La escasa presencia femenina en ciencia y tecnología limita el avance digital en Centroamérica y el Caribe

Las estadísticas evidencian que las mujeres representan una proporción minoritaria entre graduadas de carreras científicas y técnicas, lo que implica desafíos para la innovación y la inclusión laboral en estos sectores

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Menos del 25% de las personas graduadas en carreras STEM en Centroamérica y el Caribe son mujeres, según los últimos informes.(Imagen Ilustrativa Infobae)

La participación femenina en las disciplinas STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— se mantiene en niveles bajos en Centroamérica y el Caribe, lo que plantea retos para el desarrollo económico y la innovación en la región. Menos del 25% de las personas graduadas en estas áreas son mujeres, una cifra que desciende aún más en campos como la ingeniería y la tecnología de la información.

Este escenario, descrito por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), subraya que la brecha de género en STEM no solo limita oportunidades laborales, sino que también restringe la capacidad de los países para aprovechar plenamente su capital humano. Las mujeres enfrentan dificultades adicionales para acceder a empleos tecnológicos y para desarrollar habilidades digitales avanzadas, como programación, análisis de datos o inteligencia artificial.

Al analizar los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés), una evaluación internacional coordinada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se observa que niñas y niños obtienen rendimientos similares en ciencias y matemáticas durante la educación básica. Sin embargo, el interés de las niñas por las carreras STEM disminuye de forma marcada en la adolescencia, especialmente en tecnología e ingeniería.

Un grupo de profesionales reunidos en una oficina moderna, rodeados de monitores que muestran gráficos y estadísticas digitales. Varias personas de pie, una de ellas hablando y sosteniendo una tableta, mientras otras personas se sientan delante de pantallas de ordenador. Diversos iconos y gráficos digitales superpuestos indican un entorno de análisis de datos y toma de decisiones tecnológicas.
La brecha de género en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas limita el desarrollo económico y la innovación regional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta diferencia se agrava en zonas rurales, donde las brechas de conectividad y las normas socioculturales dificultan el acceso a la educación y la formación tecnológica. La falta de modelos a seguir y de orientación vocacional temprana refuerza la idea de que estas áreas no son para mujeres.

Martha Ardila, directora regional de Red Hat para Centroamérica y el Caribe, enfatizó: “Las niñas y adolescentes necesitan acercamientos tempranos, constantes y significativos a la ciencia y la tecnología. Este es un desafío que requiere acción coordinada desde múltiples frentes”.

El compromiso del sector tecnológico se refleja en iniciativas públicas y privadas que buscan ampliar el acceso de niñas y jóvenes a la formación digital. Empresas como Red Hat colaboran con instituciones educativas y organizaciones sin fines de lucro para crear entornos más inclusivos. Esta información fue proporcionada por Red Hat para este informe.

Ardila sostiene que “la innovación sostenible solo es posible si aprovechamos todo el potencial humano disponible. Promover entornos inclusivos en ciencia y tecnología es parte de ese camino”. Esta visión se traduce en acciones concretas para reducir la brecha de género y fomentar la diversidad de talentos en áreas clave para el desarrollo.

Cerrar la brecha de género en STEM generaría beneficios económicos y permitiría abordar desafíos globales con una mayor diversidad de perspectivas. (Adobe Stock)
Cerrar la brecha de género en STEM generaría beneficios económicos y permitiría abordar desafíos globales con una mayor diversidad de perspectivas. (Adobe Stock)

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha advertido que cerrar la brecha de género en STEM podría generar beneficios económicos significativos. Incrementar la participación de mujeres ampliaría la base de talento calificado y permitiría abordar los desafíos globales con perspectivas más diversas.

La reducción de estas desigualdades no solo responde a una cuestión de justicia social, sino que también constituye una estrategia fundamental para fortalecer la competitividad y la sostenibilidad de los países de la región.

La persistencia de la brecha de género en STEM en Centroamérica y el Caribe se explica por factores estructurales y culturales, pero también por carencias en la formación temprana y las oportunidades de desarrollo profesional.

Diversos actores del sector tecnológico, educativo y social han reiterado la urgencia de abordar el problema de manera integral. La acción coordinada entre gobiernos, empresas y sociedad civil se perfila como el camino para construir un futuro más equitativo e innovador.