Emilio Basavilbaso, titular de la Anses (DyN)
Emilio Basavilbaso, titular de la Anses (DyN)

Luego de varios meses, la Anses actualizó la información del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), reflejando el efecto de la devaluación y la caída que sufrieron los activos argentinos. A fin de marzo de este año, el patrimonio sumaba 1,86 billones de pesos, es decir 43.000 millones de dólares.  

La caída respecto a diciembre de 2017, es decir previo al salto del dólar, resultó abrupta. En apenas 15 meses, el patrimonio medido en moneda dura cayó USD 23.700 millones, ya que en aquel momento totalizaba los USD 66.700 millones. Las razones son obvias: el salto cambiario provocó una pérdida muy fuerte de las valuaciones en dólares, pero además los bonos también tuvieron fuertes caídas en sus paridades, lo que profundizó el efecto negativo.

El Fondo, en pesos
El Fondo, en pesos

Quienes tienen a su cargo el manejo del FGS procuran tener otra lectura y resultan que el aumento de la rentabilidad medida en pesos al menos logró superar el ajuste de las jubilaciones. El año pasado, la rentabilidad del Fondo de Garantía del organismo que preside Emilio Basavilbaso aumentó un 37,5%, mientras que las jubilaciones lo hicieron un 28,5%. Claro que perdió contra la inflación acumulada en 2018, del 47,6 por ciento.

En el primer trimestre de 2019 la evolución fue un poco más alentadora. El FGS subió 13%, mientras que las jubilaciones lo hicieron 11,8%, similar a la inflación acumulada hasta marzo.

La información sobre la evolución de la cartera del Fondo que administra la ANSES resulta muy relevante, porque es el primero que se publica desde septiembre, es decir se trata del primero en seis meses.

En el primer trimestre de 2019 la evolución fue un poco más alentadora. El FGS subió 13%, mientras que las jubilaciones lo hicieron 11,8%, similar a la inflación acumulada hasta marzo.

La información sobre la evolución de la cartera del Fondo que administra la ANSES resulta muy relevante, porque es el primero que se publica desde septiembre, es decir se trata del primero en seis meses.

El salto cambiario provocó una pérdida muy fuerte de las valuaciones en dólares, pero además los bonos también tuvieron fuertes caídas en sus paridades, lo que profundizó el efecto negativo

El FGS es el principal inversor institucional de la Argentina y heredó los activos provenientes de la estatización de las AFJP en 2008. Pero a pesar del paso de los años, la cartera que maneja es similar a la de hace más de una década, lo que refleja una falta de flexibilidad que termina yendo en contra de los intereses de la propia ANSES y de los jubilados.

El 59% de la tenencia del Fondo de Garantía siguen siendo títulos públicos, es decir que se mantiene una altísima concentración en bonos del Estado. Por lo tanto, cada vez que sube el riesgo país, como sucedió por ejemplo en abril, el impacto sobre el valor de la cartera es inmediato.

En acciones hay un 12%, pero nuevamente el problema sigue siendo la rigidez. Se trata de la misma cartera que se heredó hace más de una década, no reflejando los cambios ni las oportunidades que aparecen en el mercado. En su momento, la ANSES le vendió las acciones que tenía de Petrobras a Pampa Energía y hace pocos días también se desprendió de una pequeña participación en Quickfood. Fuera de esto, esas participaciones no tuvieron movimiento alguno.

El Fondo de Garantía que adminstra ANSES consiguió en el primer trimestre de 2019 ganarle a la inflación. Pero la pelea es mucho más complicada cuando se trata de mantener el patrimonio medido en dólares
 

Se dan hechos insólitos. Como el FGS no puede invertir en el exterior, como sí sucede con el resto de los inversores de la Argentina, está impedida por ejemplo de comprar acciones de Mercado Libre, que duplicaron su precio en un año. Este tipo de limitaciones termina jugando en contra de los propios intereses de los jubilados.

Un 5,8% del activo del FGS son préstamos a provincias y se redujo sustancialmente la participación de plazos fijos, representando sólo 2% de la cartera.

Por otra parte, el 4,9% de la cartera se encuentra dentro del rubro "disponibilidades", por lo que se estima que serían dólares "¨cash" . Esas divisas provienen del cobro de cupones y amortizaciones de títulos públicos en cartera.  Se trataría de algo más de USD 2.000 millones, una cifra que se habría ampliado luego de los vencimientos de bonos en abril y principios de mayo. Sólo de Bonar 24, la ANSES habría recibidó cerca de USD 300 millones adicionales.

La cartera del FGS sigue mostrando una gran concentración de títulos públicos, que representan casi el 60% del total. Y el 12% que posee en acciones es el mismo que tenía cuando se estatizaron las AFJP en 2008, salvo Petrobras y ahora Quickfood

El FGS también se transformó en un importante comprador de Letras del Tesoro, con lo cual asegura un "colchón" cada vez que el Gobierno sale a ofrecer estos instrumentos de financiamiento de corto plazo. En el primer trimestre el valor de la cartera de estas tenencias aumentó en $64.000 millones, totalizando $128.000 millones. "Durante el trimestre se registró una adquisición neta de USD 139 millones y $50.000 millones", según se detalló.

Por otra parte, los recursos del FGS también le están permitiendo al Gobierno realizar políticas activas para otorgar financiación a jubilados y beneficiarios sociales. Recientemente se informó que ya fueron otorgados más de un millón de préstamos a través del programa Créditos ANSES. La intención es volcar unos $ 125.000 millones hasta las elecciones, teniendo en cuenta que la tasa del 50% anual es casi la mitad de lo que se cobra hoy en el mercado por un préstamo personal.

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