
En una reciente proyección del documental “John Candy: I Like Me” en la ciudad de Nueva York, Ryan Reynolds compartió una anécdota que ilumina la profundidad de su admiración por el fallecido actor y comediante canadiense John Candy. Al terminar el evento, que contó también con la presencia de Hugh Jackman y el director Colin Hanks, Reynolds reveló que ha invertido dinero propio para dar vida en sus películas a un particular homenaje a Candy, estableciendo una peculiar y simbólica conexión entre generaciones de la comedia.
Según informó PEOPLE, durante la conversación, Reynolds relató el proceso por el cual decidió incorporar a la franquicia Deadpool un objeto estrechamente vinculado a la película Aviones, Trenes y Automóviles —titulada originalmente Planes, Trains & Automobiles—, un clásico de la comedia estadounidense de 1987 protagonizado por John Candy. El objeto, un libro de utilería llamado The Canadian Mounted, aparece en una de las escenas más recordadas de la cinta original, y su significado para Reynolds se tradujo en un tributo explícito y recurrente dentro del universo Deadpool.
La importancia de este objeto no radica solo en su presencia como accesorio cinematográfico, sino en su valor simbólico. En la película de 1987, John Candy aparece leyendo The Canadian Mounted, y ese sencillo acto quedó grabado no solo en la memoria de los fanáticos, sino también en la de Reynolds, quien decidió rendirle homenaje haciendo que su personaje, Wade Wilson, leyera fragmentos del libro en la primera película de Deadpool de 2016. La presencia del libro no es casual ni meramente decorativa: representa, para Reynolds, un reconocimiento y una continuidad de la comedia canadiense que Candy encarnó.

La historia detrás de la presencia de “The Canadian Mounted” en Deadpool no está exenta de matices empresariales y detalles insólitos. Reynolds relató que, convencido de su homenaje, contactó directamente a Paramount, el estudio que posee los derechos de “Aviones, Trenes y Automóviles”, para solicitar autorización para usar el libro en su película.
Lejos de esperar una negativa, Reynolds supuso que se trataría de un mero trámite; en cambio, se encontró con una solicitud bastante concreta: “¿Puedo usar el libro, The Canadian Mounted, que está leyendo en Planes, Trains and Automobiles? Y pensé que simplemente dirían: ‘¡Por supuesto!’”. No fue así. La respuesta de Paramount fue clara: debía pagar 5.000 dólares por los derechos de uso del objeto.
El actor, lejos de desistir, aceptó sin reservas el pago de esa suma, matizando la decisión con humor: “Les dije: ‘Vale, tranquilos. Os quedáis con los 5.000 dólares. De acuerdo’. Invertí mi propio sueldo en (la primera película de Deadpool), ¿por qué parar ahora?”.
Para Reynolds, la inversión tenía un fundamento emocional por encima de lo económico. El gesto se repitió año tras año, ya que el libro volvió a formar parte de la utilería en las dos secuelas de Deadpool, enfrentando el mismo peaje cada vez que el accesorio reaparecía en pantalla.
La anécdota no termina ahí. Durante el panel en Nueva York, Reynolds recordó también cómo Paramount le exigió la misma cantidad de dinero cada vez que necesitó emplear el libro. “Dos años después estábamos haciendo Deadpool 2 y dije: ‘Vale, dadme el libro’, y me dijeron: ‘Sí, 5.000 dólares’”, narró ante la audiencia, que respondió entre risas. Incluso Hugh Jackman, coprotagonista de la esperada Deadpool & Wolverine, se animó a bromear acerca de los pagos por el accesorio, sugiriendo—en tono amistoso—que Reynolds le pidió prestados esos 5.000 dólares para un libro “que ni siquiera es un libro, es solo una portada”.

La explicación de Reynolds sobre la presencia constante de “huevos de Pascua” relacionados con John Candy en las tres películas de Deadpool da cuenta de una relación de admiración profunda y persistente. El propio Reynolds ha afirmado en distintas ocasiones la influencia de Candy en su carrera, considerando al comediante como uno de sus referentes fundamentales en el cine y la comedia canadiense.
El estreno de Deadpool & Wolverine ha servido también como pretexto para ahondar en el legado de Candy. Reynolds ha declarado que la película se inspira en un espíritu de “redención”, evocando la trama de “Aviones, Trenes y Automóviles”. Esta nueva producción, que comparte protagonismo con Hugh Jackman, busca rescatar esa esencia de segundas oportunidades y vínculos improbables que caracterizó a la obra de John Candy.
Finalmente, el evento en Nueva York sirvió además para presentar el documental “John Candy: I Like Me”, una producción que cuenta con Reynolds entre sus productores y la dirección de Colin Hanks. El documental revisa la vida y obra del actor canadiense, fallecido en 1994 a los 43 años, y ya se encuentra disponible para el público en la plataforma Prime Video.
La disponibilidad del documental permite a nuevas generaciones descubrir tanto el trabajo de Candy como el alcance de su impacto en actores contemporáneos como Reynolds, manteniendo vivo el legado de una figura que marcó a la comedia norteamericana de las últimas décadas.
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