La desigualdad educativa representa el mayor desafío estructural en la región centroamericana, señala informe

Las recomendaciones insisten en que los gobiernos adopten mecanismos basados en derechos y en el uso intensivo de datos para identificar causas de exclusión, facilitando así la toma de decisiones orientadas a reducir disparidades y promover equidad

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Centro educación en Panamá
Recomendaciones de la CEPAL destacan la importancia de enfoques integrales y progresivos en la educación ante las exclusiones persistentes (Foto archivo Infobae)

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) sostiene que la educación en la región enfrenta desafíos estructurales profundos que dificultan el cumplimiento efectivo del derecho a la educación.

El organismo advierte sobre barreras sistémicas que impiden el acceso universal a una educación de calidad, lo cual se traduce en una amplia variedad de brechas y desigualdades entre distintos grupos sociales.

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Estas diferencias están asociadas a factores económicos, sociales y culturales y perpetúan la exclusión de ciertos sectores de la población. En países como El Salvador, Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá y República Dominicana, la CEPAL ha reconocido la existencia de normativas orientadas a fortalecer los sistemas educativos.

Entre las recomendaciones principales, la CEPAL aboga por adoptar un enfoque basado en derechos para abordar y superar las brechas estructurales en educación. Este enfoque reconoce a todas las personas como titulares de derechos y exige que el Estado garantice su cumplimiento efectivo.

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Según la CEPAL: “Las políticas públicas deben ser integrales, institucionalizadas, progresivas, igualitarias, participativas, transparentes y sujetas a rendición de cuentas”. Aunque parte de la región ha incrementado el marco normativo respecto al derecho a la educación, el desafío sigue siendo convertir estos avances legales en políticas y acciones concretas que reviertan los rezagos, en particular para grupos históricamente excluidos.

La desigualdad es señalada por la CEPAL como el principal obstáculo para el desarrollo social y económico en América Latina y el Caribe: “Limita el crecimiento, perpetúa la pobreza y restringe oportunidades y derechos”. Por esto, recomienda aplicar la matriz de la desigualdad social como herramienta diagnóstica para visibilizar de qué manera el género, la etnia, el nivel socioeconómico, el territorio y el ciclo de vida impactan sobre las disparidades educativas. Este método contribuye a identificar los núcleos duros de exclusión y orientar políticas públicas más precisas.

Fotografía que muestra a Ana Cristina González, maestra de la escuela "Salvador Corleto", mientras ordena unos libros, en la aldea de Zuntule, al oriente de Tegucigalpa (Honduras). EFE/ Gustavo Amador/Archivo
Fotografía que muestra a Ana Cristina González, maestra de la escuela "Salvador Corleto", mientras ordena unos libros, en la aldea de Zuntule, al oriente de Tegucigalpa (Honduras). EFE/ Gustavo Amador/Archivo

Dentro de las recomendaciones más relevantes se encuentra el uso intensivo de datos para cerrar brechas educativas. La CEPAL propone sistematizar información demográfica, socioeconómica y académica a fin de identificar las causas de las desigualdades y monitorear el desempeño del sistema educativo.

Incorporar herramientas como big data y machine learning puede favorecer la toma de decisiones informadas. Se aconseja también analizar datos relativos a la transición entre el sistema educativo y el mercado laboral, para impulsar aprendizajes de valor y favorecer el bienestar en la vida adulta.

El organismo subraya el papel de las tecnologías digitales para promover la equidad y la inclusión educativa. Plantea como prioridad incrementar la conectividad, facilitar el acceso a contenidos y recursos digitales, y fortalecer las competencias tecnológicas de estudiantes y docentes. Además, sostiene la necesidad de medidas de gobernanza y regulación que garanticen la privacidad, seguridad y bienestar digital de la comunidad educativa.

Otra de las recomendaciones apunta al aprovechamiento de las ciencias del comportamiento como herramienta para superar obstáculos educativos. La CEPAL insta a fomentar cambios de actitud y comportamiento tanto dentro como fuera del aula, para fortalecer el sentido de pertenencia, la motivación, la permanencia escolar y promover el empoderamiento docente junto con una mayor participación familiar.

El informe destaca que las políticas educativas deben articularse con políticas de protección social. Dado que el entorno socioeconómico influye directamente en el acceso y aprovechamiento escolar, la CEPAL plantea garantizar ingresos suficientes para las familias, facilitar el acceso a servicios básicos y aplicar políticas de empleo que acompañen la transición educativa y laboral. Estas medidas deben concentrarse en los sectores más excluidos para favorecer una inclusión efectiva.

Estudiantes en un salón de clases en Ciudad de Guatemala (Guatemala), en una fotografía de archivo. EFE/Bienvenido Velasco
Estudiantes en un salón de clases en Ciudad de Guatemala (Guatemala), en una fotografía de archivo. EFE/Bienvenido Velasco

La CEPAL remarca que la inversión pública en educación debe entenderse como una decisión estratégica y no simplemente como un gasto. Según el organismo, “el financiamiento sostenido, eficiente y monitoreado de la política educativa permitirá lograr mejoras sustantivas en el bienestar y desarrollo de la población”.

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