
Los problemas para importar insumos para la producción y bienes finales podrían agravarse en los próximos meses, a partir de las dificultades del Banco Central para acumular reservas y, en especial, del aumento de los costos de esos productos. Para las empresas la situación se agrava todavía más ante los posibles cortes de suministro de gas durante los meses de invierno.
Los faltantes son cada vez más notorios en distintos sectores. Las autopartistas enviaron esta semana una carta al BCRA, advirtiendo que sólo les queda stock hasta mayo. En caso de no habilitarse un volumen mayor de divisas, las terminales automotrices tendrían que disminuir la cantidad de turnos de trabajo y adelantar vacaciones.
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También se hicieron públicas en los últimos días las advertencias de los importadores de café, ya que no alcanzarían los dólares autorizados a girar por el Banco Central. Son más notorios los faltantes en distintos sectores como medicamentos, calzado y ropa deportivo y artículos de tecnología, como computadoras o celulares.
Paradójicamente, el volumen de importaciones tocó un récord histórico en marzo, al superar los USD 7.000 millones mensuales, un 33% más que el mismo mes del año anterior. Esta cifra redujo drásticamente el superávit comercial del mes a menos de USD 300 millones. Sin embargo, no fue suficiente para abastecer adecuadamente al mercado local en una cantidad de rubros.
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El fantasma de los faltantes seguramente estará presente en el encuentro que hoy mantendrá el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, con representantes de las grandes compañías alimenticias. Pero el tema central del encuentro pasará por las quejas relacionadas al abastecimiento adecuado para el programa de Precios Cuidados. “No es que no hay producto, lo que pasa que la gente lo que primero se lleva es lo más barato, es lógico”, señalan desde las compañías.
El fuerte aumento de los precios en dólares de productos que importa la Argentina, especialmente en lo que se refiere a insumos industriales, representa un escollo adicional. Allí también pesa mucho el precio de los fletes que se disparó como efecto directo de la pandemia. En dos años subieron nada menos que 167% en dólares, encareciendo notablemente el ingreso de productos importados.
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El panorama se complica más porque el Banco Central no logra comprar dólares en el mercado. En abril terminaría apenas unos USD 150 millones arriba y casi la misma cifra se acumula en lo que va de 2022. En cambio para esta misma fecha del año pasado, la acumulación de reservas había sido de USD 3.300 millones.
El titular del BCRA, Miguel Pesce, impuso para este año una “regla de hierro” a los importadores: sólo se autorizará el acceso a divisas al tipo de cambio oficial por el mismo nivel del año pasado más un 5% como máximo. Pero para muchísimos sectores esto representa un gran problema porque los productos son mucho más caros que en 2021 y además la demanda del mercado local creció, por lo que resulta más difícil abastecerla.
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Se supone que en mayo deberían ingresar más dólares de la cosecha gruesa y darle al Banco Central un poco más de margen de acción. Pero no es tan así. Por un lado porque está vigente el compromiso asumido como el FMI de acumular reservas. La meta pactada para el segundo trimestre lo obliga a comprar USD 2.300 millones hasta finales de junio. Por lo que se vio hasta ahora, una exigencia por demás complicada.
Pero además se viene la necesidad de gastar mucho más dólares para importar energía, puntualmente Gas Licuado de Petróleo (GLP). Esa mayor necesidad sólo puede obtenerse a partir de quitarle a otros sectores, por lo que en invierno podría agravarse la escasez de divisas.
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Desde el Gobierno le aclararon a la Unión Industrial Argentina (UIA) en la última reunión mantenida esta semana que más del 80% del total de importaciones que entran a la Argentina corresponden a insumos para la producción. Esto significa además que el ingreso de bienes finales está cayendo a niveles mínimos.
La brecha cambiaria, que sigue encima del 65%, es un fuerte incentivo para que los importadores traten de comprar todo lo posible para asegurarse un tipo de cambio que es mucho más bajo que el que se opera en el segmento financiero. Aún con la caída de los últimos meses, hay pocas chances de que se vaya a achicar mucho más en los próximos meses.
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