
Es imprescindible para cualquier fanático del cine haber vistos películas de Stanley Kubrick. Pero también es necesario para cualquier realizador conocer qué es lo que sucedió detrás de la producción de cada largometraje. Si bien el director tuvo muchos films de renombre, fue precisamente su última obra la que más anécdotas dejó: Ojos bien cerrados (Eyes Wide Shut), protagonizada por Tom Cruise y Nicole Kidman, tuvo un rodaje de más de 400 días y estuvo rodeado de exigencias, rumores, impensables récords, muerte, censuras y más.
La historia está basada en la novela Relato soñado, escrita por el austríaco Arthur Schnitzler. Publicada en 1925, explora las profundas perturbaciones psicológicas de un joven médico tras descubrir que su esposa ha fantaseado con serle infiel. Esta confesión desencadena un viaje introspectivo del protagonista a través del encuentro con diversos personajes y situaciones, culminando en una misteriosa fiesta de máscaras que esconde una orgía administrada por una secta secreta.

El rodaje más largo de la historia
El proceso de filmación se caracterizó principalmente por su extensa duración. El rodaje comenzó en noviembre de 1996 y se extendió hasta junio de 1998, lo que lo convierte en la grabación ininterrumpida más larga de la historia. Fueron más de 15 meses de trabajo distribuidos en 46 semanas, según se reconoce en el Libro Guinness de los Récords.
El rodaje fue tan largo que Cruise no figuró en ninguna otra película entre 1997 y 1999, porque seguía metido en la producción con Kubrick. Por otro lado estuvo Nicole Kidman, que debido a la menor cantidad de escenas requeridas para su papel, logró participar en otros dos proyectos cinematográficos durante el mismo lapso: El pacificador y Prácticamente magia.

La prolongación se dio por el meticuloso perfeccionismo de Kubrick como director. Un ejemplo claro de esto fue la experiencia de Vinessa Shaw, quien interpretó a la prostituta Dominó, la mujer con la que quiere tener relaciones el personaje de Tom Cruise. Su tiempo de trabajo en el proyecto se extendió de las dos semanas planificadas a un total de dos meses.
Asimismo, la extendida producción obligó a Harvey Keitel y Jennifer Jason Leigh a abandonar sus roles debido a compromisos con otros proyectos. Keitel, quien interpretaría a Victor Ziegler, un rico paciente de Dr. Bill Harford, fue reemplazado por Sydney Pollack, mientras que el papel de Marion Nathason, previsto para Leigh, fue finalmente interpretado por Marie Richardson, debido a su participación en Existenz.

Rumores de Tom Cruise, Nicole Kidman y más
Algunos rodajes están caracterizados por estar llenos de rumores y esta no fue la excepción. El más conocido es el que sugiere que la película influyó negativamente en el matrimonio de Tom Cruise y Nicole Kidman. La pareja, que posteriormente inició trámites de divorcio en 2001, dos años después del estreno, ya enfrentaba problemas conyugales. El meticuloso y prolongado proceso de filmación es citado como un factor que posiblemente exacerbó las tensiones entre ambos.
Otra leyenda urbana relata que, en busca de autenticidad para sus personajes, Kubrick supuestamente llevó a Cruise y Kidman a cabarets nocturnos para exponerlos a la sordidez y erotismo que deseaba plasmar en la película. Por supuesto, no suena tan descabellado al tratarse de un director reconocido por ser demasiado perfeccionista y exigente; sin embargo, nunca se ha llegado a confirmar si esto fue cierto o no.

Curiosamente, fue la propia pareja la que se ofreció para los roles principales durante una visita de Tom Cruise al Reino Unido, donde Nicole Kidman estaba rodando Retrato de una dama en 1996. Fue en ese tiempo donde conocieron al veterano cineasta, lo que los llevó a formar parte de Ojos bien cerrados.
La censura y polémica con ciertas escenas
A pesar de las expectativas generadas por los avances, las escenas de mayor contenido erótico se concentran principalmente en la secuencia de la orgía, llegando a ser el punto culminante de la película. Debido a la explícita desnudez, especialmente femenina, en Estados Unidos se creó una versión modificada digitalmente para evitar la clasificación X, acortando los desnudos y utilizando efectos infográficos para insinuar más que mostrar. En Europa, en cambio, se exhibió la versión sin censura.

En la novela Relato soñado, que inspiró Ojos bien cerrados, la orgía se describe con los participantes disfrazados de monjes y monjas. Cuando Stanley Kubrick empezó a escribir los primeros borradores del guion quería replicar este detalle, pero optó por omitirlo, posiblemente para evitar añadir más controversia de lo que ya podía causar de por sí la propia película.
Tras su estreno, el film recibió opiniones mixtas, con críticos divididos entre lo que la consideran una obra vacía y los que creen que su último trabajo fue fascinante y cautivador. Con el paso del tiempo, aunque su valoración ha mejorado, sigue siendo una de las obras menos celebradas de Kubrick. Tiene un 77% de aprobación en Rotten Tomatoes y un 66% en Metacritic, cifras inferiores a las alcanzadas por Dr. Insólito o: cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba y 2001: una odisea en el espacio.

El cambio de Woody Allen y el estilo de Kubrick
La adaptación de la novela de Arthur Schnitzler por parte de Kubrick fue un proyecto que comenzó a gestarse en 1968, mientras trabajaba en 2001: Una odisea en el espacio. Con el tiempo y tras adquirir los derechos del libro, Kubrick, junto al guionista Jay Cocks, empezaron a diseñar el guion, considerando inicialmente a Woody Allen para el papel principal y pensando en la obra como una comedia sexual ambientada en un contexto judío.
A pesar de considerar actores como Allen y Steve Martin para un enfoque más cómico, el proyecto quedó en suspenso durante años. No fue sino hasta 1994 cuando Kubrick decidió retomar y transformar el proyecto, optando por un tono dramático y reubicando la trama de Viena a Nueva York.

Asimismo, Kubrick realizó cambios significativos que marcaron su estilo propio y distancia con la novela original Relato soñado. El director eliminó todas las referencias a la religión judía de los personajes, optando por universalizar la trama, de manera que cambió el contexto de Carnaval (fiesta pagana) por la Navidad (también de origen pagano, pero adoptado por el cristianismo).
Conocido por su perfeccionismo, Kubrick también enfrentó una fobia a volar que lo llevó a rodar toda la película en el Reino Unido, específicamente en los estudios Pinewood de Londres, en lugar de la escenografía original de Nueva York. Para asegurar una réplica fidedigna de la ciudad, envió técnicos a Manhattan para medir las calles y edificios, incluyendo detalles urbanos como quioscos y postes de correos.

Además, en su búsqueda por una estética visual distintiva, el cineasta prescindió de la iluminación de estudio tradicional. Bajo la dirección de fotografía de Larry Smith, empleó una iluminación de lámparas y luces de Navidad complementada con papel chino para enriquecer la luminosidad de las escenas.
Ojos bien cerrados se convirtió en el decimotercer y último proyecto cinematográfico de Stanley Kubrick, marcando su despedida póstuma del cine, dado que el director falleció unos días antes de presentar la versión final de la película a Warner Bros.
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