
El Gobierno dará a conocer hoy el dato de inflación de enero y será peor a lo previsto. Lejos de consolidar una tendencia a la desaceleración, que ya se había interrumpido en diciembre pero por apenas dos décimas, el INDEC informará hoy un registro para enero que estará en torno a 1 punto por encima del mes anterior. Impactado por subas en precios regulados y también por alimentos, en los que el súbito aumento del precio de la carne tuvo una incidencia clave, el IPC del mes pasado ronda el 6 por ciento. Este dato da por tierra con los intentos del equipo económico de generar expectativas de inflación en torno al 4% hacia marzo como se autoimpuso el ministro de Economía, Sergio Massa, y deja un alto piso para todo el primer trimestre.
En este sentido, las proyecciones entre analistas locales que participan del relevamiento de expectativas del Banco Central (REM) arrojó una pauta promedio del 5,6% para el IPC enero. Es el caso, por ejemplo, de Econviews, que coincidió con el promedio. Según Isaías Marini, economista de la consultora, “la inflación de enero estuvo impulsada principalmente por aumentos en los regulados. En ese sentido, la mayor incidencia vino de la división vivienda, electricidad, gas y otros combustibles, por el aumento de las tarifas de luz, gas y agua en el AMBA”, indicó. También tuvieron su impacto en el índice el ajuste de las tarifas de transporte público en el área metropolitana -por lejos la región con mayor peso en el índice- y la suba de combustibles, de prepagas y las telecomunicaciones.
Hacia adelante, febrero y marzo, presentan un desafío recargado y los analistas empiezan a descontar que nuevamente los registros mensuales se presenten “con un 6 adelante”.
La Fundación Libertad y Progreso estimó la inflación en 6,3% para el mes pasado y “de cara a febrero, la dinámica inflacionaria seguirá por encima del 5% mensual, lo que llevaría a que se cruce la barrera del 100% anual en el IPC general”, afirmaron desde la entidad.

Coincide en la estimación de enero la consultora C&T Asesores Económicos, que atribuyó al salto estacional del turismo y el incremento en alimentos y bebidas no alcohólicas un peso determinante en el indicador, ya que habrían aumentado a un mayor ritmo que en diciembre, en torno al 5,3 por ciento.
En tanto, la inflación de los trabajadores, que realizan la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y el Centro para la Concertación y el Desarrollo (CCD), se ubicó en 5,5%, alcanzando el 98% en los últimos doce meses, máxima marca desde 1991. La suba, según la universidad, fue impulsada por “productos estacionales como turismo, frutas y verduras, acelerándose en 0,2 puntos porcentuales respecto a los 5,3 registrados en diciembre”.
Ecolatina, en tanto, espera un valor de 5,5% debido a la dinámica de los alimentos y los servicios regulados. En tanto que EcoGo, proyectó 5,6% mientras que Analytica midió un 5,8% para enero.
Con ese escenario, el secretario de Comercio, Matías Tombolini, ya reconoció que hubo una aceleración en enero dada por “la estacionalidad y el peso del rubro servicios en estos meses por turismo y recreación”.

El funcionario, que acaba de cerrar la renovación de Precios Justos con aumentos máximos de 3,2% admitió, sin embargo, que el control de precios no va a bajar la inflación per se, sino que el objetivo es “cerrar la brecha fiscal y el financiamiento monetario del déficit, emitir menos, y acumular reservas” y que los programas de precios son herramientas complementarias que no pueden existir en el vacío. ”Es un programa de precios que intenta operar sobre expectativas de inflación”.
También el secretario de Industria, José Ignacio de Mendiguren, admitió que la inflación será “más alta que la de diciembre”.
“La gente compra igual, con precios que no debería convalidar. Y eso no nos ayudó. También hubo algunos ‘problemas estacionales’ durante el primer mes del año”, según explicó el funcionario.
“Esto sucede entre otras razones porque en la temporada hubo un movimiento de turismo y abusos de precios, el límite lo pone muchas veces la capacidad de compra de la gente”, indicó. Por su parte, el flamante jefe de asesores presidenciales, Antonio Aracre, ya anticipó que no sólo en enero sino también en febrero “jugaron una mala pasada la sequía y el cambio de lógica de la retención de ganado, impactando el aumento de carne”. Reconoció también que en marzo, con el inicio de las clases, estarán los ajustes del colegio y los útiles, por lo que va a resultar complicado llegar al 3,8% que prometió el ministro Massa, pero señaló que en abril existe “toda la oportunidad de llegar a ese escalón”.
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