
El proceso de apreciación del peso que lleva adelante el Gobierno de Javier Milei, o lo que algunos economistas criticados por el Presidente definen como “atraso cambiario”, volvió cara a la Argentina respecto a sus vecinos de la región. Ese proceso explica que durante el primer cuatrimestre se registrara un déficit récord de 5,1 millones de personas en el saldo entre la cantidad de turistas que ingresan al país y los argentinos que viajan al exterior, según se desprende de los últimos datos publicados por el Indec.
El turismo emisivo creció 67,6% interanual en el acumulado del primer cuatrimestre. En total, salieron en ese periodo del país 8.402.300 visitantes residentes, de los cuales 5.957.800 fueron turistas y 2.444.500 excursionistas. El incremento fue particularmente fuerte entre los excursionistas, que subieron 65,5% en comparación con el mismo período del año anterior.
En contrapartida, el turismo receptivo cayó 25,4% interanual en ese mismo período. Ingresaron a la Argentina 3.287.100 visitantes no residentes, entre los cuales 2.065.300 fueron turistas y 1.221.900 excursionistas. Las cifras marcaron una baja de 21,4% entre los turistas y 31,3% entre los excursionistas.

El déficit entre ingresos y egresos de visitantes fue de 5,1 millones de personas, muy por encima del pico anterior de 3,3 millones de personas de comienzos de 2018 según resaltó la consultora Equilibra. “Con respecto al turismo saliente, el primer cuatrimestre del año se encuentra 42% por encima del pico de los primeros 4 meses de 2018 y el turismo entrante un 25% por debajo del máximo previo (1 cuatrimestre del año pasado)”, agregaron.
El informe del Indec reveló que los principales destinos de los argentinos fueron los países limítrofes. Brasil concentró el 26,8% de las salidas, Chile el 24,6% y Paraguay el 11,5%. Desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y el Aeroparque Jorge Newbery, salieron 107.400 personas hacia Brasil, 58.500 hacia el bloque “Resto de América” y 49.200 hacia Europa.
En términos de ingresos, Europa fue la región con más visitantes que llegaron a la Argentina en abril, con 41.900 turistas, seguida por Brasil con 35.400 y el grupo “Resto de América” con 34.300. La estadía promedio de los turistas extranjeros fue de 14,2 noches, con picos de 22,8 noches entre los europeos y 20,8 en los visitantes del bloque “Resto del mundo”.
El 51% de los turistas argentinos salió por vía terrestre, el 41,6% por vía aérea y el 7,5% por vía fluvial o marítima. En cambio, el 45,2% de los turistas extranjeros ingresó por vía aérea, el 42,9% por vía terrestre y el 12% por vía fluvial o marítima.
Daniel Schteingart, director de planificación productiva en Fundar, describió el fenómeno como un “déficit récord en la balanza turística” y explicó que la diferencia actual superó incluso los años pico previos a la pandemia. El analista resaltó que el saldo negativo entre turistas fue de unos 4 millones, el más alto desde que se tiene registro. En sus palabras, “la Argentina se volvió muy cara en dólares”, lo que desincentivó la llegada de turistas extranjeros y al mismo tiempo incentivó los viajes de residentes al exterior.

Schteingart también destacó que esta situación se repitió en otros momentos de la historia reciente, como en los ciclos de 1980-81, los años noventa, 2011-2015 y 2017-2018, donde la presión sobre la demanda de dólares derivó en desequilibrios cambiarios.
En su análisis, el economista consideró que si bien sectores como Vaca Muerta o la minería muestran cierto dinamismo, no logran compensar la debilidad de otras exportaciones. El agro, la industria y los servicios explican más del 80% del comercio exterior y mantienen un bajo nivel de dinamismo.
El Gobierno de Javier Milei mantuvo una política que puede definirse como de apreciación del peso. La moneda local fue una de las que más se encareció respecto al dólar en 2024, con una revaluación estimada de alrededor del 40%, según datos relevados por GMA Capital. Esta situación volvió más costoso el país tanto para visitantes extranjeros como para los propios argentinos.
La publicación The Economist ubicó a la Argentina con el segundo Big Mac más caro del mundo, a un precio de 7 dólares. Por su parte, un relevamiento realizado por el diario El País mostró que el costo de tomar un café en Buenos Aires es el más alto de América Latina. Ambos indicadores reflejaron el impacto de la apreciación cambiaria en el nivel general de precios.
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