
Jennette McCurdy inauguró la temporada 2026 del pódcast Call Her Daddy en YouTube con una conversación sobre su historia personal, marcada por el control familiar, los desafíos profesionales desde la infancia y el proceso de sanación.
La autora y ex actriz compartió la inspiración detrás de su nueva novela, Half His Age, donde explora las complejidades del deseo, la diferencia de edad y las relaciones de poder desigual, tomando como base sus propias vivencias de juventud.
Objetivos, identidad y sentido fuera del éxito profesional
Al inicio de la charla, McCurdy expuso su metodología para establecer y revisar metas personales. “Soy muy de resoluciones y objetivos. Cada año entre Navidad y Año Nuevo, hago un balance y decido a dónde quiero dirigir mi vida. Me resulta importante distribuir mi valía más allá de los logros profesionales”, afirmó.

Respecto al origen de Half His Age, relató que la motivación surgió al replantear sus metas tras alcanzar el éxito en su carrera. “Al lograr tanto, sentí que había algo más que exprimirle a la vida, algo que podía hacer por mí fuera de la carrera”, explicó, subrayando que la novela nace de una búsqueda personal de sentido fuera del ámbito profesional.
El desafío de la industria audiovisual y la adaptación de sus memorias
La autora abordó también las dificultades de la industria audiovisual y mencionó la adaptación televisiva de su exitoso memoir, I’m Glad My Mom Died.
“En la producción ejecutiva, a veces se premia no ser del todo honesto, lo opuesto a escribir, donde la verdad es fundamental. Me resulta mucho más genuino hablar de Half His Age porque cada decisión en ese libro la tomé yo”, señaló.

Destacó que la colaboración con Jennifer Aniston, quien la interpretará en la pantalla, fue posible por la conexión genuina de ambas con el material.
Poder, deseo y asimetría en su nueva novela
Sobre el contenido de su última novela, la actriz explicó que la trama explora la relación entre una estudiante de 17 años y su profesor, marcada por la asimetría de poder.
“Estoy interesada en los temas del deseo y el poder, y cómo a menudo confundimos el deseo sexual con alguna forma de control. Cuando era más joven, creía que ser vista por los hombres era tener poder. Ahora, con 33 años, sé que no es así”, comentó.

Añadió que parte del impulso para escribir provino de la ira acumulada por experiencias similares y expresó el deseo de que las lectoras encuentren en el libro una vía para procesar sus propios sentimientos.
El impacto de la enfermedad materna y el rol familiar
La entrevista, disponible en YouTube, profundizó en el impacto de la enfermedad de la madre de McCurdy y el ambiente familiar condicionado por la culpa y la religión. “En mi casa se sentía como vivir con la respiración contenida, siempre a la espera de que mi madre muriera.
A pesar de entrar en remisión, nunca dejó de recordar a la familia que podía recaer en cualquier momento”, describió. Esta tensión constante la llevó a priorizar los deseos maternos por encima de los propios: “Para mí, la supervivencia dependía de mantenerla contenta”.
Control materno y presión económica

El control materno se extendió a todos los ámbitos: desde la carrera actoral hasta el cuerpo y las rutinas diarias. “Mi madre no me permitió ducharme sola ni tener un diario propio. Escribir fue mi primer espacio de identidad”, reflexionó.
Su ingreso al mundo de la actuación, a los seis años, fue impulsado por el afán materno de lograr validación personal: “El éxito equivalía a la felicidad de mi madre. Lograr cosas se volvió la única vía para ser aceptada”, confesó.
La dinámica familiar incluía presión financiera y diferencias notorias respecto a sus hermanos. “A los 13 años supe que era el principal sostén económico de la familia. La presión era inmensa y yo solo buscaba agradar, ser educada y no causar molestias, aunque por dentro sentía una ansiedad constante”, detalló la autora.
Trastorno alimentario y vínculos disfuncionales

La relación de McCurdy con la alimentación estuvo marcada por intervenciones maternas desde su desarrollo puberal. “Contábamos calorías juntas, planificábamos las comidas en secreto. En ese vínculo se forjaron tanto el trastorno alimentario como una conexión clandestina que terminó alimentando mi pensamiento disfuncional”, relató.
Durante la entrevista, la voz de la actriz se volvió más vulnerable al referirse al abuso emocional y la dificultad para expresar sus necesidades. “Mi forma de vida era ver cómo podía hacer que la otra persona se sintiera cómoda, mientras yo era un manojo de nervios”, confesó.
El temor a perder la aceptación materna la llevó a reprimir el enojo y cualquier emoción negativa: “En mi familia y en mi entorno religioso, la ira estaba prohibida. Aprendí a tapar cualquier emoción negativa”.

Reconoció la relación directa entre el control, la supresión emocional y el surgimiento del trastorno alimentario. Explicó que la recuperación fue posible gracias a varias modalidades terapéuticas, especialmente la terapia dialéctico-conductual y la terapia basada en esquemas.
McCurdy describió que, para ella, el mayor desafío fue aceptar que el trastorno, de algún modo, le había aportado algo útil y que debía encontrar un reemplazo más sano. Se sintió durante mucho tiempo sin radares, ni comunicación por radio, obligada a navegar por la vida sin referencias claras, hasta que escribir fue la ruta de escape que le permitió reconstruir su identidad.
Mediante el proceso terapéutico, reconstruyó su identidad lejos del rol de “protagonista” obligada y de la complacencia constante. “Escribir fue la ruta de escape; me permitió entenderme y explorar quién soy realmente”, relató en su diálogo en Call Her Daddy.

Relaciones de pareja y búsqueda de validación
En la parte más personal de la entrevista, abordó la huella materna en sus vínculos de pareja. “En la adultez, tendía a elegir relaciones con personas inaccesibles o controladoras. Había un patrón de buscar validación a través de la sexualidad, convencida de que el sexo podía proveerme seguridad, pertenencia y compromiso”, reconoció. Reflexionó también sobre la soledad y las relaciones tóxicas.
Actualmente, mantiene una relación estable y saludable desde hace varios años. Confesó que, aunque no planea tener hijos en este momento, optó por la congelación de óvulos para preservar la posibilidad de decidir en el futuro. “No sé si en el futuro cambiaré de opinión, así que tomé esa decisión para darme opciones”, explicó.
Orgullo, superación y nuevos caminos

Al mirar atrás, la autora señaló con convicción su mayor logro: “Me siento orgullosa de haber superado el trastorno alimentario. Eso fue lo más difícil que hice”. En el plano profesional, destacó: “Puse todo de mí en este libro. Half His Age es el trabajo en el que más pasión y autenticidad volqué”.
En el cierre de la entrevista en YouTube, McCurdy expresó su deseo de que la novela impulse nuevas conversaciones sobre el deseo, el poder y la soledad en las relaciones, y que la literatura se convierta en un espacio para transformar experiencias difíciles en oportunidades de conexión y diálogo social.
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