
La baja en las tasas de interés llegó también a los préstamos. Aunque el recorte en el costo de endeudarse es aún más lento que el retroceso en el rendimiento de las colocaciones a plazo fijo, ya se empieza a notar el descenso. Con todo, el repunte del crédito al sector privado es todavía pequeño y, según especialistas, las tasas son todavía demasiado altas como para que se haya vuelto atractivo endeudarse.
El total de préstamos en pesos al sector privado creció 2,7% en diciembre en comparación con el mes previo, por debajo de las estimaciones de inflación del 4,2% para este mes, y también de la tasa de interés promedio de mercado. De ahí surge que se mantuvo la tendencia a las cancelaciones netas.
Pero las realidades son distintas según el tipo de préstamo. Mientras que el financiamiento a empresas es el más dinámico entre las líneas que otorgan los bancos, el crédito al consumo tiene un desempeño más modesto y, lo que es más, disímil: mientras que el stock de financiamiento con tarjeta crece 3,59% en términos nominales, también por debajo de la inflación, el de préstamos personales se contrae incluso sin incluir el impacto del avance de los precios, cae 0,58% con datos al 26 de diciembre.
“De consumo lo que más está avanzando es tarjeta de crédito, préstamos personales y prendarios vienen retrocediendo todo el año”, dijo Guillermo Barbero de First. “Para las familias, todavía no parece un buen momento para endeudarse, la tasa tendría que bajar más aún", agregó.
Es que la velocidad de la baja de tasas fue distinta entre los préstamos y los depósitos. Mientras que la tasa de referencia de política monetaria cayó de casi 86% anual en septiembre al 55% anual actual, 31 puntos porcentuales de recorte, la de los depósitos a plazo fijo minoristas perdió casi 19 puntos porcentuales en el mismo período y la que cobran los bancos por préstamos personales se achicó apenas 7,6 puntos porcentuales.
La diferencia entre ritmos de baja no se puede atribuir sólo a la codicia de los bancos. La tasa de préstamos personales es mucho menos volátil que la de depósitos y la de referencia. Es decir, si bien bajó menos, nunca acompañó del todo la suba de la tasa de la Leliq. Así, el promedio de tasas del sistema en créditos personales apenas si superó 77% en septiembre y hoy está por debajo del 70% anual por primera vez desde las primarias de agosto.
Son, claro, tasas nominales anuales. Si se considera el costo financiero total, que suma a la tasa todos los costos asociados a un préstamo, la cifra llega a superar el 100% anual.
“Las tasas de interés de los préstamos, de las tarjetas de crédito no están bajando con la misma celeridad, me refiero al costo financiero total. Hay una proyección de que la inflación de este año debería rondar entre 40% y 50%, por lo tanto es muy difícil que las tasas de interés bajen mucho este año. Además es probable que haya líneas de crédito subsidiadas, con lo cual los bancos van a tender a compensar con créditos más caros”, dijo Mariano Otálora, director de la Escuela Argentina de Finanzas Personales. “Así que no, no es momento porque las tasas no son razonables, la verdad no veo ningún tipo de beneficio”, agregó.
Fuerte contracción del mercado
En comparación con un año atrás, el stock promedio de préstamos personales cae 4,47%. Esto es, medido en pesos corrientes, se achicó el monto que los bancos tienen prestado en términos reales, dado que la inflación acumuló más de 54% en ese período.
“Fue casi una coincidencia entre las partes. Los clientes tomaron menos crédito por las altas tasas, pero los bancos subieron las tasas y endurecieron los requisitos para cuidar su cartera y prestar a los perfiles de menos riesgo ante el aumento de la mora”, dijeron en un banco de capital extranjero.
Las altas tasas y el parate económico también afectaron a los prendarios. En un contexto de caída del 42,7% de los patentamientos en el año, el stock promedio de préstamos en pesos perdió 2,78% en diciembre respecto al mes anterior y 18,66% en comparación con diciembre de 2018.

La vía de financiamiento al consumo que más se sostiene es la tarjeta de crédito. La última a la que las familias renuncian. Mientras que en diciembre el stock promedio sube 3,58%, en términos interanuales lo hace al 47,08%. No alcanza a equiparar la inflación del mes ni la del año, pero es la línea que más se le acerca. La que menos retrocede en términos reales. Claro que no es precisamente porque las familias tiendan a financiar saldos impagos o a pagar sólo el mínimo, los casos en los que la tasa de tarjeta de crédito se aplica, sino por el uso de cuotas sin interés.
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