Los dos años de pandemia y de interrupción de la normalidad escolar dejaron un tendal de alumnos fuera del sistema educativo. De acuerdo a los últimos datos que brindó el Ministerio de Educación Nacional, 198 mil chicos abandonaron la escuela y aún no regresaron.
A partir esta problemática, Cimientos, una organización de la sociedad civil que trabaja a favor la terminalidad educativa, y la consultora Isonomía realizaron una encuesta para conocer la percepción de los argentinos sobre las causas de la deserción escolar, particularmente post pandemia, y la opinión respecto a sí una tutoría personalizada permitiría favorecer la permanencia dentro la escuela y el egreso efectivo.
Frente a la pregunta: ¿Qué tan de acuerdo está usted con la siguiente afirmación: “una tutoría personalizada es crucial para que los estudiantes sigan vinculados a la escuela y no la abandonen”? El 59% de los encuestados, de una base de 2.000 personas mayores de 16 años de todo el país, considera la propuesta muy o bastante crucial como herramienta para favorecer la vinculación y evitar el abandono escolar. El porcentaje de aceptación de la propuesta asciende hasta el 70% dentro de los encuestados que solamente lograron completar su educación hasta el nivel primario.
El sistema de tutorías personalizadas con foco en el desarrollo de habilidades socio emocionales como la autoconfianza, el autoconocimiento y la responsabilidad es el eje central de los programas que lleva adelante Cimientos. Mediante el Programa Futuros Egresados la ONG, en estos 25 años de trayectoria, ya acompañó a 16.083 estudiantes de contextos vulnerables que asisten a escuelas públicas de todo el país mediante un apoyo económico y un acompañamiento personalizado.
“Nuestra experiencia nos demuestra que, tal cómo perciben los encuestados, el acompañamiento hace una diferencia. Nuestros resultados nos indican que los jóvenes vulnerables que reciben un acompañamiento personalizado igualan la media nacional de egreso efectivo e incrementan en un 47% sus oportunidades de hacerlo en tiempo y forma. Esto es sumamente relevante ya que las poblaciones a las que nosotros asistimos son las que presentan peores indicadores educativos y con nuestra intervención logramos igualar las oportunidades educativas.”, argumentó Marcelo Miniati, director ejecutivo de Cimientos.
Respecto a la pregunta de: “¿Cuál cree usted que fue la principal causa de la pérdida de vinculación a la escuela debido a la suspensión de clases presenciales?”. Las respuestas se repartieron entre falta de motivación (27%), falta de acceso a conectividad y dispositivos (24%), falta de contacto sostenido de la institución educativa (18%) y falta de acompañamiento familiar (17%).
“Cómo ya se sabe la pandemia solamente visibilizó la problemática educativa y en particular a la deserción escolar. La misma tiene múltiples causas: la necesidad de empezar a trabajar, el embarazo adolescente o la paternidad y la falta de motivación siempre fueron las principales. La suspensión de clases presenciales generó una causa nueva a partir de la falta de herramientas y competencias tecnológicas que dificultaron la continuidad educativa”, explicó Miniati.
En la misma línea, concluyó: “La importancia del acompañamiento personalizado radica en el uno a uno. En identificar dificultades y potenciar fortalezas de manera individual, porque cada estudiante es único y cada trayectoria escolar es diferente. Existen variables multidimensionales que ponen en riesgo la escolaridad de los jóvenes y el sistema de tutorías, además de mejorar el paso por la escuela y el egreso efectivo, ayuda a observar en tiempo real cuándo la escolaridad está en riesgo y adaptar el modelo de intervención para evitar la deserción escolar. Es una herramienta que no solo mejora los indicadores educativos sino que también prepara a los jóvenes para el mundo adulto, fomentando el diseño de un proyecto de vida autónomo. Esto se ve en que el 75% de los egresados que fueron acompañados por Cimientos continúan estudiando y/o trabajando”.
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