“Se podía sentir la energía en el lugar. Parecía muy real”, recordó Kirsten Dunst sobre el rodaje de Un buen ladrón

La actriz describió, en diálogo con W Magazine, la intensidad vivida durante una de las escenas finales junto a Channing Tatum. Cómo el impacto emocional y el realismo marcaron su experiencia bajo la dirección de Derek Cianfrance

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Kirsten Dunst resalta la intensidad emocional de 'Un buen ladrón' bajo la dirección de Derek Cianfrance y junto a Channing Tatum

Kirsten Dunst definió Un buen ladrón como una experiencia emocional intensa bajo la dirección de Derek Cianfrance y junto a Channing Tatum. La actriz destacó que el filme, basado en hechos reales, relató la historia de una mujer que se enamora de un fugitivo oculto en una tienda de juguetes.

Entre los momentos más memorables, Dunst subrayó la fuerza de las escenas finales rodadas con Tatum. En diálogo con W Magazine, relató: “Es una película muy emocional. La última escena que Chan y yo rodamos fue en una sala donde las familias se reúnen cuando alguien está en prisión. Se podía sentir la energía en el lugar. Parecía muy real”.

La propuesta para sumarse a Un buen ladrón fue directa. “El director, Derek Cianfrance, me llamó y me preguntó si quería hacerlo. Y acepté de inmediato. Elijo mis proyectos según la visión del director. Esa es toda mi experiencia: soy parte de su mirada. Todo depende de ellos”, explicó Dunst a W Magazine.

El encuentro real con Leigh Wainscott y el trabajo autoral

La interpretación de Leigh Wainscott
La interpretación de Leigh Wainscott en 'Un buen ladrón' permitió a Dunst conectar con la historia real que inspiró la película

En la película, Dunst interpretó a Leigh Wainscott, la mujer cuya vida inspiró la trama.

“Conocí a Leigh Wainscott en el set durante una jornada muy intensa, mientras filmábamos una escena que luego fue eliminada. Me entrevistaban los mismos policías que hablaron con ella en la vida real. Leigh me observaba actuar, lo que le resultó muy surrealista, pero creo que le emocionó en un buen sentido”, narró la actriz.

La presencia de Wainscott aportó una dimensión inesperada. Dunst contó que no advirtió de inmediato que la mujer a la que interpretaba la observaba desde el set. “Al principio no sabía que estaba allí, y luego me lo contaron. Ahora pocas cosas me molestan. Ya no me inquieto con facilidad”, manifestó a W Magazine, mostrando una actitud de serenidad y madurez profesional.

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Kirsten Dunst destacó que la visión del director es clave en la elección de sus proyectos cinematográficos, priorizando una voz autoral definida (REUTERS/Mario Anzuoni)

Durante su carrera, Dunst valoró haber trabajado con cineastas como Sofia Coppola, Jane Campion, Lars von Trier y Alex Garland. “Me guío por el director, sin duda. Esa es toda mi experiencia. Formo parte de su visión; todo depende de ellos”, afirmó, consolidando su preferencia por proyectos con voz autoral definida.

Vida familiar, maternidad y nuevos horizontes

La vida familiar ocupó un lugar central en el presente de Dunst. Aunque le motiva la posibilidad de dirigir en el futuro, su prioridad continuó siendo la crianza de sus hijos pequeños. “Me gustaría dirigir algún día, pero creo que sería algo absorbente. Tengo dos hijos muy pequeños y no me sentiría bien haciéndolo ahora”, confesó.

Sobre la influencia de su carrera en sus hijos, Dunst compartió algunas anécdotas. “Vieron El hombre araña. Una parte. Pero a mi hijo solo le gusta la escena de la pelea”, expresó, restando importancia a la célebre secuencia del beso bajo la lluvia.

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Dunst destacó que para sus hijos no resulta relevante la famosa escena del beso bajo la lluvia en 'El hombre araña'

“Ni siquiera llegó a la parte del beso. Solo repite la escena de pelea una y otra vez”, aclaró. Mencionó también que Jumanji fue un éxito en la familia y que Pequeños guerreros solo captó su atención brevemente.

Admiraciones y experiencias fuera de cámara

Lejos del cine, Dunst confesó su admiración por figuras como Joni Mitchell: “La vi varias veces en un restaurante del Valle y ni siquiera sé qué decir cuando la veo. Fui a su concierto en el Hollywood Bowl, la vi de nuevo, pero no me acerqué. No sé por qué. Tal vez porque no pienso que alguien sabría quién soy”.

Entre sus preferencias televisivas, la actriz disfrutó de los reality shows centrados en el trabajo en equipo y la convivencia.

La actriz aseguró haber visto
La actriz aseguró haber visto la sombra de unas botas cruzar la sala durante su estancia junto a Jesse Plemons (REUTERS/Maja Smiejkowska)

Bajo Cubierta es mi favorito. Da igual la temporada, siempre hacen lo mismo, pero me interesa la dinámica de convivir en espacios pequeños y ver cómo todos trabajan duro. Me cautiva ese reality show sobre tripulaciones de yates. Es, además, el único que mi esposo acepta ver conmigo. Hay que encontrar uno que ambos quieran ver como pareja”, explicó a W Magazine.

El tema de lo paranormal también surgió en la conversación. Dunst recordó una experiencia en Nueva Orleans mientras acompañaba a su esposo, Jesse Plemons, durante un rodaje.

“Vi un fantasma. Estábamos solos en casa y vi la sombra de unas botas cruzar la luz en la sala. Buscamos por todas partes y realmente no había nadie allí. Pero se veía claramente como unas huellas. Esto fue en Nueva Orleans. Allí seguramente hay fantasmas”, aseguró.

Autonomía y una mirada madura

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Kirsten Dunst reflexionó sobre la moda de los años 90 y su evolución como figura pública juvenil (REUTERS/Daniel Cole)

Sobre la moda y su juventud como figura pública, Dunst comentó con humor sus elecciones: “No me gustaban esos ganchos mariposa, pero seguro los usé. Era lo adecuado para la edad que tenía. Al menos era auténtica y vestía lo que correspondía a mi edad. No pienso avergonzarme por lo que llevé, aunque ahora no me guste. Sería cruel con mi yo del pasado”.

Finalmente, Dunst marcó una diferencia clara entre sus propias necesidades y lo que esperaba de su entorno: “Definitivamente me parezco más a un gato. Disfruto mucho estar sola. Soy muy cariñosa cuando lo soy, pero también necesito soledad. Me las arreglo sola. No necesito que nadie me ayude con las cosas, ni que haga las tareas por mí”.

Desde una perspectiva más madura, la actriz afirmó a W Magazine que, tras años en la industria y en la vida, las preocupaciones menores perdieron importancia y ahora valoraba sobre todo la posibilidad de compartir el rumbo con los demás.