La Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina (AmCham) advirtió que el resultado de las elecciones de medio término en EE.UU. puede modificar la agenda económica entre ambos países, tanto a nivel comercial como del respaldo financiero del gobierno de Donald Trump.
A través del informe “El nuevo Congreso de Estados Unidos y su impacto en la agenda económica con Argentina”, AmCham evalúo los efectos que tendrá el nuevo reparto de poder en Washington sobre el comercio, las inversiones y el respaldo financiero que recibe el país.
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Para la Argentina, lo que se defina en el Capitolio no es un asunto menor. Estados Unidos es el segundo destino de las exportaciones argentinas, solo detrás de Brasil y por delante de China, y también es el principal inversor extranjero del país. A eso se suma el acuerdo comercial firmado este año y una agenda de cooperación en minerales críticos y financiamiento que se amplió en los últimos meses.
En las elecciones se renovaron las 435 bancas de la Cámara de Representantes, 35 del Senado y 36 gobernaciones. El Partido Demócrata recuperó el control de ambas cámaras, con triunfos en estados que había ganado Trump en 2024, como Texas, Carolina del Norte y Ohio, y con un récord de voto anticipado. Desde el 3 de enero de 2027, la Casa Blanca tendrá un Congreso opositor.
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En este sentido, AmCham recuerda que la conducción de la política exterior y comercial seguirá en manos del Poder Ejecutivo, pero que el nuevo Congreso tendrá más herramientas para revisar aranceles, acuerdos y programas de apoyo financiero a otros países, incluida la Argentina. El Congreso, sostiene la entidad, aprueba el presupuesto, controla al Ejecutivo y tiene, por mandato constitucional, la potestad sobre el comercio exterior y los aranceles.
Qué cambia a partir de enero
Con los demócratas al frente de las dos cámaras, AmCham plantea que se configura “un escenario de gobierno dividido”. En ese esquema, el Poder Ejecutivo conservará la conducción de la política comercial, mientras que el Congreso ganará “capacidad de control y de veto legislativo”.
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La entidad advierte que ese nuevo equilibrio puede impactar en los cuatro ejes que hoy estructuran la relación bilateral: el comercio preferencial y las inversiones en minerales críticos que establece el acuerdo firmado en febrero, la cooperación en seguridad marítima en el Atlántico Sur y el respaldo financiero de Estados Unidos, que incluye su apoyo ante el FMI y el antecedente del swap de 2025.
La Cámara de Comercio de los Estados Unidos contrasta el escenario actual con el que habría resultado de una mayoría republicana. En ese caso, explica, habría sido más sencillo el avance de las medidas que requieren el aval del Capitolio, como tratados formales, financiamiento plurianual o exenciones arancelarias de largo plazo. También habría favorecido la consolidación de los acuerdos en defensa y del control de inversiones en sectores estratégicos, con un perfil de contención de la presencia de China en la región.
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Con la mayoría demócrata, el panorama es distinto. El Ejecutivo estadounidense puede manejar cuotas, aranceles y acuerdos bilaterales por vía ejecutiva, como ocurrió con el acuerdo con la Argentina. Pero, según el informe, “cualquier iniciativa adicional que califique como tratado integral o requiera partidas presupuestarias específicas podría estancarse en el Congreso”.

Un vínculo de peso para la Argentina
Para entender cómo puede afectar el triunfo de los demócratas a la Argentina, es necesario repasar primero qué vínculos comerciales se han establecido o reforzado en los últimos años. AmCham destaca que la relación con Estados Unidos atraviesa “uno de sus momentos de mayor relevancia estratégica en décadas”. La entidad reconoce que la afinidad entre ambos gobiernos le dio impulso político, pero asegura que el vínculo se sostiene sobre “una base más profunda y duradera”, construida a lo largo de más de un siglo de inversión, comercio, transferencia de tecnología y formación de talento, y que se mantuvo bajo administraciones de diferentes signos.
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En el plano comercial, las compras estadounidenses se reparten entre la energía, la minería y la agroindustria, sectores que generan empleo y desarrollo en distintas provincias. En materia de inversiones, Estados Unidos acumula un stock de USD 35.310 millones, que representa el 18% del total, y fue el primer origen de los flujos que ingresaron en el primer trimestre.
En el último año el vínculo se amplió más allá del comercio. Al acuerdo comercial se sumaron un instrumento marco sobre minerales críticos, la adhesión de la Argentina a Pax Silica y una agenda de financiamiento con participación del EXIM Bank y la DFC. AmCham interpreta que estos avances reflejan que el país ganó un lugar clave en la estrategia estadounidense para diversificar sus proveedores, en un mundo que reorganiza sus cadenas de valor.
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El acuerdo comercial, en el centro
El Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco (ARTI), firmado el 5 de febrero de 2026, es descripto por la entidad como “el avance más significativo de la relación económica bilateral en décadas”. Es el primer instrumento que incorpora compromisos de inversión y excede lo arancelario: compromete a la Argentina a simplificar procedimientos, reconocer estándares internacionales y modernizar su marco normativo.
En materia de acceso al mercado estadounidense, el acuerdo eliminó los aranceles recíprocos para 1.675 posiciones argentinas, con un potencial de exportaciones cercano a USD 1.013 millones, y amplió la cuota de carne vacuna de 20.000 a 100.000 toneladas, lo que podría sumar unos USD 800 millones. En julio, una revisión de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) incorporó otras 537 posiciones con arancel cero, para un total de más de 2.200, y ubicó a la Argentina en el tramo más bajo del esquema arancelario estadounidense. El protocolo adicional firmado en octubre garantizó el trato de Nación Más Favorecida para los productos argentinos y habilitó el envío del acuerdo al Congreso Nacional para su ratificación.
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Como contrapartida, la Argentina se comprometió a eliminar o reducir aranceles para bienes de capital, equipos de transporte, dispositivos médicos, químicos y autopartes, y a otorgar cupos para vehículos y productos agrícolas. También asumió compromisos sobre barreras no arancelarias, propiedad intelectual, normas laborales y ambientales, comercio digital y seguridad económica. Para que el acuerdo entre en vigor, resta la aprobación del Congreso argentino. Mientras tanto, el país avanza con la agenda de propiedad intelectual y Estados Unidos tiene pendiente la revisión de los aranceles al acero y al aluminio.
Es sobre este entramado que el informe advierte posibles revisiones. Según AmCham, “la nueva mayoría demócrata podría revisar las cláusulas ambientales, los compromisos de sustentabilidad —por ejemplo, en minería y litio— y la protección de los derechos laborales dentro de los acuerdos comerciales”.
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En el plano agropecuario, la entidad señala que “sectores proteccionistas del Congreso podrían cuestionar el aumento de cuotas de importación, como la de carne argentina, para proteger a los productores ganaderos locales”. La ampliación de la cuota de carne de 20.000 a 100.000 toneladas es uno de los puntos del acuerdo con mayor impacto potencial en las exportaciones argentinas.
Un horizonte de menor preferencia
De cara al futuro, AmCham plantea que “un eventual cambio de signo político en la Casa Blanca podría moderar la cercanía actual entre ambos gobiernos y llevar el vínculo de un trato bilateral de prioridad geopolítica a una relación institucional de menor preferencia”.

Aun así, la cámara marca un límite a ese escenario. Más allá de las diferencias políticas, sostiene que “el interés de Estados Unidos en asegurar cadenas de suministro de litio y cobre frente a competidores globales tiende a mantenerse como una política de Estado”. Es decir, los recursos estratégicos que la Argentina puede ofrecer seguirían siendo un factor de peso, incluso con un Congreso opositor.
Frente a este contexto, la entidad plantea que el nuevo escenario “refuerza la necesidad de institucionalizar la relación bilateral, para que no dependa de los ciclos políticos de ambos países”.
Asimismo, explican que consolidar ese marco permitirá seguir profundizando un vínculo de largo plazo que contribuya a atraer inversiones, a la generación de empleo de calidad y al desarrollo federal de la Argentina.
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