Por segundo trimestre consecutivo, y por primera vez desde la devaluación del peso en el inicio de 2014, la cantidad de ocupados en toda la Argentina en actividades remuneradas fue en el período abril a junio inferior a la del período de más baja actividad del año, como es el de enero a marzo.

Claramente, el brusco cambio de signo de la reactivación de la economía desde 3,9% en el primer trimestre respecto de un año antes, a una contracción de 4,2% en los tres meses siguientes, fue determinante de la destrucción neta de unos 380 mil puestos de trabajo en el semestre, en la proyección al total país de los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec.

El organismo oficial de estadística informó que en el agregado de los 31 grandes aglomerados del país, sobre una población de 27,8 millones de personas, la tasa de desempleo saltó al récord en 12 años de 9,6% de la oferta laboral, equivalente a poco más de 1,24 millones de trabajadores.

La extrapolación de los resultados de la EPH al total nacional de poco más de 46,7 millones de personas, según las proyecciones intercensales, determina que las dificultades de empleabilidad en todo el país se amplía a casi 2 millones de trabajadores, un nivel récord en poco más de 12 años, desde el primer cuarto de 2006.

Movimientos de la oferta y la demanda

Una vez más los indicadores del mercado de trabajo revelaron la aparente paradoja de un nuevo salto de la tasa y cantidad de desocupados, pese a que tanto la oferta como el empleo volvieron a crecer en comparación con el nivel de un año antes.

Aparente paradoja de un nuevo salto de la tasa y cantidad de desocupados, pese a que tanto la oferta como el empleo volvieron a crecer

Pero el fenómeno es propio de épocas en las que, al debilitarse la demanda de empleados, más miembros de un grupo familiar salen en busca de ocuparse, más aún cuando uno de ellos fue suspendido o perdió su trabajo, porque las posibilidades de reinserción se reducen aceleradamente.

Pero tampoco eso fue lo que detectó el Indec en el sondeo en los 31 aglomerados urbanos: la tasa de participación de la población en el mercado de trabajo subió de 45,4% a 46,4% en un año, equivalente a 398 mil personas; mientras que la tasa de empleabilidad se elevó de 41,5% a 41,9% de la población total, unos 247 trabajadores lograron emplearse. Pero el resultado neto fue un salto de la desocupación en ese ámbito de 252 mil personas.

Al proyectar esos datos al total país surge el dato curioso de que la nueva oferta de trabajadores se amplió en casi 700 mil personas, pese a que la población total se estima que creció en poco más de 510 personas. En ese período, el nivel de empleo agregado se estima que creció en 445 millones, más en blanco que en negro, según los datos de la ahora Secretaría de Empleo.

Balance de 30 meses de Gobierno

En la era Cambiemos el mercado de trabajo se amplió notablemente: la oferta de trabajadores alcanzó el récord histórico de más de 21,4 millones de personas, y el empleo, pese a que se redujo respecto del pico que se habría alcanzado en diciembre de 2017, se mantuvo entre el rango del máximo de la serie, con unos 19,5 millones de ocupados, 580 mil más que en tercer trimestre de 2015.

Pero, por el contrario, la creciente oferta de nuevos trabajadores solo parcialmente encontró una respuesta satisfactoria por parte del conjunto de las empresas y sector público, porque la reactivación que se observó en el último año fue parcial. De ahí que la tasa de desempleo si bien se mantuvo en el rango de un dígito, en cantidad de desocupados se incrementó en más de 830 mil personas.

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