
La región núcleo cerró enero con un déficit hídrico marcado, en un mes clave para la definición de rindes de la cosecha gruesa. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), a través de la Guía Estratégica para el Agro (GEA), el promedio de precipitaciones fue inferior a los 40 milímetros cuando, de acuerdo con los registros históricos, lo habitual para este período es que se acumulen entre 100 y 120 milímetros. En términos porcentuales, durante enero llovió apenas el 35% de lo normal, lo que implica una caída del 66% respecto de la media histórica.
El relevamiento se realizó sobre la base de datos de 36 estaciones meteorológicas distribuidas en la región núcleo. De ese total, solo una logró alcanzar el promedio histórico mensual: General Pinto, en el noroeste de la provincia de Buenos Aires, donde se registraron 122 milímetros. Desde la BCR señalaron que “esta zona fue la más favorecida por los eventos pluviales del mes”. En áreas cercanas, aunque también por debajo del promedio de largo plazo, los acumulados oscilaron entre 45 y 90 milímetros.
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El contraste se vuelve más evidente en la franja central de la región núcleo, que aparece como la más comprometida. En Álvarez, en el sur de Santa Fe, se midieron apenas 9 milímetros, el registro más bajo del mes. Otras localidades como Pujato, Maggiolo y Godeken tampoco escaparon al déficit, con acumulados que se ubicaron entre los 10 y 11 milímetros.“La foto de reservas de agua del suelo es clara: la sequía se profundiza”, advierte el informe, que precisa que cerca de la mitad del área se encuentra bajo esta condición, especialmente en la franja central, mientras que el resto presenta escasez hídrica. Solo en el sur de la región núcleo persisten algunos núcleos con condiciones calificadas como regulares.
Lluvias desparejas y sin impacto
En los últimos siete días de enero se registraron algunas precipitaciones, organizadas en tres eventos, aunque con un impacto muy desigual. Las lluvias se concentraron casi exclusivamente en el oeste de la región núcleo.
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El primer episodio, entre viernes y domingo, dejó los mayores acumulados en el noroeste bonaerense y el extremo sur de Córdoba, con registros destacados en Rufino (68 mm), General Villegas (62 mm) y General Pinto (45 mm). El sur cordobés recibió aportes más modestos. Un segundo evento sumó lluvias menores, principalmente en el sudeste cordobés, mientras que el tercero fue débil y muy localizado, limitado al noroeste regional.En el centro y este de la región núcleo, las precipitaciones siguieron siendo escasas o directamente nulas, sin lograr revertir el déficit hídrico acumulado.
Soja: recortes de rinde
La soja de primera atraviesa el período más sensible para la definición del rendimiento. De acuerdo con la BCR, el 60% del área se encuentra fructificando (entre R3 y R4), un 5% inició el llenado de granos (R5) y el 35% restante continúa en floración (entre R1 y R2). La falta de agua en esta etapa comienza a traducirse en pérdidas irreversibles de potencial de rinde.“La ausencia de precipitaciones durante la última semana en el noreste de Buenos Aires y el sur de Santa Fe acentuó los síntomas de estrés hídrico”, señala el informe. En Pergamino, por ejemplo, ya se estiman mermas de rendimiento potencial que alcanzan el 50%.
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En Bigand se observaron plantas con hojas flácidas, rodeos de plantas marchitas y caída de flores. Desde la entidad indicaron que, de no registrarse lluvias en los próximos días, las pérdidas podrían ubicarse entre el 15% y el 20% del rendimiento promedio. En Marcos Juárez, pese a algunos milímetros recibidos, en sectores de lotes más bajos se detectaron plantas muertas y un freno en el crecimiento, lo que implicará la pérdida de nudos y una merma del potencial productivo. A este escenario se suma la aparición de plagas típicas de sequía y altas temperaturas, como arañuelas y trips, lo que obligó al inicio de tratamientos para su control.
Las lluvias de la última semana permitieron sostener la condición general de la soja de primera respecto de la semana anterior. Actualmente, el 5% del área se califica como excelente, el 30% como muy buena, el 50% como buena y el 15% restante como regular. En los sectores donde mejor llovió durante enero aún existe margen para sostener expectativas completas de rinde, especialmente en lotes con mejores suelos y manejos más eficientes.
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En cuanto a la soja de segunda, cerca de la mitad de los lotes continúa en estadios vegetativos y el resto inicia la floración. Si bien la demanda hídrica comienza a incrementarse, el cultivo aún conserva capacidad de recuperación ante eventuales lluvias. En Carlos Pellegrini, tras las últimas precipitaciones, el cultivo logró retomar el desarrollo y mantiene intacto su potencial de rinde. En Piedritas, las lluvias llegaron “justo a tiempo”, permitiendo sostener un buen estado general de los lotes. En cambio, en Marcos Juárez, Bigand y Pergamino persisten el estrés térmico e hídrico y el crecimiento atrasado, aunque todavía hay margen de recuperación si se concretan precipitaciones en el corto plazo.
Maíz tardío y de segunda
El maíz tardío y de segunda también refleja el impacto del déficit hídrico. En la región núcleo, unas 90.000 hectáreas se encuentran muy comprometidas por la falta de agua y las altas temperaturas. Casi la mitad del área se califica en estado regular, mientras que un 25% se mantiene en muy buenas condiciones y un 30% en buen estado.
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Los mejores cuadros se concentran en el noroeste bonaerense, donde el 60% de los lotes sigue en muy buenas condiciones y donde las lluvias recientes llegaron “justo a tiempo” para sostener el estado general. En el extremo sur de Santa Fe, en cambio, prácticamente no hubo lluvias y la mayoría de los lotes se observa regular y estancada. Desde el sudeste de Córdoba, aunque algunos milímetros aportaron alivio parcial, el panorama sigue siendo crítico, con fuerte estrés hídrico, plantas acartuchadas y alta dependencia de nuevas precipitaciones.
De cara a los próximos días, los pronósticos de corto plazo no muestran un cambio significativo. Los modelos anticipan el ingreso de un nuevo sistema frontal antes del fin de semana, pero con lluvias que seguirían siendo escasas sobre el centro de la región núcleo. La señal más favorable aparece recién hacia mediados de la primera semana de febrero, cuando podría ingresar otro frente con chances de modificar la dinámica actual y habilitar precipitaciones sobre el centro de la región.
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