La industria del vino en la Argentina, ante un verdadero “cuello de botella”

La escasez de envases a raíz de un incendio en una planta vidriera se agudiza. El Gobierno no quiere resignar un arancel del 10% y una tasa del 3% a la importación, como pidió Mendoza

Una imagen al interior de Verallia, que hasta el incendio de septiembre proveía el 80% de las botellas de vino de exportación
Una imagen al interior de Verallia, que hasta el incendio de septiembre proveía el 80% de las botellas de vino de exportación

El 19 de septiembre un incendio en la fábrica de envases de vidrio de Verallia, en Rodeo de la Cruz, provincia de Mendoza, generó en la industria vitivinícola argentina un cuello de botella que, lejos de resolverse, se agravará en los próximos meses.

Tras el incendio en una línea de producción, Verallia, que según fuentes del mercado producía unas 25 millones de botellas mensuales, redujo su producción al 50% de su capacidad previa, y se reducirá más aún, a un 30%, cuando en enero deba hacer paradas técnicas postergadas en abril pasado, debido a la alta demanda.

La dificultad cuesta dólares: Verallia, precisa Patricia Ortiz, presidente de Bodegas de Argentina, proveía el 80% de las botellas para la exportación de vino.

La escasez también afecta al mercado interno, estrechamente conectado, y se notó más a medida que las bodegas fueron agotando su stock de botellas y empezó la temporada de mayor demanda de vinos y espumantes. Hacia marzo 2022, será peor: con la vendimia, las bodegas necesitan vaciar sus tanques y empezar a cargar la nueva producción. Necesitan embotellar o tener lugares donde guardar el vino.

Algunas bodegas grandes recurrieron a la exportación a granel, a embotellar en destino, resignando ingresos y valor agregado local (embotellado, etiquetado, corchos, cobertura del corcho, cartón, logística, mano de obra, combustible), una solución insatisfactoria que, además, los expone al riesgo de pérdida de mercado.

Algunas bodegas grandes recurrieron a la exportación a granel, con embotellado en destino, resignando ingresos y valor agregado local

La solución no es sencilla: se calcula que Verallia restablecerá su nivel de producción recién en la segunda mitad de 2022. Para suplir el faltante, el gobierno mendocino compró 1,5 millones de botellas a Cattorini (el otro gran productor local de envases y botellas de vidrio) que ya empezó a distribuir entre las pequeñas bodegas.

Toneles necesitados de botellas donde verter su contenido. Se calcula que Verallia restablecerá su nivel de producción recién en la segunda mitad de 2022
Toneles necesitados de botellas donde verter su contenido. Se calcula que Verallia restablecerá su nivel de producción recién en la segunda mitad de 2022

No es soplar y hacer botellas

Eso es solo una pitanza para un faltante estimado en más de 40 millones de botellas. Un grupo de trabajo integrado por el ministro de Economía de Mendoza, Enrique Vaquié, y los subsecretarios de Agricultura y Ganadería (Sergio Moralejo) y de Industria (Alejandro Zlotolow) detectó, a través de un grupo de bodegas españolas, a un productor de botellas de Túnez, África, e involucró a ProMendoza (ente provincial de promoción de exportaciones) y Mendoza Fiduciaria en la importación a través de un fideicomiso, de 15 millones de unidades y un flujo adicional mensual de un millón mientras dure la emergencia botellera.

Una muestra de 5 modelos de botella, de un total de 21 que se usaban, ya fue aprobada por las cámaras del sector y la Coviar (Corporación Vitivinícola Argentina)

Pero importar botellas vacías (“aire”, explica Ortiz) es caro, no solo por el flete, 5.000 dólares por contenedor, que carga en promedio unas 30.000 botellas, sino también por el 10% de arancel más 3 % de tasa de estadística que cobra el gobierno nacional, a lo que hay que sumar el flete terrestre hasta destino. El arancel se aplica a las botellas que quedan dentro del país, afectando el precio en el mercado interno.

Gestiones

El 23 de septiembre, 4 días después del incendio en Verallia, Vaquié le envió una nota al ministro de Agricultura y Ganadería de la Nación, Julián Domínguez, explicándole el “estrés de oferta” ante la escasez de envases de vidrio (botellas y frascos) en los mercados interno y externo de vinos, aceite de oliva y conservas, claves de la agroindustria mendocina. “Esta disminución de las ventas interna y externa provoca efectos negativos no solo en las empresas vitivinícolas, olivícolas y conserveras, etc., sino que también afecta la provisión y los precios de estos productos en el mercado interno y externo y el ingreso de divisas provenientes de la exportación de los mismos”, explicó Vaquié, y pidió eximir temporalmente del arancel del 10% y la tasa de estadística del 3%. Domínguez derivó la consulta al ministerio de Economía.

Con la próxima vendimia se agudizará el problema, porque las bodegas necesitan vaciar sus tanques para la nueva producción. Necesitan embotellar o conseguir nuevas piletas
Con la próxima vendimia se agudizará el problema, porque las bodegas necesitan vaciar sus tanques para la nueva producción. Necesitan embotellar o conseguir nuevas piletas

Moralejo, el subsecretario de Agricultura y Ganadería mendocino, contó a Infobae, que hace más de seis semanas iniciaron consultas con 3 miembros del equipo del ministro Martín Guzmán: Agustín Lodola, subsecretario de Programación Regional y Sectorial, María Sol Pascualini, subsecretaria de Coordinación Tributaria Internacional, y Anastasia Daicich, directora de Seguimiento y Gestión, sin tener respuesta alguna. Infobae consultó al respecto a Economía, y al cierre de esta nota no tenía respuesta. Tampoco Verallia respondió a preguntas de este medio, pero fuentes consultadas dieron valores coincidentes sobre su nivel de producción y situación del mercado.

Además, Bodegas de Argentina, la cámara más grande del sector, hizo gestiones por la eximición de aranceles y estadística ante el ministerio de Desarrollo Productivo, que encabeza Matías Kulfas; la gestión fue derivada al secretario de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa, Ariel Schale, sin resultados.

Importar aire “sin comer vidrio”

La cámara pudo averiguar del precio CIF de botellas a importar desde China, a nada menos que 95 centavos de dólar. Mientras, Mendoza avanzó en sus tratos con el productor de Túnez. El precio FOB de las botellas tunecinas depende del modelo. De los ya aprobados, el más barato arranca en 33,5 centavos de euro (37,8 centavos de dólar), de vidrio blanco, transparente, y llega a 40,7 centavos de euro (46 centavos de dólar) para uno de vidrio verde oscuro. Esto es, entre 38 y 46 pesos por botella, a lo que hay que agregar el flete. A USD 5.000 por contenedor con 30.000 botellas, son unos $17 por botella.

El cambio de modelo de botella puede hacer que un vino, en especial en los de alta gama, pierda reputación y posicionamiento en el mercado
El cambio de modelo de botella puede hacer que un vino, en especial en los de alta gama, pierda reputación y posicionamiento en el mercado

La importación de 15 millones de botellas implica 500 contenedores. Y si la situación se prolonga seis meses, a un millón extra de botellas por mes, 700 contenedores en total, unos USD 3,5 millones de fletes marítimos. A eso hay que agregar el 10% de arancel, el 3% de tasas de estadística y el flete terrestre desde el puerto de Buenos Aires hasta destino.

El primer contenedor de botellas tunecinas ya está en camino. Como la importación la hace Mendoza, es “técnicamente absurdo”, dijo Moralejo a Infobae, que la Nación le cobre a la provincia 13% de impuestos por traer un insumo del que no hay ni habrá por un tiempo suficiente producción interna.

Incluso el cambio de botella puede afectar la reputación y posicionamiento de un vino. El tema tiene sus bemoles, como el gramaje del vidrio. Canadá, por caso, prohibió el ingreso de botellas de más de 450 gramos de peso. Las pesadas son las más caras, pero su costo es absorbido en los valores de los vinos de más alta gama.

Incluso a las bodegas grandes, que pueden afrontar por su cuenta la importación de botellas, les cuesta conseguir proveedor externo, por la escasez global de vidrio y botellas y las dificultades para contratar buques y contenedores en un mundo logísticamente complicado y desde un país geográficamente excéntrico. A lo que se suma el temor de que un nuevo proveedor nuevo y desconocido envíe, por caso, botellas de descarte, explicó Ortiz.

Distintos tipos de vidrio de la producción de Verallia
Distintos tipos de vidrio de la producción de Verallia

Según un trabajo del Ministerio de Desarrollo Productivo, el “complejo uva” exportó en 2020 unos USD 984 millones (se incluyen allí las ventas de mosto) y la vitivinicultura es el complejo de mayor productividad en generación de divisas, a razón de USD 4.800 por hectárea sembrada, además de atender un importantísimo mercado interno.

Mercados interno y externo

De hecho, la Argentina sigue siendo uno de los países de mayor nivel de consumo de vino por habitante del mundo. Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura, en 2020 se consumieron internamente 942,6 millones de litros, de los cuales 59,6% fueron envasados en botella, 36,1, % en tetrabrick, 3,8% en damajuana y 0,4% en “otros envases”. El consumo total aumentó 6,5%, pero en botellas aumentó 12%, mientras en tetra cayó 3,1 por ciento. A su vez, en los primeros 9 meses de 2021 el despacho interno fue de 614,2 M de litros, contra 708,1 M de igual período de 2020, una caída del 13,3 por ciento.

En 2020 se consumieron internamente 942,6 millones de litros de vino, de los que 59,6% fue en botella. El consumo total aumentó 6,5%, pero en botellas aumentó 12%, mientras en tetra cayó 3,1%,. El impulso empezó a perderse este año

En cuanto a la exportación, en 2020 se vendieron al exterior 395,3 millones de litros, de los cuales 257 millones (65%) fueron varietales, con un crecimiento total del 26,6%. En el caso de Mendoza, la exportación fue de USD 727 millones el año pasado, de los cuales 627 millones fueron de vino fraccionado (botellas).

A nivel nacional, el impulso empezó a perderse en 2021. En los primeros 9 meses se exportaron 259,7 millones de litros, contra 310,9 millones del mismo período de 2020, una caída del 16,5%, que probablemente se agudice por la falta de botellas, sobre las que un gobierno necesitado de divisas aparentemente no se resigna a dejar de cobrar aranceles en pesos.

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