
El panel de “Situación de la economía argentina” durante el 28° Simposio Internacional de Economía realizado por la Universidad de Tel Aviv convocó a los economistas Miguel Kiguel y Luciano Laspina. El director de la consultora Econviews y el ex asesor durante la campaña de Patricia Bullrich coincidieron en que Javier Milei asumirá una herencia muy mala que condicionará sus primeros meses de mandato, mientras que plantearon dudas sobre cuál será el nuevo esquema cambiario, la dinámica del ajuste fiscal y el respaldo político del nuevo Gobierno. Definiciones que, por ahora, no dio a conocer el próximo ministro de Economía, Luis Caputo.
Ante el auditorio congregado en el salón Versailles del Alvear Palace Hotel, también plantearon diferencias sobre la relevancia de la “bola de Leliq” en el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Ambos coincidieron, además, en el desafío que imponen los desequilibrios macroeconómicos que enfrentará La Libertad Avanza desde el 10 de diciembre, algo que retomó en el discurso de cierre del evento en el Alvear Palace Hotel la futura canciller Diana Mondino.
Al iniciar su discurso, Kiguel hizo referencia al actual ministro de Economía y candidato presidencial: “Si [Sergio] Massa recibió un hierro caliente, este no sabe lo que recibió”. El ex secretario de Finanzas llevó una presentación en la que hizo alusión a los octógonos negros que se utilizan en los envases de alimentos: “Tenemos exceso de inflación, gasto público desbordado, déficit fiscal, de brecha cambiaria, pobreza, riesgo país y reservas negativas”.

En ese sentido, Laspina sostuvo que la Argentina deberá “pasar por el purgatorio, que en realidad es el infierno que dejó Massa, para poder llegar al paraíso”. El diputado nacional calificó el “plan Caputo” como “shock fiscal y gradualismo monetario” y consideró que la consolidación de las cuentas públicas es una buena señal que solo se había visto, con poca efectividad, durante el Gobierno de Mauricio Macri.
“Es un plan de fase uno, porque como en todo plan de estabilización hay que comenzar con corregir los desequilibrios iniciales. La fase dos no la conocemos, lo que no quiere decir que no haya alguien que esté pensando en eso. Una pregunta es si esa etapa sería la dolarización”, puntualizó Laspina.
En su presentación, Kiguel hizo foco en las certezas y las dudas sobre el rumbo que tomará la economía con Milei: “Sabemos que no habrá dolarización, habrá un programa de shock fiscal, seguro habrá un acuerdo con el FMI pero por poca plata y que hay un mandato popular para hacer reformas pero que en el Congreso la van a tener que remar. No sabemos cuánto ajuste los van a dejar hacer, cómo van a lidiar con su situación parlamentaria, cómo se definirá el equipo económico, cómo resolver las Leliq, cómo van a desarmar el cepo y cuál va a ser la política cambiaria”.

“Eliminar el déficit fiscal, que ahora es de 5 puntos del PBI, es condición necesaria pero no suficiente para la Argentina. Lo que suceda en el Congreso y con la gobernabilidad será clave en el futuro”, añadió.
El director de Econviews resaltó que a diferencia de la experiencia de 2015, cuando se liberó el cepo y se dejó “flotar” al dólar, la situación actual es más compleja. “Podría haber un desdoblamiento inicial para los stocks, como la deuda comercial, y otro para los flujos nuevos. Destrabar el cepo es central. Esto hay que definirlo esta semana y el lunes después de la asunción hay que implementarlo”, apuntó.
En contraste con lo que ha expresado públicamente Milei, para Kiguel el stock de Leliq no es la causa principal por la cual no se pueda liberar el mercado de cambios. “El problema es que sobran pesos. Los pasivos remunerados del BCRA aumentan solo en términos nominales, la inflación los está licuando. Es un mito popular, puede haber un tema a futuro si la tasa de interés pasa a ser positiva pero hoy no lo veo”, afirmó el ex secretario de Finanzas.
Sin embargo, Laspina dijo que la Argentina debe cortar con los “dos motores de emisión monetaria” si quiere terminar con la inflación: “Uno es el déficit fiscal del Tesoro y el otro los intereses de deuda del BCRA que se pagan con emisión. Después podemos ver cómo se esteriliza, pero en principio es dinero nuevo lo que se emite para pagar”.
“No sabemos si hay fase dos del programa y si eso no es la dolarización. Los riesgos de que eso no esté claro es que el mercado puede estar haciendo cuentas todo el tiempo de a qué tipo de cambio se va a hacer y te afecte más la demanda de pesos. La estabilización va a requerir asumir más costos monetarios y fiscales que si solo se busca recuperar el peso”, advirtió el economista.
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