La venta de productos de consumo masivo tuvo una escasa recuperación de 2% en relación con la caída de 16% registrada en 2024. A pesar de que la economía creció un 4% y la inflación se desaceleró con fuerza, el año pasado se registró una muy lenta mejora en el poder de compra de los hogares, según la consultora NielsenIQ.
El estudio destacó que a pesar de esas mejoras en los indicadores macro, los beneficios para las familias llegaron en cuentagotas. “El ingreso disponible aún se mantiene por debajo de niveles de años anteriores y la recuperación de los salarios se presenta de forma desigual entre distintos sectores de la población”, apuntó.
El efecto de la reducción de los subsidios en las tarifas de los servicios públicos también golpeó a los ingresos y fue determinante para la suerte de la capacidad de compra: “En los últimos años aumentó el peso de los servicios dentro del gasto familiar, lo que también limita la capacidad de consumo en otras categorías”.
Tras ese 2% de alza en el consumo de 2025, la consultora NielsenIQ precisó que “la mejora continuará en 2026, aunque con un ritmo gradual”.
El informe identificó un cambio en la composición del gasto de las familias argentinas. Durante los últimos años, factores como la pandemia, las restricciones cambiarias y la alta inflación limitaron el acceso a bienes y servicios, lo que impulsó el consumo masivo. Sin embargo, con un contexto más abierto, rubros como turismo, automóviles e inmuebles empezaron a recuperar dinamismo y “el consumo masivo volvió a competir dentro del presupuesto de los hogares”.
Este proceso derivó en una “reconfiguración del gasto”, según la consultora, donde el consumo masivo perdió parte del protagonismo que había ganado en los años de mayores restricciones económicas. El consumo presentó su mayor caída desde 2001 durante el año 2024. Si bien el consumo repuntará los años siguientes, sucederá de forma muy lenta, señaló el reporte.
El análisis de NielsenIQ marcó que la recuperación del consumo durante 2025 no fue uniforme a lo largo del año. El primer semestre mostró una mejora más dinámica, pero en el segundo semestre el crecimiento se desaceleró. “Durante la primera parte del año se vio una recuperación más rápida en varias categorías, pero hacia la segunda mitad del año el consumo perdió velocidad y terminó creciendo menos de lo que se proyectaba inicialmente”, expresó Julián Fernández, Analytics & Insights Manager de la consultora.
En el detalle por categorías, alimentos y bebidas lograron sostener el crecimiento hacia el final del año, mientras que cosmética y limpieza mostraron una mayor desaceleración. El documento precisó que durante 2025 todas las familias de consumo masivo registraron expansión frente al año anterior, aunque con diferencias entre categorías: limpieza subió 3,2%, bebidas 2,8%, alimentos 2% y cosmética y tocador 1,8%.
El informe remarcó que “las bebidas y los alimentos muestran el mejor desempeño en el largo plazo, mientras que las categorías de cosmética y limpieza continúan más afectadas por la caída del consumo registrada en los últimos años”. En particular, “cosmética y limpieza todavía se ubican entre 30% y 35% por debajo de los niveles de volumen registrados en 2017”, lo que refleja el impacto acumulado de los ciclos económicos recientes.
Según el relevamiento de NielsenIQ, el ingreso disponible de las familias mejoró de forma parcial y se estancó. El peso de los servicios dentro de la canasta de consumo subió de 12,5% en diciembre de 2022 a 18,3% en diciembre de 2025. Por su parte, la canasta alimentaria bajó del 49,6% al 46,9% en el mismo período. El consumo per cápita de productos masivos, medido con base 100 en 2017, mostró que en 2025 el índice se ubicó en 78, lejos del 91 de 2017.

El salario privado registró un aumento del 30% anual en 2025, el público del 32%, las jubilaciones del 25% y la Asignación Universal por Hijo y tarjeta alimentaria del 18%. Todos estos incrementos resultaron insuficientes para compensar el alza de los precios, en especial en servicios públicos y alimentos.
El consumo masivo perdió relevancia en el gasto de las familias en 2025, debido a que la mayor disponibilidad de otros consumos —como turismo, automóviles e inmuebles— reorientó parte de ese gasto. El informe de NielsenIQ indicó que el consumo de alimentos básicos cayó 2%, mientras que los alimentos no básicos subieron 3%. En kioscos, el consumo aumentó 3%. Las bebidas sin alcohol crecieron 6%, pero las bebidas con alcohol bajaron 5%.
En cosmética y tocador, los productos de tocador avanzaron 2%, mientras que los de cosmética solo 1%. En limpieza, las categorías de hogar y de ropa subieron 3% cada una. El informe graficó que todas las familias de productos mostraron una recuperación acelerada en el segundo trimestre del año, pero el ritmo se frenó en el segundo semestre. Solo alimentos y bebidas lograron crecer en el último bimestre, mientras que cosmética y limpieza no sostuvieron esa tendencia.
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