Entusiasmo electoral: por qué aunque se esperan subas de más de 20% para los bonos en dólares, los títulos en pesos asoman como mejor opción

Los inversores miran la victoria del Gobierno en las elecciones porteñas y crece la expectativa por un mayor ingreso de dólares por la cuenta capitales para el segundo semestre

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Javier Milei junto a Manuel
Javier Milei junto a Manuel Adorni (REUTERS/Tomas Cuesta)

El buen resultado obtenido por el Gobierno en la elección porteña despertó buenas expectativas para lo que viene, es decir, las elecciones legislativas del 26 de octubre. La consolidación del proyecto de la Libertad Avanza es un fuerte incentivo, según distintos analistas, para posicionarse en bonos en dólares.

El potencial de suba de los títulos dolarizados se ubica en torno al 23% hasta fin de año, según un informe publicado por Adcap Grupo Financiero. El título que estaría en condiciones de captar mejor el repunte sería, de acuerdo a las estimaciones de la ALYC, el Global 2035. También recomiendan bonos emitidos por la ciudad de Buenos Aires al 2037, que tienen mejores perspectivas que el Global 2038.

Semejante rally implica que la deuda pasaría a cotizar en niveles de USD 80, con una fuerte disminución de los rendimientos. El vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, indicó en una conferencia que el objetivo de la fase 3 del programa, junto con el desembolso del FMI, pasa por lograr una baja del riesgo país para que Argentina pueda regresar al financiamiento voluntario de deuda.

El ministro de Economía, Luis
El ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del BCRA, Santiago Bausili (REUTERS/Matias Baglietto)

Pero mientras tanto, habría varias empresas explorando la posibilidad de colocar deuda en el exterior, en parte para salir a cubrir los vencimientos que tienen este año. La ciudad de Buenos Aires también buscaría unos USD 500 millones para hacer frente a un pago de capital y conseguir algo de fondos frescos.

La buena noticia para el Central es que estas colocaciones de deuda -en caso de ser exitosas- representarían un ingreso de fondos en dólares que ayudarían a recomponer las reservas. En este escenario, el BCRA tendría menos presión para salir a comprar dólares antes que toque el piso de la banda cambiaria.

La apuesta sería por Boncer (que ajustan por inflación), más una tasa de alrededor del 10% anual

Pero la deuda en dólares no sería la que presenta el mayor potencial alcista, sino la nominada en pesos. En este caso, la apuesta sería por Boncer (que ajustan por inflación), más una tasa de alrededor del 10% anual.

Este tipo de instrumentos, sobre todo para los vencimientos 2026 y 2027, presenta oportunidades muy superiores. Considerando que el tipo de cambio se mantendrá relativamente estable y que los rendimientos en pesos son superiores, se podría conseguir con estos títulos un retorno 15 puntos porcentuales mayores al de los bonos dolarizados.

Este escenario plantea la posibilidad de que el tipo de cambio se mantenga con movimientos relativamente acotados, lo que vuelve mucho más atractivo a los títulos en moneda local.

Hay expectativa por el resultado
Hay expectativa por el resultado de la próxima reunión del MSCI en junio, donde se va a determinar en qué status queda el mercado bursátil argentino (REUTERS/Thomas White/Illustration/File Photo)

El mercado de acciones merece un párrafo aparte. Con esta posible suba de bonos tanto en pesos como en dólares, claramente las acciones bancarias serían las grandes ganadoras. Desde el acuerdo con el FMI vienen recuperando fuerte y están ya muy cerca de borrar las pérdidas acumuladas en los primeros meses del año.

Además, hay expectativa por el resultado de la próxima reunión del MSCI en junio, donde se va a determinar en qué status queda el mercado bursátil argentino. Está casi descartado un retorno tan rápido a la categoría de emergente. Sin embargo, podría revisarse esta posibilidad ya para el 2026. Otra opción es que las acciones locales peguen un salto y queden en el bloque de “fronterizos”.

Una mejora de estas características implicaría que una importante cantidad de fondos de inversión deberían incorporar acciones argentinas para imitar el índice. Aunque la mejora de esta clasificación no será inmediata, es posible que muchos empiecen a comprar por adelantado, antes que esté el hecho consumado.

La última vez que Argentina fue mercado emergente ocurrió durante el gobierno de Mauricio Macri, en 2018. Sin embargo, duró un suspiro porque se produjo la crisis cambiaria y luego se reimplantó el cepo.

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