En el auditorio de Ticmas, se llevó a cabo una jornada de inclusión que tuvo como tema central la importancia de la educación en la reducción de las brechas sociales. Dicho evento contó con la participación de destacadas figuras como María Mérola, directora ejecutiva de Ashoka Cono Sur, y Layla Calomiti, líder de proyectos en la misma organización. A través de sus intervenciones, se enfatizó en cómo la educación puede ser una herramienta poderosa para generar cambios significativos en la sociedad.
Ashoka opera en más de noventa países, abarcando desde Estados Unidos hasta Paraguay, Uruguay, Argentina, así como de México a Bangladesh. Su propuesta consiste en proporcionar herramientas y recursos a individuos que están decididos a convertirse en agentes de cambio. Este encuentro en Ticmas resalta la iniciativa global de Ashoka por promover la inclusión y el empoderamiento a través de la educación, subrayando la importancia de fomentar una comunidad global de agentes de cambio.
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El desarrollo de varias líneas de acción en educación.
María Mérola, en su primera intervención, destacó la filosofía de Ashoka: “Creemos que todas las personas son agentes de cambio, capaces de transformar la realidad y el mundo, sin importar el contexto o el lugar. Todos tenemos el potencial de transformar nuestra realidad, y lo que vivimos en nuestra trayectoria educativa es crucial, pues en esos años formamos nuestra visión del mundo y de nosotros mismos.” Subrayó la importancia de la educación en este proceso de cambio, resaltando que “en Ashoka, prestamos especial atención a promover la innovación social y la creencia de que todos podemos cambiar el mundo, con un enfoque particular en la educación.”
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Detalló las tres acciones fundamentales que Ashoka lleva a cabo: “Primero, seleccionamos y acompañamos a emprendedores sociales de alto impacto dedicados a transformar el sistema educativo. Segundo, acercamos a emprendedores sociales de diversos campos al mundo de la educación para integrar estos dos mundos. Y tercero, trabajamos directamente con jóvenes innovadores, ayudándolos a implementar sus transformaciones en la escuela.” Mérola enfatizó en la búsqueda de una transformación educativa a través de estas estrategias, mencionando que están realizando actividades muy atractivas que disfrutan mucho.
Por su parte, Layla Calomiti complementó esta visión hablando sobre el trabajo con los jóvenes: “Sabemos que los jóvenes tienen un enorme potencial para desarrollarse y transformar su entorno.” Mencionó la iniciativa “tribu 24″ de Ashoka, que busca incluir a voces juveniles de todas las jurisdicciones de Argentina, reconociendo la diversidad y desigualdad del país. “Seleccionamos a un joven por provincia para formar una red de jóvenes activamente involucrados en la transformación de su entorno. La idea es reunir a adolescentes con ideas innovadoras, para que se entusiasmen y trabajen juntos en la mejora de aspectos que les afectan personalmente o por empatía con su entorno. Es una oportunidad enorme que intentamos hacer accesible para todos.”
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Patricio Zunini, quien moderó el encuentro, destacó la dificultad de mantener el optimismo, precisando que su observación no se limita exclusivamente a la situación actual de Argentina sino que es una percepción generalizada a nivel mundial, donde se percibe un ambiente más desalentador. Por consiguiente, se interesó en conocer cómo desde la organización abordan el tema y de qué manera logran transmitirlo a los jóvenes.
Ante este cuestionamiento, la líder de proyectos resaltó el valor de las redes para enfrentar desafíos: “Afrontar este desafío es considerable, pero la existencia de la red facilita la oportunidad de superar momentos difíciles, especialmente cuando parece complicado alcanzar objetivos personales o realizar cambios deseados.” Indica cómo estas redes ofrecen una plataforma para conectar a jóvenes de diversas provincias con problemas afines: “Esta conexión ha revelado que no estamos solos, existen otros agentes de cambio.” Enfatiza la relevancia del intercambio y aprendizaje mutuo, así como el desarrollo de habilidades, para el éxito en entornos adversos: “El intercambio y el aprendizaje mutuo, junto con el desarrollo de habilidades adecuadas, son cruciales para prosperar en una sociedad que a veces puede ser adversa.” Finalmente, Layla destaca la importancia de colaborar para lograr un mayor impacto: “Al unirse y potenciar sus capacidades colectivas, los jóvenes pueden continuar mejorando y creando proyectos con un impacto significativo, constituyendo esto como la principal vía para asegurar la perpetuidad de estas iniciativas.”
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¿Cuál es la potencia de la red, cómo la incentivan ustedes?
La directora ejecutiva describió a la organización con entusiasmo: “Desde su nacimiento, Ashoka es red. Nos gusta decir que somos la red de emprendedores de alto impacto social y ambiental más grande del mundo. Hoy contamos con 4.000 miembros.” Resalta la misión de estos emprendedores sociales: “Son emprendedores sociales que están cambiando sistemas, innovan para cambiar cosas que no funcionan, que están rotas, que duelen, que nos dan esperanza.” Mérola subrayó la reacción frente a las adversidades: “Cuanta más oscuridad y dolor, más necesitamos ponernos en acción. No se trata de un optimismo negligente que ignora la realidad y el dolor; ante el dolor, lo mejor y único que podemos hacer como personas es colaborar con otros y ponernos en acción.” Resaltó la importancia de la colaboración para la innovación sistémica: “No hay acción innovadora sistémica sin colaborar con otros, sin buscar quiénes piensan como nosotros. Esto es vital porque siempre estamos buscando personas con quienes crear una red y un grupo de pares, y esto es lo que inspira a ponernos en movimiento, incluso cuando es difícil.”
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¿Cómo es la relación con las escuelas ustedes van o los llaman a ustedes?
María Mérola explicó el enfoque de Ashoka en Argentina: “Ashoka es una organización global presente en 90 países, pero en Argentina, donde nuestra presencia es más limitada, buscamos ser especialmente eficientes.” Destacó la estrategia de la organización: “Trabajamos con tomadores de decisión dentro del sistema educativo para amplificar el impacto de nuestras acciones, llegando a muchas escuelas y beneficiando a numerosos estudiantes.” Mérola detalló las iniciativas de formación docente: “Por un lado, ofrecemos cursos de formación docente, capacitando a profesores de nivel secundario que, a su vez, educan a sus estudiantes en sus respectivas escuelas.” Además, mencionó la colaboración con socios: “Otra estrategia es trabajar con socios como Ticmas, que producen contenidos educativos. Incorporamos contenidos de educación social en su oferta existente. No buscamos reinventar la rueda, sino que colaboramos con entidades que ya operan en el ámbito educativo y comparten nuestra visión, para ampliar nuestro alcance y beneficiar a más personas.”
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¿Cómo se relacionan con otra ONG y potencian esa idea de red entre ustedes?
Calomiti recordó el curso de formación docente que realizó junto a Mérola en la provincia de Salta, la cual no fue una iniciativa aislada, se originó al trabajar conjuntamente con la red local de organizaciones sociales del lugar.” Describió la interacción con la comunidad local: “Tuvimos diversas experiencias y actividades, contactamos con organizaciones de la zona, emprendedores sociales y jóvenes que participaron en Tribu 24, por ejemplo.” Sobre el proceso colaborativo, indicó: “Al conectar diferentes actores de la sociedad y dialogar sobre las necesidades específicas de Salta para trabajar en conjunto, surgió la idea de realizar el curso de formación docente mediante la colaboración con estas organizaciones sociales.” Layla destaca la sinergia entre educación y trabajo social: “En los distintos encuentros, participaron organizaciones que abordan problemas específicos, los cuales no son ajenos al ámbito escolar. Descubrimos que la colaboración entre docentes y organizaciones sociales puede amplificar significativamente los esfuerzos y, a menudo, las problemáticas que se presentan en las escuelas ya están siendo abordadas por emprendedores sociales, resultando en un trabajo conjunto muy poderoso.”
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¿Cómo es el camino habitual de un chico que entra en Ashoka?
Layla Calomiti explicó que: “Muchos jóvenes llegan a través de esta red de organizaciones sociales que tenemos alrededor de todo el país”. Su objetivo es “potenciar lo que ya están haciendo”, y enfatiza que “ese trabajo articulado con otras organizaciones es súper enriquecedor”. Los jóvenes participan en “Tribu 24, que tiene una parte de programa virtual y un encuentro entre todos los jóvenes”. Durante este evento, se busca “potenciar esta red, potenciar sus habilidades, encontrar cómo lo que ya están haciendo puede generar más impacto”.
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Según Layla, el resultado de estas acciones es que “termina teniendo más impacto en las provincias en que ellos trabajan”. Los jóvenes acaban “participando de otras organizaciones, terminan fundando organizaciones juveniles”. Esto sucede incluso en áreas “en las que tal vez no estaba tan latente ese activismo joven”. Concluye diciendo que “un poco ese impacto tiene que ver con hacer más de lo que ya están haciendo; donde no podíamos llegar nosotros solos”.
Relación con los emprendedores y compañías: ¿Cómo la desarrollan y de qué forma acompañan a los chicos a ese mundo laboral?
“Nosotros llamamos emprendedores sociales a aquellos que ven un problema y generan una solución innovadora”, afirmó María Mérola. Añadiendo que “Muchos de nuestros emprendedores sociales fundan organizaciones sin fines de lucro”. Según la directora ejecutiva, “un emprendedor no es solo alguien que hace negocio y hace dinero”, sino más bien “alguien que emprende una solución a algo urgente”. Destaca que “eso es una habilidad que todas las personas tenemos, pero pocas se animan a decir ‘voy y fundo un proyecto que busca abordar la alfabetización infantil de una manera totalmente innovadora”. Sobre las características de estos emprendedores, señala que “tienen un carácter muy particular, de una ambición grande, tiene un coraje muy importante”, y concluye diciendo que “nosotros nos acompañamos en ese camino a que escalen su proyecto y visión”.
Acerca de la labor de Ashoka, Mérola señaló: “Ashoka hace 40 años que trabaja con emprendedores y emprendedoras sociales y hace 20 más o menos que nos dimos cuenta, gracias a nuestros emprendedores, que la juventud era un momento clave”. Desde ese descubrimiento, “empezamos a mezclar estas redes, a esto que hablábamos al principio de bueno hay red de emprendedores, red de Jóvenes, red de escuelas, red de organizaciones, a integrarlas entre sí”. Resalta la importancia de que “los y las jóvenes vean a los emprendedores sociales, como formas posibles de esto es un camino posible”.
Zunini recordó que el año pasado cuando terminaron la entrevista con María Mérola, buscó información de Ashoka para realizar una nota y le sorprendió mucho todo encontrar todo lo que hacían, así que le preguntó a las invitadas: ¿Cómo hace una organización que piensa en grande empezar la atención a cada individuo a prestar atención a los chiquitos?
María Mérola reflexionó: “Algo que aprendí en este recorrido, estoy por cumplir 10 años en Ashoka, es que tenemos la obligación moral de pensar en grande”. Subrayó, “no podemos permitirnos pensar que los sistemas grandes no pueden transformarse porque el mundo necesita ser transformado y hay personas emprendedoras que piensan en grande”. Mérola agregó al final de su conversación en el auditorio de Ticmas que es crucial “pensar en grande”, pero acentuó en la importancia del cuidado individual al afirmar que “si no cuidamos a la persona, si no entendemos la profundidad de lo humano... no existe posibilidad de lo grande”. En sus palabras, “lo grande es grande gracias a que lo individual es rico”. Concluye que “mantener esa doble escala es esencial y maravilloso, y nos da la riqueza y la posibilidad de reinventarnos y encontrar innovación aún donde parece que no la hay”.
Por su parte, Calomiti destaca el desafío inherente a la misión de Ashoka: “Para cambiar las cosas de raíz, para hacer un cambio que sea sistémico, profundo y a largo plazo, es necesario trabajar y encontrar a las personas que quieran hacer esos cambios”. Hace hincapié en que “nuestro desafío está en encontrar esas personas, trabajar con ellas y seguir potenciando estos grandes cambios”. Layla resalta el compromiso diario “pensando en lo que vamos a hacer y lo que queremos cambiar”, subrayando la importancia de colaborar estrechamente con individuos alineados con la visión de provocar cambios significativos y duraderos.
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