El mercado confía más en las empresas que en el Estado: los bonos de firmas argentinas volvieron a su valor previo a las PASO

La deuda en dólares de YPF, Pampa Energía, Arcor y otras empresas argentinas ya alcanzó o está a punto de tocar el precio en dólares que tenían el 9 de agosto, antes del derrumbe de los activos locales. En cambio, los bonos soberanos siguen 50% por debajo de aquella fecha

Muchas empresas tienen proyectos parados por falta de financiamiento y esperan una señal positiva de la renegociación de la deuda soberana para salir a conseguir financiamiento
Muchas empresas tienen proyectos parados por falta de financiamiento y esperan una señal positiva de la renegociación de la deuda soberana para salir a conseguir financiamiento

Mientras que la Nación está inmersa en un difícil proceso de renegociación de la deuda a dos frentes, las empresas argentinas que emiten deuda en el exterior prácticamente dejaron atrás las turbulencias financieras que golpearon al país el año pasado. Los bonos en dólares de empresas energéticas y de otros sectores atravesaron en las últimas semanas un umbral muy presente en la memoria de los inversores: el precio que tenían el 9 de agosto, el último día hábil antes de las PASO. Mientras que los papeles de deuda corporativa ya volvieron a cotizar a niveles previos al que fue el peor día de la historia de la Bolsa porteña, los títulos soberanos no recuperaron para nada la confianza del mercado. Siguen a la mitad de su valor.

“El costo de defaultear no es el mismo para un corporación que para un soberano claramente. Una mancha y no volvés más a los mercados como empresa”, dijo Mariano Marcó del Pont de Silvercloud Advisors.

El 12 de agosto de 2019 no fue un día más para el mercado financiero argentino. El índice S&P Merval de la Bolsa porteña perdió el 45% de su valor en dólares en ese día, mientras que el precio de los bonos soberanos cayó a la mitad.

Fue el peor día de la historia del Merval y, a nivel mundial, la segunda peor caída para un índice bursátil en 70 años. Ningún activo que tuviera la etiqueta de “Argentina” quedó indemne. Cayeron acciones locales y que cotizan en Wall Street por igual, papeles de bancos y alimenticias, emisiones de deuda provinciales, fideicomisos financieros que se usan para dar préstamos en cuotas y, por supuesto, también los bonos que las empresas argentinas colocan en el mercado internacional.

Los activos argentinos están lejos de recuperarse del golpe. El índice líder de la Bolsa porteña, dada la baja del precio de las acciones que lo componen y la devaluación del peso -moneda en que cotizan- todavía está más de 30% por debajo del valor en dólares que tenía el 9 de agosto.

Los bonos soberanos en dólares la pasaron aún peor. Sólo por dar algunos ejemplos: el Bonar 2020 pierde 52,51% desde las PASO, el Bonar 2024 49,27% y el que vence en 2025 está 47,22% por debajo del precio que tenía antes de que la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner sorprendiera por la abultada ventaja que obtuvo en las primarias.

Desde aquel momento, las cosas mejoraron poco. Hubo caídas extra que llevaron a los activos financieros locales a pisos históricos y luego se recuperaron, alzas y bajas, un rebote posterior a la confirmación de Martín Guzmán como ministro de Economía que estuvo impulsada más porque las expectativas del mercado eran excesivamente pesimistas que por grandes indicaciones de lo que iba a hacer en su cargo el nuevo funcionario. Pero en todo ese proceso la deuda corporativa, la que emiten las empresas argentinas, recuperaba terreno.

Claramente el mercado está diferenciando entre el riesgo soberano y el riesgo corporativo. Son empresas que tienen un rating crediticio por encima de la Nación. No porque la Nación defaultee las empresas van a hacerlo; hasta en 2001 YPF y muchas empresas pagaron sus vencimientos", dijo Gustavo Neffa de Research for Traders. "Además, muchos inversores cambiaron sus posiciones de bonos soberanos a corporativos. Por ejemplo fondos estructurados que tienen que tener parte de su cartera en Argentina, optaron por colocar su dinero en bonos de YPF.

Detrás de ese fenómeno hubo un trabajo hormiga de los “CFO”, los encargados de finanzas, de las principales emisoras del país. Viajes, llamadas y conferencias sirvieron para organizar canjes o refinanciaciones que evitaron los defaults corporativos a pesar del cierre del mercado.

Pero, además, la llegada del nuevo Gobierno trajo el último impulso. Desde la cartera que dirige Matías Kulfas, el ministerio de Desarrollo Productivo, llegó un guiño orientado más que nada al sector energético: la necesidad de divisas del país obligaba a respetar la rentabilidad del sector, mantener los contratos de tarifas e incentivar la inversión en la gran esperanza exportadora, Vaca Muerta. El guiño se repitió en infinidad de reuniones con empresas locales, firmas extranjeras y los fondos que sostienen con sus inversiones al sector.

El costo de defaultear no es el mismo para un corporación que para un soberano claramente. Una mancha y no volvés más a los mercados como empresa (Mariano Marcó del Pont)

El Bono YPF 2024 cotiza hoy 4,25% por debajo del valor que tenía antes de las PASO. Otro de Pampa Energía con vencimiento en 2027 se mantiene 5,03% más barato que antes de las primarias de agosto. El Bono Tecpetrol 2022 está apenas por encima de su valor del 8 de agosto y, fuera del sector energético, las emisiones de Arcor a 2023 y Aeropuertos Argentina 2000 a 2027, también superaron el precio previo al colapso.

La recuperación del valor de los bonos corporativos es tal que, prácticamente, el mercado está a punto de abrirse de nuevo para que las empresas argentinas tomen deuda en el exterior. Sólo falta un detalle, que la reestructuración de deuda de la Nación de una señal de avance concreto que permita descartar nuevas turbulencias como las de agosto pasado.

Tenemos parados proyectos de inversión a la espera del financiamiento necesario. Nos mantenemos en contacto con nuestros inversores habituales y la voluntad de cerrar está, hoy podríamos hacerlo a una tasa teórica del 15%, tan cara que prácticamente es cambiar plata, pero en principio podríamos hacerlo para empezar a trabajar porque a los dos años tenemos la opción de precancelar y salir a una tasa mejor”, dijo el CFO de una empresa argentina que emite en el exterior. “Sólo hace falta que se cierre la renegociación de la deuda y el mercado se abre, de hecho antes que eso, porque muchos fondos van a estar interesados en ganar un poco más de tasa al suscribir antes de que se confirme el acuerdo en cuanto haya alguna señal clara de que avanza”, agregó.

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