Jesús Andreu: "Aprender de memoria tiene mala prensa, pero ayuda a estructurar la mente"

El director de la Fundación Carolina habló con Infobae en su visita a Buenos Aires para la firma de un convenio. "En España, mientras más prestigiosa es la universidad, más exigente es ingresar", señaló

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Jesús Andreu, director de la Fundación Carolina
Jesús Andreu, director de la Fundación Carolina

Desde hace diecisiete años, Argentina se mantiene tercero, siempre estable, detrás de México y Colombia, en cantidad de becas recibidas por la Fundación Carolina. El miércoles pasado, la organización público-privada dedicada a estrechar lazos educativos en Iberoamérica, firmó un nuevo convenio con el ministerio de educación que hará que 20 profesores universitarios realicen estudios de doctorado y postdoctorado en España este año.

Con ese objetivo, llegó Jesús Andreu, director de Fundación Carolina, a Buenos Aires. Luego de la firma se llegó a un número emblemático: con las que darán este año, llegarán a las 1.700 becas para argentinos, es decir, 100 por año.

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-¿Hay características que definen al becario argentino promedio?

-No hay características. Todos tenemos la manía de ver qué es lo que nos caracteriza como país en plena época de globalización y cosmopolitismo. Al final nos juntan muchas más cosas de las que nos separan. En Iberoamérica 50 millones de personas salieron de la pobreza y eso empujó el crecimiento de la clase media, que lo primero que demanda es servicios. Entre ellos, educación. Más de la mitad de los estudiantes universitarios iberoamericanos son por primera vez universitarios en sus familias. Esa es una característica.

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-¿Se obliga a los becarios a volver al país?

Sí, se estudia en España, pero están obligados a retornar a sus países. El año pasado elegimos 650 becarios entre 200 mil candidatos, lo que indica total excelencia. Si no estuvieran obligados a volver, podría parecer -y en algunos casos lo sería- una apropiación del talento. Nosotros buscamos lo contrario: que esas personas puedan devolver a sus comunidades todo lo que aprendieron en España.

-¿Hacen un seguimiento de los becarios una vez que terminan sus estudios?

-Sí, tenemos creada una red que agrupa a nuestros 17 mil becarios y hacemos un seguimiento con distintos estudios. Tenemos datos muy buenos. El 99% recomendaría la beca. El 75% mejoró sus condiciones laborales y prácticamente ninguno está desempleado.

-Acá suele haber muchas críticas. ¿En España cómo se recibe a estudiantes extranjeros?

-En Argentina está muy internacionalizada la universidad. En España no es así. No es una noticia frecuente. Por eso, hay un deseo enorme de internacionalizar la universidad española. Una de las cuestiones que toma en cuenta los rankings internacionales es el número de alumnos y profesores extranjeros. En los últimos años, hubo un gran crecimiento de nuestra oferta universitaria, lo cual es lógico si se considera que tenemos la tercera economía más grande la Unión Europea.

Alejandro Finocchiaro, ministro de educación nacional, y Jesús Andre, director de Fundación Carolina, firman el convenio
Alejandro Finocchiaro, ministro de educación nacional, y Jesús Andre, director de Fundación Carolina, firman el convenio

-¿Hay exámenes de ingreso en las universidades españolas?

-Lo que se suele hacer es exigir una nota de ingreso para las carreras de grado. Al final de los estudios escolares, se rinde un examen de selectividad y muchas universidades, sobre todo las públicas, tienen una calificación de corte para ingresar. Cuanto más prestigiosa y demandada es la institución, más alta es esa nota. Es más exigente el ingreso.

-¿Qué lugar tiene hoy el español en un mundo globalizado?

-Es claramente la segunda lengua del mundo. Incluso si juntamos el número de países que hablan el español como lengua materna es superior al inglés. Siempre se menciona el caso del chino como si hubiera un solo chino. Es una lengua cuantitativamente muy importante, pero muy poco extendida. El español no solo lo hablan 700 millones de personas, sino que es la lengua clara de todo un continente. No hay un solo continente que tenga una clara lengua predominante. Estamos peleando el segundo lugar como lengua en Internet y hay una enorme cantidad de publicaciones científicas.

-¿No está la preferencia, entre quienes pueden, de hacer una carrera de posgrado en inglés?

-Sí, pero no es un problema para el español. Es más bien una riqueza. El interés que nosotros vemos en estudiar en España no es por la lengua. Es por la calidad de nuestros programas, por la cercanía emocional, por compartir valores, principios y hasta un estilo de vida y por el atractivo de nuestras plazas.

-¿La educación universitaria española logró adaptarse a los nuevos tiempos?

-Cada vez tenemos mayor número de universitarios. En los famosos rankings, no estamos entre los diez primeros, pero tenemos muchas entre las 100. De hecho, estamos muy arriba en los posgrados. Tres de las cinco mejores escuelas de negocios en el mundo están en España.

-¿Confían en los rankings de universidades?

-Los rankings internacionales, sin querer frivolizar, son como las guías gastronómicas. Siempre es discutible, pero alegra a todos. Sucede que siguen criterios que uno no siempre comparte, más relacionados con lo anglosajón que con lo iberoamericano.

“El español es claramente la segunda lengua del mundo”
“El español es claramente la segunda lengua del mundo”

-¿Qué diferencias ve en la educación anglosajona?

-Para nosotros es muy difícil de entender, pero los anglosajones valoran mucho el conocimiento general por encima del conocimiento específico. No creo que haya ningún país latino en el que un especialista en filosofía dirija una empresa tecnológica. También le dan más valor que nosotros al trabajo en grupo, aunque menos al estudio memorístico. Ahora tiene mala prensa el aprendizaje a través de la memoria, pero yo soy un gran defensor.

-¿Por qué?

-Creo que ayuda a estructurar muy bien la mente. Con la educación buscamos interpretar el mundo, tener una serie de cajas nos ayuda a acoplar períodos históricos, a saber resolver operaciones matemáticas. Olvidar el conocimiento a través de la memoria, puede facilitar ser reemplazados por robots. Creo que es mucho mejor tener el dato en la mente que en el celular. La tecnología nos debe servir como apoyo de nuestros conocimientos, pero no sustituirlos completamente.

-¿En España van en vías de abandonar la memorización?

-No, en España todavía no, pero creo que ese modelo es una moda. Nosotros somos muy cartesianos como los franceses. El modelo francés se basa mucho en la memoria, en el mérito y la capacidad. Yo no soy relativista, pero intento buscar un equilibrio. Un sistema solo memorístico tampoco sería eficaz.

-Estando más cerca, ¿cómo observan modelos liberales como el finlandés?

-En España también es una obsesión. Cada vez que se ve que en el famoso informe PISA que los niños españoles están por detrás en habilidades lingüísticas rápidamente se mira al modelo finlandés. Tampoco está mal mirar qué cosas hacen bien en educación otros países.

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