Tilda Swinton defiende el cine hecho por humanos ante el avance de la inteligencia artificial: “La IA no tiene ninguna posibilidad”

La actriz participó en una clase magistral en el Festival de Cannes donde abordó preocupaciones reales en la industria cinematográfica

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Tilda Swinton
Tilda Swinton afirmó en Cannes que la inteligencia artificial solo amenaza al cine si se cede a fórmulas predecibles en la creación cinematográfica (REUTERS/Nadja Wohlleben)

Tilda Swinton afirmó que la inteligencia artificial no representa una amenaza real para el cine mientras los realizadores eviten la fórmula y apuesten por experiencias impredecibles, durante una clase magistral en el Festival de Cannes.

“Creo que mientras no produzcamos algo formulaico y de alguna manera agotador para el público, la IA no tiene ninguna posibilidad”, dijo la actriz británica en una conversación moderada por Didier Allouch, según recogió Variety. “Pero mientras podamos seguir haciendo eso, tenemos que estar atentos”.

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Para Swinton, la respuesta al avance tecnológico no pasa por el debate entre el streaming y la sala de cine, sino por el riesgo creativo.

“Lo que necesitamos hacer es lo que solo los humanos pueden hacer: crear experiencias desordenadas y aventureras para que el público no sepa lo que viene a continuación y disfrute de esa experiencia”, sostuvo.

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La estrella de Constantine y Tenemos que hablar de Kevin evocó la frustración del espectador que invierte en transporte, entrada y una cena solo para reconocer una película que siente haber visto cuatro veces. “Eso es lo que tenemos que evitar”, señaló.

Durante una conversación con el periodista Didier Allouch, la actriz defendió el riesgo creativo y la imprevisibilidad como las claves humanas que aseguran el futuro del cine ante la IA (REUTERS/Sarah Meyssonnier)
Durante una conversación con el periodista Didier Allouch, la actriz defendió el riesgo creativo y la imprevisibilidad como las claves humanas que aseguran el futuro del cine ante la IA (REUTERS/Sarah Meyssonnier)

Recordó además que el cine ya sobrevivió al sonido, el color, la televisión, el video y el streaming, y confió en que superará también este momento, siempre que permanezca en manos de quienes están dispuestos a asumir riesgos. “Es un negocio humano”, dijo. “Los humanos hacen cine, ¿verdad?”.

Gran parte de la sesión estuvo dedicada a su trayectoria junto al cineasta británico Derek Jarman, con quien rodó su primer largometraje, Caravaggio, en 1985.

Swinton describió el clima en los sets de Jarman como uno de apropiación colectiva radical, resumido en una frase que atribuyó al director: “Vas al set cada día como si fueras a una fiesta. Y como si tú la organizaras”.

Señaló que ese espíritu formó a colaboradores que luego se convirtieron en figuras destacadas. La diseñadora de vestuario Sandy Powell tenía 24 años cuando Jarman le confió las escenas del clero papal en Caravaggio con apenas 500 libras.

El compositor Simon Fisher Turner, convocado inicialmente para reclutar extras en cafés del East End, recibió a mitad del rodaje el encargo de escribir la banda sonora. “Hizo cineastas de todos nosotros”, dijo Swinton sobre Jarman, quien murió en 1994.

Swinton argumentó que el verdadero desafío para el séptimo arte no es la tecnología, sino evitar historias repetitivas que agoten al público (REUTERS/Sarah Meyssonnier)
Swinton argumentó que el verdadero desafío para el séptimo arte no es la tecnología, sino evitar historias repetitivas que agoten al público (REUTERS/Sarah Meyssonnier)

Además, Tilda Swinton reveló que material inédito del rodaje de Eduardo II en 1990, registrado por el entonces asistente de cámara Seamus McGarvey, está siendo montado como documental.

Por otro lado, una exposición que montó recientemente en la Fundación Onassis de Atenas incorporó metraje recuperado en Super 8 del archivo de Jarman.

Swinton también repasó sus vínculos con otros directores. Contó que invitó a Bong Joon Ho a desayunar en Cannes tras ver sus primeras películas, entre ellas Memorias de un asesino y The Host.

Cuando el director coreano le dijo que su próximo proyecto no tenía un papel para ella, Swinton esperó. Semanas después, Bong la llamó para ofrecerle un personaje descrito en el guion como “el ministro Mason, un hombre apacible en traje”. Su respuesta fue inmediata: “Déjamelo a mí”.

Con Jim Jarmusch describió una dinámica de rodaje pausada y reescritura en tiempo real. Recordó el pitch de Los muertos no mueren: “El próximo va a ser una película de zombis, y he escrito un papel para ti: se llama Zelda Winston y es una directora de funeraria escocesa que maneja una espada samurái y al final es absorbida por una nave espacial”.

La estrella resaltó que el cine ya superó revoluciones tecnológicas como el sonido, el color y la llegada del streaming, y puede adaptarse nuevamente (REUTERS/Gonzalo Fuentes)
La estrella resaltó que el cine ya superó revoluciones tecnológicas como el sonido, el color y la llegada del streaming, y puede adaptarse nuevamente (REUTERS/Gonzalo Fuentes)

En Suspiria, Luca Guadagnino le propuso que todos los personajes, incluido el único hombre de la historia, fueran interpretados por mujeres. Swinton asumió el rol del psiquiatra.

Con Wes Anderson, en cambio, el juego fue de transformación física: en El gran hotel Budapest interpretó a una mujer de más de 90 años. Y junto a Joanna Hogg, el trabajo parte siempre sin guion. “Improvisamos todos nuestros diálogos”, explicó.

Tilda Swinton confirmó que trabaja actualmente en dos proyectos con el director tailandés Apichatpong Weerasethakul. Uno de ellos, Jengira’s Magnificent Dream, la tendrá como protagonista junto a Jenjira Pongpas, Sakda Kaewbuadee y Connor Jessup, con rodaje previsto en Sri Lanka.

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