
Alfonso Prat Gay, exministro de Hacienda y expresidente del Banco Central de la República Argentina, participó del Ciclo de Economía & Finanzas 2025, organizado por el IAE Business School, la escuela de negocios de la Universidad Austral. Durante su exposición, abordó la situación geopolítica global, el impacto de la política internacional en Argentina y los desafíos macroeconómicos del actual gobierno.
“El tipo de cambio de equilibrio, si existe, debería ser bastante más alto que lo que tenemos ahora”, sostuvo Prat Gay al ser consultado sobre la competitividad del dólar dentro del nuevo régimen de flotación administrada. Hizo referencia a un pasaje del Staff Report del Fondo Monetario Internacional, en el que se sugiere que el tipo de cambio debería ubicarse “un 20% por encima de lo que estuvo el primer trimestre”. Según Prat Gay, ese nivel “se acerca mucho más al techo de la banda que al piso”.
Antes de entrar en los aspectos locales, el economista trazó un extenso diagnóstico del contexto global. Calificó al momento actual como “una dimensión desconocida de la desglobalización” y advirtió que el orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial se encuentra en “un punto de quiebre”. Atribuyó gran parte de esta transformación a la política comercial de Donald Trump, a quien consideró central en el giro hacia el proteccionismo: “Trump está modificando todo eso”.
Según Prat Gay, el orden económico internacional atravesó tres grandes capítulos. El primero, entre 1945 y 1989, estuvo marcado por la Guerra Fría. El segundo, desde la caída del Muro de Berlín hasta la llegada de Trump, representó una etapa de hegemonía estadounidense y apertura comercial. El tercero, según explicó, es el actual: un momento sin reglas claras, con crecientes disputas comerciales y tecnológicas. “Es un mundo que ya no es unipolar, es por lo menos bipolar entre China y Estados Unidos”, afirmó.
Sostuvo que China lleva ventaja en “muchas dimensiones”, especialmente en el terreno de la inteligencia artificial, y que esta nueva era representa “una ruptura tecnológica muy distinta de cualquiera de las que hemos tenido”. También mencionó el riesgo de que la hegemonía del dólar esté llegando a su fin: “Hay dudas sobre la moneda de cambio del nuevo sistema”.
Frente a la pregunta sobre los BRICS, respondió que no cree que el bloque pueda ocupar un rol relevante, debido a la influencia de Vladimir Putin. También advirtió sobre el impacto de los conflictos bélicos en curso, tanto en Europa como en Medio Oriente, en el orden monetario y comercial global.

Ya en el plano local, afirmó que el 2025 será un “año crítico” para el programa económico de Javier Milei. Identificó cuatro ejes centrales: la salida del cepo, el proceso electoral, el equilibrio externo y la sostenibilidad macroeconómica.
Respecto al levantamiento del cepo, sostuvo: “Yo creo que se resolvió muy bien. Pusieron una pared de dólares del Fondo Monetario. El grano que estaba ahí pendiente, que era qué hacemos con la brecha, se resolvió”. Recordó que en ciclos anteriores él mismo había sugerido anticipar esa decisión: “Se salió cuando se salió y se salió muy bien”.
En relación al plano político, consideró que las elecciones de medio término son claves para la continuidad del programa. “Milei se pone en el centro de la escena, le roba el espacio al PRO y se coloca como el dueño de la derecha”, analizó. Aclaró que el desenlace electoral en Provincia de Buenos Aires será determinante para la percepción de los mercados.
Luego abordó la cuestión de las reservas internacionales y el vínculo con los acreedores. “La combinación de reservas negativas más déficit de cuenta corriente más vencimientos de deuda que hay que pagar cash, bueno, no hace falta ser economista para saber cuál es el resultado final”, sostuvo. Recordó la experiencia de Mauricio Macri en 2017, cuando ganó las elecciones de medio término pero no resolvió el frente externo: “La economía, básicamente, el déficit externo, lo llevó al resultado de 2019”.
Criticó la dependencia de “cheques de 20.000 millones de dólares para pasar de año” y señaló que “no vas a tener todos los años un bono de 20.000 palos”. Para Prat Gay, es necesario ordenar el frente externo para evitar sobresaltos futuros.
Al ser consultado sobre la posibilidad de regresar a los mercados internacionales, dijo que las reservas son el principal indicador que miran los inversores, pero que también pesan factores institucionales: “Miran la conformidad de las distintas fuerzas políticas en el Congreso, miran el funcionamiento del Poder Judicial”. También expresó que los rasgos personales del presidente y la agresividad hacia quienes discrepan pueden desalentar la llegada de inversión extranjera directa.
Respecto al acuerdo con el FMI, consideró que el monto fue mayor al esperado y que el régimen de bandas representa “una manera muy elegante de ir a una flotación”. Sin embargo, advirtió sobre desvíos con respecto a lo firmado: “Hay un tema de credibilidad que no es menor, porque el acuerdo preveía un funcionamiento dentro de la banda distinto del que efectivamente llevó a cabo el Gobierno”.
En el plano fiscal, se refirió a los límites de sostenibilidad del ajuste actual. “Recortar la obra pública un 80% de un día para el otro, bueno, no sé si se puede sostener. El Estado tiene un rol que jugar”, advirtió. También destacó el deterioro del ingreso de los jubilados: “Perdieron un 30% de sus haberes”.
Al analizar la situación social, marcó que el rebote económico no es homogéneo. Usó como ejemplo la diferencia entre el índice EMAE y las ventas de supermercados: “El divorcio que hay entre actividad económica por el lado de la oferta y, dentro de la demanda, las compras en supermercados, es para atender. No lo hemos visto nunca”.
Cuestionó que hasta ahora el programa haya dependido de saltos de financiamiento externo: “En el primer año fue el blanqueo, el segundo año fue el Fondo Monetario. No vas a tener todos los años un bono así”.
En el cierre, respondió a una consulta sobre el tipo de cambio. “La micro aguanta este nivel de tipo de cambio. Bueno, estas son las cosas que todavía están por discutirse”, planteó. Al respecto, reiteró que el tipo de cambio real está por debajo del necesario: “Se acerca mucho más al techo de la banda que al piso”.
Finalmente, remarcó que no existen antecedentes en América Latina de planes de estabilización exitosos sin protagonismo del sector exportador. “Los planes que funcionaron bien arrancaron con un tipo de cambio real relativamente alto”, dijo. “El gobierno piensa que eso no es así y nos va a demostrar que puede funcionar de otra manera. Bueno, esperemos a ver si, efectivamente, tienen razón”.
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