Moody's considera que la capacidad del Gobierno para brindar apoyo a los bancos será cada vez más débil.
Moody's considera que la capacidad del Gobierno para brindar apoyo a los bancos será cada vez más débil.

Moody’s Investors Service cambió la perspectiva del sistema bancario argentino a negativa desde estable debido al deterioro de las condiciones operativas que están afectando los perfiles de riesgo de activos, el capital y las ganancias ajustadas por inflación.

En un nuevo informe, Moody’s señaló el debilitamiento de las condiciones de financiamiento y la alta vulnerabilidad a los shocks externos, reflejados en los retiros significativos de depósitos. La perspectiva negativa es consistente con la revisión a la baja de la calificación soberana de Argentina.

“La volatilidad financiera tras las elecciones presidenciales afectará negativamente la actividad económica, aumentará la inflación y posiblemente incrementará las tasas de interés”, afirmó Valeria Azconegui, vicepresidente de Moody’s.

“La recesión probablemente se extenderá hasta 2020, y la inflación se mantendrá en 55% en 2019 y 40% en 2020. También esperamos que la presión sobre el peso se mantenga en el horizonte de la perspectiva, la cual seguirá afectando la confianza de los inversores y consumidores, y limitará las oportunidades de negocio de los bancos”, acotó Azconegui.

La volatilidad financiera tras las elecciones presidenciales afectará negativamente a la actividad, aumentará la inflación y presionará al alza de las tasas

Moody’s señaló que la inflación y las tasas de interés extremadamente altas aumentarán la morosidad y limitarán el refinanciamiento de la deuda, mientras que los créditos tendrán una contracción significativa. Pese a las recientes disminuciones, la cobertura de reservas para pérdidas crediticias seguirá siendo adecuada para mitigar las pérdidas previstas.

Además, Moody’s especificó que el índice de capital común tangible de los bancos disminuirá en el horizonte de la perspectiva a pesar de las altas ganancias nominales, el débil crecimiento de los créditos que limita el consumo de capital y los moderados pagos de dividendos.

“La incertidumbre política de Argentina y la incertidumbre cambiaria resultante probablemente seguirán debilitando la base de depósitos de los bancos, a medida que continúe la dolarización y la confianza de los inversores se vea afectada”, sostuvo Marcelo de Gruttola, AVP Analyst de Moody’s.

En ese contexto, la liquidez caerá desde niveles relativamente fuertes a medida que disminuyen los depósitos, y su calidad sufrirá un deterioro debido a su exposición al soberano a través de las reservas de divisas, la deuda soberana y las Letras del Banco Central.

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