Guillermo del Toro defendió el arte hecho a mano en Frankenstein: “Era fundamental que la criatura no fuera digital”

El multipremiado cineasta mexicano repasó con Esquire los procesos creativos de sus obras más emblemáticas y reivindicó las técnicas manuales en la realización de personajes icónicos, preservando la esencia artesanal en grandes producciones

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El cineasta destacó la autenticidad
El cineasta destacó la autenticidad de la elaboración de escenarios reales para transmitir una sensación de vida y antigüedad en sus películas (REUTERS)

Durante la temporada de premiaciones en la industria cinematográfica, Guillermo del Toro repasó su creativa imaginación y, en una conversación detallada con Esquire, reveló los secretos y decisiones que moldearon las escenas más icónicas de su filmografía.

El aclamado director mexicano compartió, entre anécdotas personales y análisis técnico, desde los orígenes de sus criaturas en “Frankenstein” hasta la carga emocional de “El laberinto del fauno”. Además, exploró desde su visión, temas como el amor, el éxito y el futuro del cine.

En exclusiva con Esquire, Guillermo
En exclusiva con Esquire, Guillermo del Toro analizó escenas de sus películas más reconocidas a nivel mundial (Esquire)

“Frankenstein”: autenticidad y arte detallista

Del Toro insistió en la importancia de evitar el uso digital para la criatura principal. “Era fundamental que la criatura no fuera digital. Buscaba lograr el aspecto de la cera y la sensación de antigüedad”, afirmó.

El equipo construyó un barco a tamaño real como escenario en un estacionamiento transformado en pista de hielo. Debido a esto, explicó: “Cada vez que ven la nave moverse, es real: está equipada con motores y un giroscopio. Si la criatura lanza a alguien, es un doble enganchado con cables”.

La técnica de marionetas resultó clave para dotar de vida al monstruo. “El cuerpo que ven en pantalla es una marioneta tradicional: los ojos y partes del rostro se controlan con radio y cable. Quise rescatar la energía de lo artesanal y la sensación de algo vivo y antiguo”, reveló.

Guillermo del Toro defiende la importancia del arte hecho a mano y rechazó el uso digital en la creación de la criatura de 'Frankenstein' (Netflix)

Sobre el reparto, Del Toro escribió pensando en Oscar Isaac, Mia Goth y Felix como William. El papel de la criatura llegó a Jacob Elordi poco antes de iniciar la filmación. En relación a ello, comentó: “En cuanto vi sus ojos por videollamada, supe que era perfecto. Tiene una pureza y una profundidad esencial para el personaje”.

Según el director, Mia Goth nunca aceptaría algo falso: “Si no lo siente verdadero, no sigue. El intérprete delante suyo debe estar igual de presente. Eso hace que la escena cobre vida real. Es la actriz más extraordinaria con la que he trabajado”.

Elordi, por su parte, asumió un arduo trabajo físico y artístico: “Aprendió Butoh, el arte japonés del movimiento que simula la resurrección de la carne. Cada gesto tiene su propio idioma. Su dedicación y seriedad me impresionaron”.

El cineasta considera que rodar este filme fue una experiencia catártica. “Viví con este proyecto más de 50 años. Fue el análisis más caro de mi vida, una liberación emocional. Empecé a practicar lo que llamo dirección de método, sintiéndome parte de la experiencia junto a los actores”, afirmó.

La elección de Jacob Elordi
La elección de Jacob Elordi como la criatura en 'Frankenstein' se basó en su profundidad actoral y en la pureza de su mirada, cualidades esenciales para el personaje (Instagram)

“La forma del agua”: amor imperfecto con creatividad técnica

El motivo central de la historia fue cuestionar los clichés románticos. “Odio el amor romántico en tanto busca la perfección. Quería hablar de un amor imperfecto”, declaró. Además destacó que, en la película, la transformación recae sobre la protagonista, no sobre la criatura.

Para crear la sensación de estar bajo el agua, el cineasta empleó la técnica de seco por mojado: “Llenamos el set con humo y usamos luces que simulan reflejos acuáticos. Suspendimos a los actores con cables y ventiladores sobre telas y cabellos, grabando en cámara lenta. Así logramos escenas subacuáticas casi sin agua real”.

Cada plano fue fruto de la creatividad frente a un presupuesto limitado. “La película costó USD 19,3 millones, pero quería que pareciera de 50 o 60. Había que ser ingenioso en cada detalle”.

En 'La forma del agua', Guillermo del Toro desafió los clichés románticos y priorizó la transformación emocional de la protagonista sobre la criatura (20th Century Studios)

Uno de los recuerdos más vívidos de Del Toro es la energía de Sally Hawkins en el set: “La cámara la sigue donde vaya. Veía una toma y sentía que presenciaba una película ajena, atrapado por la emoción de su actuación”.

El origen de la idea surgió de una conversación con Daniel Krauss. “Quería fusionar el mito de ‘La mujer y el monstruo’ con la historia de una limpiadora que descubre una criatura anfibia en una instalación militar. Él me vendió la idea y la desarrollamos juntos”, comentó.

El Oscar por esta cinta supuso una transformación personal. Sobre esto, recordó: “Al subir al escenario y mirar al público, el universo se parte en dos. Nada vuelve a ser igual. Le llevé el premio a mi padre y solo entonces comprendió lo que hacía”.

La técnica de seco por
La técnica de seco por mojado y el bajo presupuesto demostraron la creatividad técnica de Del Toro para lograr efectos subacuáticos sin agua real en el set (Esquire)

“El laberinto del fauno”: obstáculos, convicción y juventud

El director rememoró que sacar adelante “El laberinto del fauno” implicó superar obstáculos. Muchos productores solo lo apoyaban si cambiaba de idioma o modificaba el final. “Me negué a hacer la película en inglés o a modificar el final. La belleza de la historia está en su violencia también”, confesó.

Durante el rodaje en España, las restricciones fueron extremas: “No nos permitieron usar pirotecnia ni armas de fogueo, así que los actores simulaban el combate en las escenas de guerra. Solo el último día pudimos hacer una explosión real para la secuencia del camión”.

El equipo llegó a dudar del proyecto, y señaló: “Veían una película de guerra y de repente aparecía un fauno o un monstruo con ojos en las manos. Muchos pensaban que era absurdo, pero yo nunca vacilé en mi convicción”.

'El laberinto del fauno' enfrentó numerosos obstáculos de producción en España, pero su director defendió la integridad de la historia y el idioma original (Warner Bros)

El rodaje resultó agotador: jornadas de dos o tres horas de sueño bajo presión constante. Sin embargo, el esfuerzo valió la pena al vivir la ovación de 23 minutos en Cannes: “Nunca olvidaré ese reconocimiento, fue como sanar tras tanto esfuerzo”.

La película transformó la visión sobre el cine mexicano y cambió la vida de quienes participaron. Del Toro destacó su impacto en los jóvenes: “Miles de estudiantes la ven en escuelas como quien lee ‘Moby-Dick’ o ‘Frankenstein’. Habla del dolor y la esperanza de ser joven en un mundo hostil”.

Sobre arte y juventud, el realizador reflexionó: “La juventud es desorientadora; no sabes tu lugar en el mundo y sientes que llegas tarde a todo. Prefiero mirar hacia el futuro y sorprender a la audiencia, incluso saliendo de la zona de confort”.

El realizador destacó a 'El
El realizador destacó a 'El laberinto del fauno' como un punto de inflexión en su carrera, por el complejo proceso creativo (Esquire)

Futuro del cine con la voz humana como esencia

En el cierre de su encuentro con Esquire, Guillermo Del Toro profundizó en la razón última de su oficio y la llegada de nuevas tecnologías. “No creo que la inteligencia artificial pueda crear arte. Lo que importa es la voz humana contando la historia”, aseguró convencido.

Añadió que conectar emocionalmente con el público es el sentido verdadero de su trabajo: “Algunas películas hacen la vida más llevadera o profunda. Siempre quise lograr ese tipo de conexión”.

Guillermo del Toro sostuvo que
Guillermo del Toro sostuvo que la esencia del cine reside en la voz humana narradora y desestimó el potencial de la inteligencia artificial para crear arte auténtico (REUTERS)

El director reconoció que el futuro del cine puede ser incierto, pero mantiene la esperanza en el valor de las historias humanas. Con esta mirada, dejó abierta la puerta a nuevas generaciones y reafirma su confianza en que la humanidad detrás del relato será siempre indispensable para el arte cinematográfico.