
Estamos en mes de la educación y para comprobarlo no se necesita más que mirar el calendario: 11 de septiembre: día del maestro. 13 de septiembre: día del bibliotecario. 17 de septiembre: día del profesor y del psicopedagogo. 19 de septiembre: día del preceptor. 21 de septiembre: día del estudiante. 23 de septiembre: día del lenguaje de señas. 27 de septiembre: día de los derechos del niño. 28 de septiembre: día del directivo de escuela.
Septiembre un mes de reconocimiento y de celebración, pero también un mes de oportunidades educativas. Así lo entiende Ticmas, que presentó ayer una intenso y hermosa jornada de capacitación para los docentes que usan la herramienta. Con la coordinación de Beatriz Di Meo y Micaela Tegaldi, un nutrido grupo de docentes de todo el país asistieron a un encuentro virtual en el que analizaron los contenidos disponibles de la plataforma junto con otros recursos tecnológicos para que cada una de las fechas se convierta en una puerta de entrada al aprendizaje.
El encuentro se dio en el marco de una serie de propuestas que son beneficio exclusivo para los docentes que usan Ticmas, que, además de ponerse en contacto con otros colegas y formar una inmensa red en la que participan maestros y profesores del país y de toda la región, reciben una caja de herramientas con materiales y consejos para abordar con sus estudiantes en el aula. La intención es acompañar a cada maestro, a cada profesor para que los procesos de enseñanza y de aprendizaje se lleven a cabo con éxito, reconociendo en todos los casos el contexto donde se producen.

Una kermese con los estudiantes, un show de talentos para conocer a los docentes, juegos online con chanllenges de Tik Tok, muchísimas secuencias didácticas presentadas por Ticmas, un ta-te-ti gigante, un programa donde los estudiantes mayores funcionen como una suerte de padrinos de los más chicos, talleres que los mismos alumnos coordinen sobre temas como música, programación, danza, etc. El taller abordó cada herramienta y cada idea para que septiembre se convierta en un mes especial dentro de la planificación anual.
La clave esté para lograrlo, tal vez, comience por reconocer la diferencia entre educar y formar, una distinción que las dos mentoras hicieron al comienzo del encuentro: educar implica “desarrollar las facultades intelectuales, morales y afectivas de una persona de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenece”; mientras que formar significa “dedicarse a crear habilidades o virtudes que no poseía el individuo”.
Entre palabras y definiciones, Di Meo y Tegaldi destacaron una palabra crucial en la docencia: vocación. El taller que dieron fue de gran utilidad por todos los recursos que mostraron, pero fue, sobre todo, la celebración de una vocación docente, una vocación maravillosa y única que ayuda, desde el presente, a construir el futuro.
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