
Las líneas aéreas están entre el grupo de empresas más golpeadas por la pandemia de conoravirus. Con desplomes en sus operaciones y pérdidas millonarias en todo el mundo. Nathalie Larivet, gerente General Air France KLM para Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay, anticipó que la compañía europea proyecta recuperar sus niveles de 2019 recién en el año 2023. Sin embargo, ratificó que la aerolínea mantendrá su operación en la Argentina y anticipó el cronograma de vuelos que prevén a partir de octubre.
—Aunque no está oficializado, hay una idea de que los vuelos se reanuden en octubre
—Escuchamos eso. Pero no se puede viajar para turismo, es muy claro. No quiere decir que las fronteras vayan a estar abiertas. En este caso, las aerolíneas no van a necesitar hacer el trámite de validación con las autoridades argentinas. Podemos decidir la frecuencia de los vuelos, pero no quiere decir que no haya restricciones a los viajes.
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—¿Cómo adaptó la empresa su cronograma de vuelos?
—La situación va cambiando. Todas las aerolíneas pensaban que iban a tener vuelos comerciales desde septiembre y finalmente no ocurrió. En julio y agosto fuimos la primera compañía en establecer un programa de vuelos regulares con dos vuelos semanales, uno a París y otro a Amsterdam. En septiembre logramos tener cuatro vuelos por semana, dos de Air France y dos de KLM. Duplicamos la oferta y mantenemos los tres vuelos de carga. Desde el cierre de las fronteras argentinas hasta ahora realizamos 55 vuelos de repatración y llevamos más de 12.000 personas.
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—¿Cuántos vuelos habían previsto antes de las restricciones?
—Antes de septiembre habíamos previsto ocho vuelos semanales (tres de Air France y cinco de KLM). Tuvimos que cambiar y bajar las frecuencias porque la fronteras están cerradas. Debemos reprogramar, pedir la autorización de los vuelos a los ministerio de Relaciones Internacionales, Transporte, Salud y la Anac. Es un proceso más complicado que con los vuelos comerciales. De los ocho vuelos que habíamos previsto tenemos finalmente cuatro, pero con las restricciones de viajes hasta Europa y en la Argentina la demanda es más baja.
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—¿Con esta frecuencia se consigue que los vuelos vayan completos?
—En julio y agosto, con las restricciones de los vuelos, desde la Argentina hasta Europa fueron llenos. En el otro sentido, menos. En septiembre, depende de la semana, pero hay vuelos que están llenos.
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—¿Los principales motivos de viajes son laborales y repatriaciones?
—Los que pueden viajar a Europa, y específicamente a Francia y Países Bajos son los que tienen doble nacionalidad, y hay muchos en la Argentina, los residentes europeos y su familias y los que tienen visa especial de trabajo o de estudio. Los turistas no pueden viajar en ninguno de los dos sentidos, pero lo que vemos es que hay bastante personas que quieren viajar después, en octubre, y en los meses futuros. Lo que constatamos es que la gente espera para estar seguros de poder viajar.
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Hay tanta incertidumbre, las fronteras se abren y se cierran, y la gente prefiere esperar. En un vuelo de largo recorrido, habitualmente se reserva tres o cuatro meses antes o más y ahora es casi la semana anterior. Hay un cambio de comportamiento. Por eso ofrecemos la flexibilidad para que las personas no tengan miedo de perder su ticket.
—En las ciudades de América Latina donde ya están operando con normalidad, ¿cómo evoluciona la demanda?
—En los lugares donde las fronteras están abiertas hay más tráfico inmediatamente. Pero puede cambiar de un día a otro. Es difícil saber qué va a pasar. La gente espera tener la certidumbre de viajar para reservar. En la Argentina, en octubre hemos pedido el mismo programa que en septiembre, con dos vuelos de KLM por semana y dos vuelos de Air France. Si los vuelos están autorizados, no vamos a cambiar en octubre, nos quedamos con el mismo programa.
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Después de octubre, nuestro programa de vuelos comerciales previsto es de cinco vuelos semanales para KLM y tres vuelos semanales con Air France. A partir del 7 de diciembre, retomamos los vuelos a Santiago de Chile y a partir del 14 de diciembre, tendremos cinco vuelos semanales a París. Vamos a ampliar la oferta y el objetivo es alcanzar los siete vuelos por semana hacia París, Amsterdam y Santiago de Chile el año próximo, pero es progresivo y escalonado y dependerá de la situación.
—¿En cuanto tiempo estiman que puede llegar una recuperación?
—Cuando la crisis empezó teníamos 5% de nuestro programa. En agosto, gracias a la apertura de fronteras dentro de Europa alcanzamos un 40% a nivel mundial. Ahora estamos operando 85% de nuestra red habitual en Air France y 90% en KLM. Operamos casi en todos los lugares pero con menos frecuencia y los vuelos no están llenos. Lo que pensamos es que para recuperar el nivel de 2019 vamos a tener que esperar hasta 2023. Va a ser muy gradual.
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Lo que va a cambiar son los vuelos domésticos, donde vamos a parar de operar en las rutas donde hay tren TGV (de alta velocidad) con menos de dos horas y media de viaje desde el aeropuerto de Orly. Vamos a cortar estas rutas por un acuerdo con el Gobierno francés.

—¿El temor de viajar en medio de la pandemia puede ser un freno por mucho tiempo?
—Los clientes pueden cambiar su viaje y no pierden el ticket. Y nuestra prioridad es garantizar el mejor nivel de seguridad de nuestros pasajeros y de nuestro personal durante todo el recorrido en el aeropuerto y abordo. Hemos implementado medidas de seguridad, desinfección, uso obligatorio de mascarillas, control de temperatura y filtros de aire HEPA que renuevan el aire totalmente cada tres minutos, son los que se usan en los quirófanos.
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—Varias aerolíneas extranjeras decidieron abandonar las rutas a la Argentina, ¿lo evaluaron en algún momento?
—Con la Argentina tenemos una relación muy larga, de casi 100 años con Air France y 75 con KLM. Buenos Aires es una ruta muy importante tanto por el turismo, que no hay por ahora, como por los viajes de negocios. En todos estos años, a pesar de todas las crisis globales y locales, siempre logramos adaptar nuestra operación.
Estamos apoyando a la Argentina. Creo que somos la compañía que ofreció más vuelos de especiales de repatriación hasta Europa.
—¿Se van a mantener las tarifas o va a ser más caro viajar?
—Las tarifas son iguales que antes de la crisis. El sistema depende de la oferta y la demanda. Si los vuelos van llenos, las tarifas crecen. Pero todo el sistema de tarifas que tenemos para los vuelos comerciales a partir del 25 de octubre es igual. Para los meses futuros ofreceremos promociones como antes de la crisis. Nada cambia desde este punto de vista.
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