
Las dudas sobre el futuro de la deuda argentina continúan a la orden del día, como lo demuestra el nivel de riesgo país que se mantiene por encima de los 2.400 puntos. La abrupta caída de las reservas en el primer trimestre y el deterioro de las cuentas fiscales no hicieron más que alentar nuevas especulaciones sobre lo que podría ocurrir a partir del recambio presidencial.
La calificadora Moody’s volvió sobre el tema en su último reporte sobre la economía argentina, manteniendo además la nota de la deuda en uno de los escalones más bajos.
“El balance de riesgos está sesgado hacia una contracción más profunda, una inflación más alta y una mayor presión sobre las escasas reservas de divisas del Banco Central, lo que complica las perspectivas de ajuste postelectoral y aumenta el riesgo de incumplimiento hacia 2024-25″, asegura.
De esta forma, Moody’s retoma uno de los temas más sensibles para el Gobierno que asumirá el 10 de diciembre: ¿hay realmente capacidad para evitar una nueva reestructuración de la deuda?
En medio de la disputa que se desató dentro del PRO por las elecciones porteñas, Patricia Bullrich habló sobre este tema en una entrevista por FM Milenium. La precandidata presidencial aseguró que “reestructurar la deuda sería romper contratos y perjudicaría la seguridad jurídica, no es algo que esté en nuestros planes”.
Los principales economistas que la acompañan son Luciano Laspina, actualmente diputado, y Carlos Melconian, que ya ocupó la presidencia del Banco Nación durante la gestión de Mauricio Macri y ahora preside el IERAL de la Fundación Mediterránea.
Los vencimientos de la deuda en dólares son muy bajos en lo que resta del año. El pago más importante será el 9 de julio próximo, cuando habrá que hacer frente a vencimientos de bonos dolarizados por unos USD 1.000 millones, tal como ya ocurrió en enero. Sin embargo, a partir de 2024 los vencimientos aumentan y se vuelven aún más pesados en 2025.
Para ese momento, se abren dos opciones para cumplir con los acreedores: refinanciar a través de la emisión de nueva deuda en los mercados internacionales o conseguir un superávit fiscal lo suficientemente alto como para pagar sin acceder al financiamiento. Si no se da ninguno de estos dos escenarios, la única opción sería ir a nueva reestructuración, luego de la ya efectuada por Martín Guzmán en agosto de 2020, en plena pandemia.
Moody’s advirtió sobre un mayor deterioro de las variables macroeconómicas en lo que resta del actual gobierno: “Hay poca voluntad política para promulgar medidas de ajuste más allá de políticas fortuitas para salir del paso hasta las elecciones generales de octubre”.
Los bonos argentinos tuvieron un fuerte rebote a fines de 2022 y principios de 2023, que llegó a su pico cuando se puso en marcha el programa de recompra de deuda, que insumió poco más de USD 500 millones de las reservas. Pero luego de eso hubo un importante retroceso y ahora las cotizaciones entraron en una suerte de letargo, moviéndose en un estrecho rango que va de los USD 25 a los USD 30.
Eso significa que los precios continúan en valores de default y por ahora no se ve reacción. Algunos analistas recomiendan posicionarse en títulos argentinos, apostando que los precios podrían subir hasta niveles de USD 40. La confirmación que no competirá Mauricio Macri y que tampoco lo haría Cristina Kirchner permite proyectar un escenario de candidatos moderados y al mismo tiempo más amigable para los mercados financieros que el kirchnerismo duro.
La debilidad de los bonos contrastó con otro nuevo impulso que tuvieron las acciones locales en las últimas jornadas, pero en buena medida influido por factores externos: la suba del precio del petróleo y la firmeza del mercado brasileño tuvieron mucho que ver en la escalada. Al mismo tiempo, los dólares financieros se mantienen estables, todos por debajo de los $ 400.
En el corto plazo los títulos se seguirán moviendo por decisiones ajenas a la posibilidad de una reestructuración. En los últimos días las cotizaciones parecen más bien influidas por los planes de canje de deuda en dólares anunciado por el ministerio de Economía.
La medida de la Comisión Nacional de Valores de favorecer las operaciones de “contado con liquidación” con Bonares (ley local) en detrimento de bonos Globales (ley local) se hizo notar. Ayer los primeros subieron en promedio 3%, porque se incentivó la demanda al reducirse a 24 horas la necesidad de parking, es decidir el tiempo que debe esperarse para completar la dolarización vía títulos. En cambio, para los Globales ese plazo se extendió a tres días, generando una caída cercana al 1%.
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