El economista español propuso recrear el rol del Banco Central como prestamista de última instancia del Estado nacional (Maximiliano Luna)
El economista español propuso recrear el rol del Banco Central como prestamista de última instancia del Estado nacional (Maximiliano Luna)

El economista se mostró convencido de que la fórmula para superar la crisis que afecta a la Argentina por el cierre de los mercados de deuda para financiar el déficit fiscal, esto es el exceso de gastos sobre ingresos, es pedirle al Banco Central que emita los pesos faltantes.

"Un Estado soberano en términos monetarios no necesita pedir dinero prestado porque lo puede crear. Esa restricción financiera es el pilar por el que ataca la academia convencional, hacernos creer que no hay suficientes recursos financieros para cualquier tipo de política pública", retuiteó la diputada por el Frente de Todos, Fernanda Vallejos.

Sin embargo, otra parte de la biblioteca de los economistas se nutre de las enseñanzas del Premio Nobel Milton Friedman, de la Universidad de Chicago, quien acuñó la frase marcada a fuego en sus seguidores; "La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario", esto es de exceso de moneda respecto de los deseos de los agentes económicos del sector privado.

"Hay otra forma de inyectar el dinero de la que nunca se nos ha hablado: es el déficit público. Es una aportación neta de activo financiero. O sea, todo peso o euro de déficit público es un euro o peso de ahorro privado", reprodujo en un hilo de tuits la diputada del Frente de Todos, tras la exposición de Eduardo Garzón, profesor ayudante de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid en el seminario de Experiencias Comparadas.

Hay otra forma de inyectar el dinero de la que nunca se nos ha hablado: es el déficit público. Es una aportación neta de activo financiero. O sea, todo peso o euro de déficit público es un euro o peso de ahorro privado

Y destacó´la legisladora la referencia del economista español a la coyuntura local: "En el caso argentino hay cuestiones históricas y hasta psicológicas, la gente quiere ir al dólar. Eso se combate desde la Teoría Monetaria Moderna, con controles de capitales. Sería la única forma de lograr que no hubiese una fuga tremenda de dólares".

Frente a esa definición no son pocos los economistas, como Carlos Maslatón, que consideran que "el límite a la emisión de dinero es la demanda de pesos. Y ese límite es hoy de cero, porque nadie quiere un peso".

El límite a la emisión de dinero es la demanda de pesos. Y ese límite es hoy de cero, porque nadie quiere un peso (Carlos Maslatón)

La larga historia de confiscaciones de ahorros privados en pesos, sea por la vía de la devaluación del peso, como de la conversión de depósitos a plazo fijo a 7 días por el canje por un bono a 10 años de plazo, como ocurriera durante la hiperinflación de 1989, al comienzo del gobierno de Carlos Menem, desde mediados de los 70, han sido los principales responsables del apetito por el dólar y el crecimiento de una economía bimonetaria, con el consecuente efecto negativo para el desarrollo de un mercado de capitales robusto.

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