
La semana financiera arrancó con algo de alivio para los bonos en dólares, que mostraron subas que se profundizaron a lo largo de la jornada. No es sencillo identificar cuál fue el principal impulso de los títulos: si la promesa de Javier Milei de cumplir con el pago de la deuda “como sea” o la buena jornada que se vivió en los mercados internacionales tras la decisión de Joe Biden de bajarse de la carrera presidencial en Estados Unidos.
A la mejora de los bonos y la tranquilidad del mercado cambiario, se sumó que el Central volvió a comprar, esta vez fueron USD 50 millones. Fue una jornada, sin embargo, con poco volumen.
Ayer además se llevó adelante el inicio de la “fase 2″ del plan del ministro de Economía, Luis Caputo, que consiste en cerrar todas las canillas de emisión monetaria. El último paso, concretado ayer, fue eliminar definitivamente los pases del Central, que fueron reemplazados por Letras Financieras de Liquidez (LEFI), que serán emitidas por el Tesoro para que los bancos puedan colocar sus excedentes monetarios.
Mientras el Gobierno dio importantes pasos en las últimas semanas para ordenar el frente en pesos, tiene una asignatura pendiente y que no será de fácil resolución en relación al mercado de dólares.
El tema inquieta a los inversores, que ven cómo se sigue debilitando el poder de fuego del Banco Central. Un informe de Fundación Capital estimó que actualmente las reservas netas ya se encuentran en terreno negativo por alrededor de USD 4.500 millones.
A ese número hay que agregar otros USD 1.500 millones que se utilizarán para pagar vencimientos de intereses de la deuda en poder de bonistas en enero próximo. Y a ello se suma el compromiso de Caputo de salir a esterilizar los pesos que fueron colocados por compra de dólares desde fines de mayo, lo cual implicaría volcar a través del mercado financiero otros USD 1.700 millones.
“En un ejercicio teórico, si a las reservas netas actuales por – u$s 4.568 millones se le restan ambos montos, éstas alcanzarían los – u$s 7.650 millones y las reservas versión caja (que suma los pasivos no exigibles en el corto plazo) se ubicarían en terreno negativo”, explicaron desde Fundación Capital.
Un calculo parecido había efectuado el fin de semana el economista Fernando Marull, aunque con menos dramatismo en los números. De acuerdo a sus estimaciones, con los pagos y operaciones ya comprometidas, las reservas netas llegarían a un rojo de USD 5.000 millones en pocos meses, incumpliendo el acuerdo de acumulación que está vigente con el FMI.
Según su visión, la salida del cepo es inevitable para superar esta situación. “Seguimos asumiendo que esto sucederá en el cuarto trimestre. A pesar de la falta de dólares, la macro está más sana que en el pasado”, aseguró.
Nadie piensa en salir del esquema actual de restricciones cambiarias de un día para el otro, como sucedió a fines de 2015 cuando arrancó la presidencia de Mauricio Macri. Pero sí es posible que buscarán lograrlo de manera gradual y dando pasos con ese objetivo.
De lo contrario, si se mantuviera el cepo sin modificaciones en los próximos meses, el pesimismo de los inversores se les volvería en contra y sería todavía más difícil volver a acumular reservas.
“Deben revisarse alternativas que dinamicen el ingreso de divisas, como la suba de tasas de interés o la reducción transitoria de derechos de exportación. Esto traería calma cambiaria y servirían como puente hasta que se evidencie un ingreso de relevancia, cualquiera sea la fuente del mismo. Puede ser un desembolso del FMI, otros organismos, el blanqueo el nuevo RIGI”, agregó.
El Presidente hizo alusión a la posibilidad de conseguir dinero fresco a través de un mecanismo conocido en la jerga financiera como “repo”. Pero explicó que recién podría implementarse el año que viene si Argentina no recupera el acceso al financiamiento voluntario. Se trata de entregar bonos como garantía de préstamos por parte de bancos internacionales. No obstante, fuentes oficiales aseguraron que hay una negociación en marcha por un “repo” con bancos internacionales para pagar a los bonistas USD 2.800 millones en enero de 2025 y que podría anunciarse “mucho antes” de ese momento.
Por lo pronto, los bonos argentinos tuvieron subas generalizadas, con ganancias que oscilaron entre el 2% y el 3%, que se repartió tanto en las series cortas como en las de mayor duración, que vienen mucho más rezagadas en su cotización.
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