El ministro de Transporte Guillermo Dietrich (Matías Baglietto)
El ministro de Transporte Guillermo Dietrich (Matías Baglietto)

Pese al enojo que transmite el presidente Mauricio Macri y al desencanto de la sociedad, el Gobierno trata de mostrar convicción en la política que está llevando adelante y trata de responsabilizar no sólo a el ex ministro Roberto Lavagna de la herencia recibida.

"Lavagna no es un epicentro que estamos mirando ni mucho menos", dijo el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich. Y circunscribió la falta de credibilidad en el plan económico a los votantes del kirchnerismo. "Más allá de la discusión de la performance de la economía, hay una gran transformación", enfatizó respecto de las obras de infraestructura.
"¿Cuánto va a ponderar eso respecto de la inflación? Yo creo que en el momento del voto lo va a ponderar mucho", dijo, en diálogo con un grupo de periodistas, entre los que estaba Infobae, tras firmar la adquisición de equipos meteorológicos para los aeropuertos.

Algunos analistas dicen que el Presidente muestra cierto nerviosismo y preocupación por el momento que se está viviendo y que hay un tiro por elevación a Lavagna, que puede llegar a ser candidato.

-Hay cero nerviosismo y cero preocupación en su tono. Sí muchísima convicción de los desafíos que tiene el país, de los costos de la mentira sistemática de algunos dirigentes políticos. Y no es un tiro por elevación a Lavagna ni a nadie en particular, sino a una dirigencia política que estuvo 30 años al frente de los destinos del país y nos dejó sin infraestructura, con 30% de pobreza, serios problemas de empleo, bajo nivel de instituciones, Justicia y narcotráfico y delincuencia crecientes. Es la convicción de un camino en el que estamos resolviendo muchísimos problemas y hay muchísimos otro por resolver. Veo total convicción en el Presidente.

¿Hubo enojo hacia algún sector interno por un supuesto plan B con la candidatura presidencial de María Eugenia Vidal?

– No hay plan B. Mauricio se enoja con muchos de estos tipos que dicen cualquier cosa. No sólo es para Lavagna, es para Massa, Scioli, un listado enorme de gente que estuvo gobernando el país y dejó desastres. No es una persona, es un grupo de dirigentes políticos argentinos que son irresponsables. Lavagna no es un epicentro que estamos mirando ni mucho menos, sino que reflejan él y muchos otros a una dirigencia política que tuvo la oportunidad y no hizo ninguna transformación. Más allá de la discusión de la performance de la economía, hay una gran transformación.

Lavagna dijo que si la sociedad no cree, ningún plan económico funciona,  ¿hay un problema de credibilidad en el plan económico más allá de las transformaciones?

-No creo en la definición de que la sociedad no crea. Simplificamos el pensamiento de la sociedad. No es lo mismo la persona que vive en Mendoza, que en González Catán, que el chacarero que comienza su cosecha que el empresario pyme de la industria del calzado. Hay muchas miradas distintas. Un porcentaje enorme de la sociedad no solo que cree, sino que nos pide que no aflojemos. Es lo que uno se cruza todo el tiempo. Claramente hay un sector de la sociedad que tiene cierta representatividad que cree que Argentina no tiene salvación y hay que acostumbrarse a vivir en esa degradación sistemática que hemos tenido, y está representado por las políticas del kirchnerismo. Pero no es un reflejo de la sociedad ni mucho menos. Si no, no hubiéramos ganado en 2015.

Las expectativas de inflación, la dolarización, la caída de la imagen del gobierno indican que cuesta…

– Cuesta sí, no dejo de costar. A algunos les cuesta más que antes y a algunos menos que antes. A algunos les va mejor y a otros peor. Hoy se está trabajando fuertemente en los cimientos. Para crecer, se necesita infraestructura. Y lleva tiempo. Y los gobiernos llevan cuatro años y las cosas llevan más de cuatro años, por eso nadie las hace.

El tema es que la sociedad les dé otro voto de confianza.

– No tengo duda que lo va a dar. Creo que si definimos que hoy estamos en el peor momento, seguro vamos a estar mejor, porque vamos a estar mejor todos los meses. Febrero fue récord histórico de venta de cemento. Marzo no creo que sea el mejor mes, pero va a ser un mes de mayor venta que febrero.

En febrero cayó la producción de acero

– Hay algunas buenas y otras no. Aún así, si hubiese una elección, es posible, no seguro, que Macri ganaría.

En segunda vuelta.

– No importa, ganaría. Si es por un voto o por 20 es lo mismo. Este año va a ir mejorando. Todo esto que hacemos de infraestructura tendrá un gran impacto. Kilómetros de rutas terminadas, aeropuertos, metrobuses, kilómetros de trenes de carga, de pasajeros, puertos. Un montón de cambios. Acabamos de cambiar el sistema de cruce de Argentina a Chile, simplificando todo, que tiene un impacto tremendo. Esas cosas la gente las ve. ¿Cuánto va a ponderar eso respecto de la inflación? Yo creo que en el momento del voto lo va a ponderar mucho. Pero lo veremos.

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