
El Fondo Monetario Internacional confirmó que el ministro de Economía Martín Guzmán y la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, se reunirán el 23 de marzo en Washington y reconoció que las negociaciones “van a llevar tiempo” antes de alcanzar un acuerdo, en medio de las especulaciones sobre si el Gobierno esperará hasta después de las elecciones parlamentarias para cerrar un nuevo programa financiero.
En una conferencia de prensa, el vocero del organismo Gerry Rice comentó que “las discusiones (entre los funcionarios argentinos y los técnicos del FMI) están en proceso, son activas y constructivas”, dijo. Sobre la agenda de trabajo y si sería posible resolver las negociaciones en mayo -tal como preveía inicialmente el Gobierno- Rice afirmó que “va a tomar tiempo” y pidió “esperar” a los resultados de las reuniones entre Guzmán y Georgieva.
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“Nuestro objetivo es muy claro: ayudar a la gente de Argentina tanto como podamos. Un programa del FMI puede ayudar a fortalecer la economía a través de un crecimiento sostenible, inclusivo y que esté liderado por el sector privado, además de ayudar a los más vulnerables. Esos son los principios”, dijo Rice.
El funcionario aseguró que ambas partes están “comprometidas” en las discusiones y que los técnicos del organismo esperan que Argentina defina “su plan económico” que pueda tener “un amplio apoyo” y que “pueda ser apoyado por el Fondo”. Sobre la agenda que abordarán Guzmán y Georgieva el 23 y 24 de marzo, Rice dijo que estará enfocada en “cómo el FMI puede ayudar a llevar adelante esas políticas”, apuntó.
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Guzmán viajará a Washington para destrabar una negociación que ya acumula siete meses y que tuvo pocos avances. El objetivo del Gobierno es reprogramar la devolución de los USD 45.000 millones que el FMI desembolsó hacia el Tesoro entre 2018 y 2019, en una negociación que estuvo teñida de las internas políticas del Frente de Todos en los últimos meses, por distintos motivos.
En primer lugar, la coalición de gobierno tironea respecto a una de las características centrales que debería tener el nuevo programa con el Fondo: su duración. En términos generales, un extended fund facility (EFF) como el que anunció que busca firmar el Poder Ejecutivo tiene una duración de 10 años. De todas formas, desde principio de año algunos funcionarios sugirieron que una meta deseable para la Casa Rosada sería un programa a 20 años.
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La lógica detrás de este planteo es que como el programa stand-by de 2018 acordado entre el Gobierno de Mauricio Macri y el FMI liderado en ese momento por Christine Lagarde tuvo características “excepcionales” respecto a qué monto de préstamo accedió el país, la reestructuración de ese crédito fallido no tendría por qué seguir la letra tallada en piedra del estatuto del Fondo.
La segunda discusión abierta tiene que ver con el momento para acelerar y firmar el nuevo acuerdo. El calendario original que planteó Martín Guzmán implicaba tener un programa financiero nuevo con el Fondo Monetario en mayo para encarar de inmediato la otra negociación de la deuda que tiene en el horizonte la Argentina: el Club de París. A este consorcio de naciones acreedoras, el Gobierno debería pagarle unos USD 2400 millones pendientes de la hoja de ruta rubricada por Axel Kicillof en 2014.
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Pero incluso desde el Ministerio de Economía admite que “los tiempos políticos” son los que mandarán en un año electoral como este y -con ayuda del ingreso de divisas por las exportaciones-, en el mejor de los casos el Poder Ejecutivo podría atravesar este año sin acuerdo con el FMI, que quedaría entonces para después de las elecciones de medio término.
Por otra parte, durante su conferencia de prensa Gerry Rice afirmó que la evaluación autocrítica que hará el staff del FMI sobre el acuerdo con la Argentina de 2018 “ya fue emprendido” pero que el directorio del organismo aún no tiene un calendario previsto sobre en qué momento aprobará y publicará ese reporte.
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Tal como explicó Infobae, la autocrítica del Fondo por el programa fallido con la Argentina se tramitará por dos canales: un informe del propio staff y otro de la Oficina de Evaluación Independiente del FMI, una entidad que no depende del directorio ni de los técnicos y que trabajará en los próximos meses en un análisis sobre el caso argentino. Según esperan los expertos, el informe podría ser muy crítico de la gestión del Fondo en la relación con el país.
Consultado sobre el anuncio de la querella criminal que el Gobierno de Alberto Fernández realizará contra funcionarios del macrismo que estuvieron involucrados en el acuerdo con el Fondo Monetario, el vocero del FMI afirmó que el organismo “no comenta sobre los procedimientos judiciales como práctica estándar”.
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