
El director del Banco Central (BCRA), Agustín D’Attellis, afirmó este viernes que “es complejo” elaborar un plan de estabilización para la economía y admitió: “Me quedé corto cuando pronostiqué 70% de inflación” para el 2022.
“Este año ha habido una dinámica que estaba mostrando una aceleración de la inflación. Me quedé corto cuando pronostiqué 70% de inflación, porque estamos por encima de eso, y todo apunta a que vamos a terminar en un registro muy alto, que sería de un 90 o 95 por ciento. La proyección que plantea el Presupuesto 2023 es la hoja de la política económica, donde se pueden ver los grandes lineamientos en materia fiscal y monetaria”, dijo en Modo Fontevecchia, programa emitido por Net TV y Radio Perfil.
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“Es hacia donde se está yendo, no una proyección objetiva. Todo está orientado a reducir gradualmente la tasa de inflación, que está en un ritmo mensual alto, e indica que en septiembre vamos a estar en registros similares a los de julio y agosto. Tenemos que pasar a un cuatro o cinco por ciento mensual”, agregó el economista.
D’Attellis aseguró que “todas las medidas que se están tomando y las que están en estudio tiene que ver con ir desacelerando la inflación. Por ejemplo, pasó con la rueda especial para que liquiden los exportadores de soja y eso ayude a descomprimir la brecha cambiaria”.
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“Se está hablando mucho de un plan de estabilización, pero en esta situación es complejo. Hay cuestiones en estudio dentro del equipo económico, pero no con una idea terminada y consensuada. Se van tomando medidas con el objetivo de desacelerar la inflación. Queremos tener la situación más estabilizada y clara para empezar a coordinar las cuestiones de fondo de un plan de estabilización”, apuntó el directivo del BCRA.
Éxito del dólar soja
A través del denominado dólar soja, un cambio diferencial de $200 por dólar que sólo está vigente durante el mes septiembre para el complejo sojero, y que empezó a aplicarse el martes 6 de septiembre, ya se liquidaron en el mercado de cambios USD 5.041,5 millones en 13 ruedas operativas, por encima de lo previsto por el Gobierno para el transcurso del mes, unos 5.000 millones de dólares.
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El lunes pasado el Banco Central dispuso que las cerealeras, los acopiadores y otras empresas que hayan vendido a través del mecanismo de “dólar soja”, que les ofrece un tipo de cambio diferencial de 200 pesos no podrán comprar acceder al mercado de cambio en ninguna de las múltiples variantes que funcionan en la Argentina: ni a través de las modalidades financieras (dólar MEP o “contado con liquidación”) ni del “dólar solidario”. Ni siquiera a través de la compra de divisas para “ayuda familiar”.
De este modo, el bloqueo para acceder al dólar que dispuso la entidad que preside Miguel Pesce destinado al sector sojero es absoluto. La entidad aspira a que se queden en pesos después de haber vendido su producción, un activo dolarizado, a los exportadores.
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D’Attellis explicó que en ese caso hubo “un error de interpretación de una de las partes cuando se terminó de redactar esa norma. El error tenía que ver con la idea de excluir a las personas humanas y que sólo rija para las jurídicas. En ese sentido, la norma se corrigió rápidamente. Se agrandó mucho esto diciendo que había una interna, pero sólo fue un error de interpretación. Las personas humanas no deberían haber sido incorporadas en la primera norma, pero se corrigió fuera del horario de funcionamiento de las operatorias financieras”.
De todos modos, a lo largo de la semana las liquidaciones de “dólar soja” continuaron sostenidas en niveles muy altos pese a las restricciones establecidas por el BCRA. Hay que recordar que el ministro de Economía, Sergio Massa, indicó al presentar el esquema del dólar “soja”, que el sector prometió liquidar USD 1.000 millones en sus primeras 72 horas de funcionamiento, que se ampliarían a USD 5.000 millones a lo largo de todo septiembre, un objetivo que fue alcanzado con una semana de anticipación.
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En esa línea, el BCRA fijó la tasa mínima para el financiamiento a productores que mantengan un stock de soja superior a 5% de su producción en el equivalente a 120% de la última tasa de Política Monetaria. La entidad exceptuó de esta tasa a los productores cuyo monto total de financiaciones en el sistema financiero no supere el importe equivalente a $2 millones y que acrediten no tener un acopio de su producción de soja superior al 5% de su capacidad de cosecha anual.
“Todas las medidas importantes que se toman están consensuadas dentro del equipo económico. Se estaba habilitando una rueda especial, con un beneficio muy importante, y la retención de granos estaba en créditos que estaban tomando con tasas muy atractivas. Había que acomodar esa situación, pero fue algo consensuado. No hubo ninguna corrección”, confió D’Attellis.
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