
En medio de un proceso de reestructuración a nivel global y enfrentando una significativa disminución en las ventas en el mercado argentino sumado a dificultades para colocar su producción en Brasil, la reconocida fabricante de electrodomésticos Whirlpool implementó un recorte de personal en su planta ubicada en la localidad bonaerense de Pilar. Este ajuste resultó en la reducción de la actvidas en uno de sus turnos de producción y el recorte de al menos 60 empleos, de una plantilla total que supo llegar a las 400 personas.
El ajuste en la planta de Pilar se da en medio de una tormenta perfecta. Tan sólo dos años después de haber sido puesta en funcionamiento como una apuesta para abastecer al mercado interno pero, más que nada, exportar en torno al 70% de la producción a Brasil toda una serie de factores se combinaron para forzar un freno. El golpe más reciente fue la baja de aranceles para la importación de lavarropas y heladeras, lo que ha intensificado la presión sobre los productores locales por parte de los bienes importados. Pero el problema no se resume a eso.
A fines de abril la compañía anunció globalmente la reducción de 1.000 puestos asalariados con el objetivo de reducir costos en toda su operación internacional. La cercanía de un posible cambio de management hace que su actual administración se enfoque en entregar una empresa saneada. En Argentina, este plan de reducción incluyó la salida de directivos, la desvinculación de operarios y suspensiones temporales, que se llevaron a cabo en dos oleadas, una en marzo y otra en mayo, según explicaron a este medio allegados a la empresa.
La planta de Pilar, que requirió una inversión de USD 52 millones, supuso en su momento una importante expansión de la empresa que muy poco tiempo después tuvo que ser revisada.
“Se llevó a cabo una reorganización del esquema de trabajo en la planta productiva en Pilar, concentrando el total de la producción en un único turno para transicionar hacia un modelo organizativo simplificado. La gran mayoría de los colaboradores del turno tarde asumieron funciones asociadas a la producción en el turno mañana buscando eficientizar muchos procesos”, dijo la empresa a Infobae.

“El segundo turno sigue funcionando con una operación reducida respecto al esquema previo, donde los colaboradores se enfocan en actividades de áreas de soporte productivo e inyección plástica. El objetivo es adaptar nuestro programa de producción al entorno actual para satisfacer las necesidades de los consumidores, optimizar la operación en el país y continuar fortaleciendo las operaciones de Whirlpool en Argentina de cara al futuro”, agregaron.
Según pudo saber este medio, la reestructuración global encontró a la operación argentina en una situación de debilidad. Los acuerdos de precios que llevaba adelante el Gobierno anterior fueron uno de los primeros clavos sobre el ataúd. Le siguieron las trabas para importar que dominaron todo el segundo semestre de 2023 y que hicieron casi imposible hacerse de insumos.
Tras el cambio de Gobierno, la devaluación de diciembre desplomó la demanda local. Pero lejos de abaratar la producción local para su colocación en Brasil, el aumento de los costos en dólares por una inflación en niveles récord de 30 años con tipo de cambio casi fijo dañó mucho la capacidad de competir afuera. El Impuesto PAIS sobre la compra de insumos también pesó en el hecho de que no cierren los números, confiaron fuentes.
Y, por último, la baja de aranceles a productos terminados importados terminó de configurar un escenario que no valía la pena seguir alargando.
La industria en general ha experimentado una contracción, con una baja del 21% interanual en marzo según el Indec, siendo uno de los sectores más afectados el siderúrgico. Además, la carga impositiva que pesa sobre la producción nacional ha elevado significativamente los precios de los electrodomésticos en Argentina en comparación con países vecinos como Brasil.
En este contexto, se proyecta una mejora gradual con la baja de las tasas de interés y la vuelta del financiamiento. “Vemos una desaceleración de la caída, aunque la corrección va a durar varios meses. Nos preparamos para cuando llegue el momento”, se anticipa desde la empresa.
La situación en Whirlpool es reflejo de una crisis más amplia en la industria argentina, con otras empresas realizando recortes similares y enfrentando desafíos económicos similares. La Unión Industrial Argentina y la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina han expresado su preocupación por la recesión continuada y el impacto en el empleo y la producción nacional.
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