafo Mischa Richter, quien recibió la propuesta de trabajar con Winehouse cuando Island Records buscaba imágenes para su segundo álbum.

Amy Winehouse sentada en un taburete de madera frente a una pared oscura, con su nombre y el título Back to Black en tipografía blanca
La cantante llegó con varias horas de retraso a la sesión tras asistir a la boda de una amiga sin haber dormido

Richter ya había visto a la cantante en un concierto benéfico de jazz en The Serpentine y recordó la reacción de la artista al advertir que Missy Elliott estaba entre el público.

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“No puedo creer que estés aquí”, repetía Winehouse, según relató el fotógrafo a The Independent. Richter comentó que quedó impactado por su voz durante esa presentación.

El día de la sesión, Winehouse llegó varias horas tarde. La cantante había asistido la noche anterior a la boda de una amiga cercana y no había dormido. Según el testimonio de Richter, quería terminar la jornada cuanto antes y se sentía incómoda frente al lente.

La artista pidió que una amiga se ubicara junto a la cámara para mirarla durante las fotos. Richter rechazó la idea y recordó su respuesta: “De ninguna manera. Ni hablar. No puedo trabajar así”. Después de una conversación, la artista logró relajarse.

El vestido prestado por la diseñadora tailandesa Disaya Sorakraikitikul se subastó en 2011 por 57.400 dólares para fines benéficos (EFE)
El vestido prestado por la diseñadora tailandesa Disaya Sorakraikitikul se subastó en 2011 por 57.400 dólares para fines benéficos (EFE)

La producción empezó en un bar de Portobello Road y luego continuó en la casa de Richter, en Kensal Rise. Allí no había un equipo numeroso ni iluminación profesional: las imágenes se tomaron con la luz que entraba por las ventanas.

La última foto de la jornada se realizó en una habitación donde el fotógrafo guardaba negativos y hojas de contacto. Winehouse posó frente a un armario con pintura de pizarra en las puertas. Esa imagen se convirtió después en la portada de Back to Black.

“Fue una casualidad”, explicó Richter sobre la elección. “No habíamos hablado del nombre”, añadió. Island Records seleccionó la fotografía para la portada, una decisión en la que el autor de la imagen no intervino.

El vestido prestado y los accesorios de bajo costo

La estilista Lou Wood, una de las primeras colaboradoras de Winehouse, acompañó a la cantante en varias jornadas de compras y sesiones de fotos previas a la difusión de su segundo disco. Según recordó, la artista tenía criterios propios y no respondía a un modelo prefabricado de imagen.

Primer plano de Amy Winehouse cantando en un micrófono con los brazos levantados, luciendo su peinado alto y accesorios de sombrilla en el pelo
La estilista Lou Wood completó el vestuario con un cinturón de Topshop y bisutería adquirida en el mercado de Shepherd's Bush (REUTERS)

Wood relató que Winehouse solía elegir chombas retro, prendas de jean y pantalones capri. Las piezas seleccionadas se acumulaban sobre la cama de la artista, donde ambas armaban los conjuntos para las imágenes promocionales.

El vestido de la portada pertenecía a la diseñadora tailandesa Disaya Sorakraikitikul. La prenda llegó como préstamo, en un período en el que las marcas aún no mostraban demasiado interés en vestir a Winehouse. El vestido se subastó en 2011 por USD 57.400, una cifra cuatro veces superior a su estimación inicial, con fines benéficos.

El resto del atuendo respondió a opciones más accesibles. La cantante usó un cinturón rojo de Topshop, collares propios, joyas de oro y bisutería comprada en el mercado de Shepherd’s Bush.

El álbum Back to Black incluyó 11 canciones con influencias de soul y cosechó cinco premios Grammy en una misma noche (REUTERS)
El álbum Back to Black incluyó 11 canciones con influencias de soul y cosechó cinco premios Grammy en una misma noche (REUTERS)

Wood escuchó Back to Black antes de su publicación oficial y recordó que quedó sorprendida por el material. Aun así, aseguró que nadie en el entorno podía anticipar la dimensión que alcanzaría el álbum.

El álbum que llevó a Winehouse a los Grammy

Publicado cuando Winehouse tenía 23 años, Back to Black reunió 11 canciones y consolidó una estética atravesada por referencias al soul y al pop de la década de 1960. El disco fue el más vendido de su año y le otorgó a la cantante cinco premios Grammy en una misma noche.

Tras recibir los galardones, Winehouse expresó: “Le he dedicado todo mi corazón y mi alma”. El reconocimiento amplió su proyección internacional y también acercó sus composiciones a músicos que admiraba.

Richter señaló que, al mirar ahora la portada, percibe la vulnerabilidad de la cantante. El fotógrafo aseguró que durante el encuentro vio a una artista entusiasmada con lo que había creado, antes de que su vida personal quedara expuesta de forma permanente.

Lou Wood participó en los videos de Rehab y You Know I'm No Good antes de finalizar su colaboración con la cantante (REUTERS)
Lou Wood participó en los videos de Rehab y You Know I'm No Good antes de finalizar su colaboración con la cantante (REUTERS)

Wood continuó junto a Winehouse durante parte de la promoción del álbum, incluidos el videoclip de “Rehab” y varias actuaciones televisivas. Dejó de trabajar con ella después de las grabaciones de “You Know I’m No Good”, cuando la situación comenzó a resultarle incómoda.

El recuerdo personal de una artista cercana

Winehouse murió en 2011 por intoxicación etílica. Para Wood, las imágenes y las canciones no separan a la figura pública de la persona que conoció. “Amy no era un ícono para mí. Era un ser humano, una mujer joven, alguien con un enorme talento, que murió trágicamente”, sostuvo.

La estilista recordó también una escena ocurrida el día de la sesión para la portada. Su hijo de dos años había pasado la mañana en urgencias por una fiebre alta. Al verla llegar al trabajo, Winehouse le preguntó por qué no estaba en casa cuidándolo.

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