
Desde Ciudad de Panamá, Panamá- Durante el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, celebrado esta semana en la Ciudad de Panamá, el físico teórico Michio Kaku expuso una visión que desafía los supuestos tradicionales sobre el desarrollo tecnológico. Según el científico, la nueva revolución tecnológica permite a países sin grandes recursos integrarse de lleno a la competencia global, abriendo oportunidades inéditas para regiones como América Latina.
Quién es Michio Kaku
Michio Kaku es uno de los físicos teóricos más reconocidos internacionalmente, autor de libros de divulgación y frecuente orador en escenarios de política y economía global. Su participación en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026 lo ubicó como uno de los expositores centrales, invitado a analizar el impacto de la inteligencia artificial, la computación cuántica y la transición tecnológica en las economías emergentes. Su mirada resulta relevante para gobiernos, empresarios y educadores que buscan entender el nuevo mapa del desarrollo en el siglo XXI.
En conversación con Infobae, el divulgador científico se atuvo a precisar cómo sus expectativas de una revolución tecnológica en ciernes se traduce en oportunidades y desafíos para Argentina y América Latina.
-¿Cuál es la oportunidad concreta para América Latina frente a la revolución tecnológica?
Michio Kaku: -Cuando uno observa la historia de la tecnología en los últimos siglos, detecta que las grandes potencias lideraron la mayoría de los avances. Los ferrocarriles, la electrificación y las computadoras surgieron en países con recursos y escala. Ahora la situación cambió. Estamos en una cuarta generación, marcada por la inteligencia artificial, donde naciones pequeñas pueden competir de igual a igual con las grandes. La miniaturización de la tecnología permite que el tamaño de un país ya no sea el factor decisivo. América Latina puede observar lo que ocurre en Occidente y reconocer que también puede participar de la próxima revolución. Esta tecnología no exige enormes recursos materiales. Hay jóvenes que, incluso en la secundaria, manipulan software y dominan el lenguaje de las computadoras. Eso significa que, en el futuro, las nuevas generaciones podrán prosperar y crear innovación sin depender de grandes infraestructuras.

-¿Cómo deben posicionarse los países más pequeños ante la competencia global entre Estados Unidos y China en computación cuántica y nuevas tecnologías?
M.K.: -Existe una carrera por perfeccionar las computadoras cuánticas, que eventualmente reemplazarán a las digitales actuales. Para un país pequeño, tomar partido por una potencia no es una buena estrategia. Lo mejor es mantener abiertas todas las posibilidades, ya que todavía no existe una computadora cuántica práctica para el hogar. La tecnología sigue en una etapa inicial; estos dispositivos son incómodos y complejos, aunque prometen ser millones de veces más potentes que una computadora digital convencional. En ese contexto, los países pequeños pueden no ser líderes en el desarrollo de tecnología de punta, pero sí pueden destacar en la producción a escala y la mejora de esas tecnologías. Esto se observó después de la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos dominó mercados como el automotriz y las telecomunicaciones, pero luego Japón supo aprovechar la oportunidad con autos compactos y radios portátiles. Luego, Corea replicó el modelo japonés. El escenario está abierto y no hay un ganador predeterminado.
-¿Qué rol cumple la educación en un mundo donde la inteligencia artificial y los robots avanzan en tareas laborales?
M.K.: -Algunas personas temen que las computadoras reemplacen empleos, pero eso no es exacto. Los trabajos repetitivos pueden desaparecer, pero los de habilidad intermedia, como plomeros, jardineros o trabajadores de la construcción, seguirán vigentes. Esos oficios requieren soluciones particulares para cada caso y no pueden ser sustituidos masivamente por computadoras. En el aula, las computadoras no reemplazarán al docente. El profesor identifica a los alumnos con dificultades, comprende sus emociones y detecta problemas que una máquina no puede advertir. Robots pueden corregir exámenes o analizar radiografías, pero no tomar decisiones que impliquen juicio de valor. Muchos empleos continuarán existiendo porque necesitan juicio humano, algo que las máquinas no poseen.
-¿Qué debe enseñar el sistema educativo a las nuevas generaciones para prepararlas frente al avance de la inteligencia artificial?
M.K.: -La enseñanza de la ciencia resulta útil para comprender el funcionamiento de las computadoras y la tecnología. Sin embargo, esto no implica que las computadoras vayan a reemplazar a las personas. El aprendizaje por repetición domina actualmente la educación, pero el futuro exige que los estudiantes sepan supervisar y colaborar con robots. Los trabajadores deberán saber negociar, organizar y dirigir tareas junto a máquinas, optimizando su funcionamiento a partir de conocimientos humanos. La clave está en preparar a los jóvenes para trabajar en equipo con los sistemas inteligentes, no en enfrentarlos.
-¿La computación cuántica resolverá desafíos clave como el almacenamiento de energía o la gestión del agua?
M.K.: -Hoy los robots resultan bastante primitivos y sólo cumplen instrucciones específicas. Faltan décadas para que sean capaces de tomar decisiones complejas sin supervisión constante. A pesar del avance en la interacción con computadoras, no tienen capacidad de juicio ni autonomía real. La expectativa de una revolución inmediata debe moderarse: todavía se necesita tiempo antes de ver computadoras cuánticas generalizadas que transformen sectores como la energía o el manejo de recursos vitales.

-¿Cuándo llegará la revolución de la computación cuántica a escala masiva?
M.K.: -El desarrollo de computadoras cuánticas que puedan utilizarse en millones de hogares y empresas aún está a décadas de distancia. Actualmente, estos equipos son voluminosos y difíciles de operar. Aunque prometen una capacidad de procesamiento incomparable, la transición será progresiva y llevará tiempo antes de que la tecnología esté disponible de manera masiva.
-¿Qué impacto económico puede tener la computación cuántica en regiones con problemas estructurales como América Latina?
M.K.: -Los robots pueden modificar la sociedad en muchos sentidos. En medicina, por ejemplo, el abordaje de enfermedades como el cáncer sigue basándose en métodos de prueba y error, con tratamientos en cientos de muestras. Ese método resulta muy limitado. En el futuro, las computadoras podrán analizar moléculas, identificar puntos débiles y sugerir soluciones concretas para combatir enfermedades. La próxima generación de computadoras permitirá enfrentar desafíos complejos como el Alzheimer, el cáncer o el Parkinson.
-¿Dónde invertiría un referente de la ciencia si tuviera que elegir entre las tecnologías emergentes?
M.K.: -Personalmente, no participo en apuestas ni inversiones en el mercado bursátil. Aunque una empresa cuente con buenas especificaciones técnicas, el error humano puede afectar el resultado. No sólo intervienen el conocimiento y la experiencia, sino también la suerte y factores psicológicos.
Últimas Noticias
Tras el mayor paro desde 2001, una intervención provincial destrabó el conflicto en Granja Tres Arroyos
La mayor avícola del país retomó la producción tras un parate total de la producción de 10 días. Intervino la Secretaría de Trabajo de Entre Ríos por pedido del gobernador Rogelio Frigerio

El ganador del Nobel de Economía 2025 elogió a Javier Milei: qué factores destacó del Gobierno argentino
El economista francés abordó el caso argentino durante su exposición en el evento regional, y analizó los desafíos institucionales que enfrentan los emprendedores en el país
El dólar se mantuvo estable y se encamina a cerrar enero a la baja
La divisa quedó sin variantes, a $1.444,50, tras cuatro ruedas en alza. En el Banco Nación el dólar al público cerró a $1.465 por tercer día

Récord de juicios laborales: la Argentina tuvo 2.200% más demandas por riesgos del trabajo que Chile
Aunque los accidentes laborales bajaron de forma sostenida, en 2025 se alcanzó un máximo de causas judiciales por riesgos del trabajo. Un informe advierte por distorsiones en el sistema




