
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) decidió este miércoles aprobar una suba de las tasas de interés del país norteamericano de 25 puntos básicos, hasta situarlos en un rango objetivo de entre el 5,25% y el 5,50%, su nivel más alto desde enero de 2001.
De este modo, el banco central estadounidense reanuda la senda de endurecimiento de su política monetaria tras la pausa adoptada en la reunión de junio, y tras diez subidas de tipos consecutivas, dato que amplió a once los incrementos del precio del dinero aplicados desde que comenzó la secuencia en marzo de 2022.
“El Comité continuará evaluando información adicional y sus implicaciones para la política monetaria. Para determinar el grado de endurecimiento adicional de la política que puede ser apropiado para devolver la inflación al 2% con el tiempo, el Comité tendrá en cuenta el endurecimiento acumulativo de la política monetaria, la magnitud con la que la política monetaria afecta la actividad económica y la inflación, y el desarrollo de los factores económicos y financieros”, indicó la entidad que preside Jerome Powell.
La suba de un cuarto de punto en julio, descontada por el mercado, deja a los inversores pendientes de las posibles pistas que Jerome Powell, pueda ofrecer en la rueda de prensa que ofrecerá tras el anuncio de la decisión del Comité y ante las señales de desinflación que empiezan a mostrar los datos macroeconómicos.
El índice de precios del consumidor (IPC) de Estados Unidos se situó en el 3% interanual en el mes de junio, con una moderación de un punto porcentual respecto a mayo, en lo que representa la menor suba de los precios desde marzo de 2021. Por otro lado, el índice subyacente, que excluye de su cálculo los precios de los alimentos y la energía por su mayor volatilidad, cerró el sexto mes de 2023 con un incremento interanual del 4,8%, cinco décimas menos que el mes anterior.
Respecto del PIB de los EEUU, la primera economía del mundo creció un 0,5% en el primer trimestre de 2023 en comparación con los últimos tres meses del año pasado, una décima por debajo de la expansión registrada en el cuarto trimestre de 2022.
¿Qué significa para la Argentina?
-Desaceleración global. Es sabido que un incremento del costo del dinero se traduce en un condicionante recesivo para la actividad económica, pues se endurece el crédito y se desincentiva la inversión. También perjudica al consumo, pues incrementa la conveniencia del ahorro antes que la demanda por bienes y servicios. Un mundo que crece menos demanda menos productos, algo perjudicial en un período en el cual la economía argentina necesita exportar más.
-Presión bajista para commodities. Habitualmente, cuando Estados Unidos sube la tasa se fortalece el dólar y caen los precios de los commodities, entre ellos, los principales productos de exportación de la Argentina, que son los granos y sus derivados industriales. Si eso sucede sería una “doble Nelson” para el Banco Central, ya que se sumaría al impacto de la sequía.
-Aislamiento financiero. El rendimiento de los Treasuries a 10 años de EEUU alcanza el 3,9% anual, en zona de máximos desde julio de 2008. Si el Gobierno de EEUU paga más por sus emisiones de deuda, absorbe fondos globales, lo que se llama “vuelo a la calidad”, y restringe el financiamiento a países emergentes, que tienen que pagar más tasa de interés por la deuda que emiten.
Es cierto que la Argentina está “proscripta” de los mercados voluntarios de deuda por su insolvencia y numerosos incumplimientos, pero en el futuro va a necesitar reinsertarse en ellos para financiar a tasas razonables su abultados pasivos del sector público, de unos USD 400.000 millones, todo un desafío dado que el riesgo país -que mide la brecha de tasas con los bonos del Tesoro de los EEUU- todavía sigue cerca de los 2.000 puntos básicos.
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