
Tras la decisión del Gobierno, anunciada este miércoles por la noche, de rebajar a 0% los derechos de exportación para más de 4.000 Manufacturas de Origen Industrial (MOI), los industriales esperan ahora, ansiosos, la letra chica del decreto, prometido para ser publicado la semana próxima.
LA UIA festejó la medida porque fue mejor de lo esperado -había trascendido previamente que serían menos posiciones arancelarias las alcanzadas-pero al no incluir a los mayores complejos exportadores, que a su vez representan los principales insumos de la industria, la norma tendría un impacto acotado. El flamante presidente de la entidad fabril, Martín Rappallini, lo puso en estas palabras, este jueves en una entrevista en Infobae en Vivo: “Es un pequeño gran paso en el camino de la competitividad”.
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De acuerdo con el anuncio del ministro de Economía, Luis Caputo, la medida representa al 88% de los productos industriales y beneficiará inicialmente a 3.580 empresas, casi el 40% de las que exportan en Argentina. En 2024, el valor de las exportaciones de estos productos acumuló 3.804 millones de dólares y entre ellos se incluyen las agropartes, productos de fundición, maquinaria agrícola, óptica, vidrio, autopartes, maquinaria y equipo, relojería, preparados de sangre u hormonas elaborados por la industria farmacéutica, como tubos, cables e insecticidas. También a productos de alto valor agregado, como cosméticos, partes de motores y piezas de autos, como bombas, válvulas o engranajes, plásticos y metales, entre otros.
Cuál será el real impacto de la medida
Todos estos bienes pagan hoy derechos de exportación de entre 3% y 4,5% sobre el valor de la mercadería, retenciones que serán quitadas desde la publicación del decreto en el Boletín Oficial. Y aunque el listado de las posiciones arancelarias elegidas es amplio respecto del total -4.411 de las 5.431 que tributan derechos-, representan cerca del 20% de las exportaciones de manufacturas industriales (MOI), remarcaron fuentes industriales.
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Según datos del Indec, en 2024 las exportaciones industriales crecieron respecto al año anterior, al pasar de USD 20.744 millones a USD 22.053 millones. Sin embargo, siguen lejos del pico histórico de USD 28.790 millones alcanzado en 2011. Los casi USD 4.000 millones de exportaciones que beneficiará la medida muestra que el impacto es acotado. Aunque en la UIA no dejan de festejarlo.
“Esta es una muy buena noticia en tanto va en la dirección correcta de mejorar la competitividad argentina para incentivar la exportación, al dejar de exportar impuestos, y aliviar parte de la carga fiscal directa a parte del sector industrial exportador. Vale resaltar que Argentina es uno de los pocos países del mundo que grava con impuestos directos sus exportaciones industriales”, dijeron en la institución. Y agregaron que se trata de una medida que avanza en el camino de desgravar de los derechos de exportación a todo el sector industrial, y “resulta clave que se complete en una próxima etapa eliminando las retenciones que quedaron vigentes en los sectores exportadores de insumos industriales estratégicos como acero, aluminio e industria petroquímica, y de la industria automotriz, que de conjunto representan más del 80% de las exportaciones MOI”.
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El primer análisis que realizan en la UIA es que si se deja afuera a estos sectores, que son los que tienen más salida exportadora, la medida representará un alivio pero no será un incentivo tan fuerte en el este momento. “Hacen falta también otros mecanismos para equiparar la cancha”, dijeron en la entidad, aunque esperan el listado final para ver efectivamente cómo quedan los insumos difundidos.
Los equipos técnicos de la institución le habían entregado al Ejecutivo un listado de unas 3.700 posiciones arancelarias para ser consideradas, de las cuales 800 eran especialmente sensibles por tener una carga fiscal efectiva, es decir, donde los derechos de exportación superan a los reintegros. Ése era el escenario de mínima para la entidad; por lo tanto, que hayan sido más de 4.000 fue una grata sorpresa. Sabían los industriales que incluyan a los principales insumos porque tendría un alto costo fiscal que hoy el Gobierno no puede afrontar.
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Fuentes oficiales reconocen que el equipo económico evaluó incluir a los sectores más exportadores, pero finalmente optó por dejarlos afuera del beneficio por el alto costo fiscal que implicaría. En el marco de un fuerte compromiso con alcanzar un superávit fiscal primario, y bajo la meta de ajuste del 1,6% del PBI para este año, el Gobierno priorizó mantener el ingreso por retenciones en sectores que representan un volumen significativo de divisas. De hecho, por el mismo motivo, tampoco mantendrá la rebaja transitoria de retenciones al sector agropecuario, que termina a fines de junio.
Aún con esta limitación, la medida, que según Caputo se publicará la semana próxima, busca dar señales de apoyo a la producción nacional en un contexto de altos costos en dólares, un tipo de cambio bajo y un mundo que se volvió cada vez más proteccionista. A eso se le suma la caída del mercado interno y una creciente competencia con productos importados.
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Un viejo reclamo de la industria
“La Argentina es de los pocos países en el mundo que aplica derechos a las exportaciones de valor agregado. Además, el sistema de reintegros a las exportaciones no favorece la agregación de valor”, dice un estudio que realizó la UIA tiempo atrás sobre el tema y al que accedió Infobae.
Desde distintas cámaras industriales señalan que la eliminación de retenciones sería solo una parte de una política más amplia necesaria para mejorar la competitividad exportadora. Reclaman una reforma integral que contemple la mejora de los reintegros, mayor agilidad en los plazos de devolución del IVA y una estructura impositiva más favorable a la producción. “Nadie cobra para exportar. Si encima tenés que pagar impuestos por hacerlo, estás en clara desventaja frente a tus competidores internacionales”, resumió una fuente del sector.
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Durante la entrevista con Infobae en Vivo este jueves, Rappallini se refirió a los problemas de competitividad que tiene la industria, sobre los que vienen insistiendo desde hace tiempo: “Cuando hablamos de precios altos, no es solo por la inflación: hay distorsiones acumuladas en toda la cadena de valor que inflan el costo argentino”, explicó. Entre los factores que encarecen la producción, mencionó el costo fiscal, laboral y financiero, además de los problemas de infraestructura y logística. Consultado sobre si el Gobierno reconoce que el tipo de cambio actual no alcanza para compensar esos costos, Rappallini fue categórico: “Competimos con el mundo y con jugadores de gran tamaño. Si no nivelamos la cancha, perdemos”.
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